1.06.2009
COMPLEMENTO NECESARIO, según Andujar. Nueva intercepción.
Mientras que con esa tecnicidad, si puede llamarse así, el público observa tantas y tan lucidas emergencias del realizador, la señora apila el último folio con la parsimonia plúmbica de las palabras que pesan
como viudas enlutadas caminando cogidas del brazo por un campo yermo, batidas por el aire seco del mediodía, tragando polvo. Hormigas solitarias en la empresa inconsciente de la búsqueda, atravesando baldosas y después carreteras de asfalto ardiente o blando, con un aura de dignidad espectral a la vez que suicida, con el ansia caníbal de aquellas que creen en la inmolación como único ejercicio capaz de trascendencia, o arrastrando la proyección de sí mismas hacia el futuro intangible de las semillas. De cara al vendaval de las piedras y de las lanzas, con sus faldas negras, y con los pies hundidos.
Mujeres semilla y palabras hormiga derivando hacia el centro de una esfera por corrientes imantadas de luz inversa, de muerte de luz y de luz muerte, con esa necesidad de muerte, con el horror del lienzo interminable, del espacio, de la germinación imposible en la boca de la reina negra y transparente.
1.04.2009
ESCENAS DE VIDEOCLUB. Según consta en el último informe interceptado en Huesca. Neuquén, Argentina. Zori.
Penúltima toma.
En plano reducido, unas manos desenroscan lentamente la cápsula de una vieja Conklin. Al verla seca, la estilográfica vuela hasta estrellarse contra la pared seguida en ese vuelo elíptico por la atención y la pericia del cameramen de turno.
A continuación, el ojo del espectador gira oblicuamente en ese espacio 180 grados para colocarse en plano cenital y para observar como una anciana pone las manos llanas sobre la mesa, irguiéndose en una respiración consciente y emitiendo al mismo tiempo un sonido agudo, nervioso y sincopado, como conformando una ceremonia que al 96% del público asistente le parece parte de algún extraño aunque escueto ritual. (El otro 4% no ha opinado)
La señora ahora, sin mover nada más que el brazo derecho, busca en un bolsillo que hay en la bata de boatiné encarnada que cuelga del respaldo de su asiento. De tan gimnástico gesto obtiene premio en forma de bolígrafo, circunstancia que faculta que compruebe la operabilidad u operatividad del objeto sobre un papel blanco cuadriculado que hasta ese momento equidista en el centro del triángulo formado por sus dos manos y su nariz, para después comenzar lo que se cree su tarea con una velocidad y un fervor que al espectador (24 a 1) le parece encomiable, tratándose de una anciana de la edad que por su aspecto se le supone.
En el primer folio, que complementa en, aproximadamente, 28 segundos (uno de los espectadores insiste en que fueron treinta y cinco segundos y que nunca se indexan dígitos en una escritura seria) aparecen los dibujos y grafismos que han adornado su habitación estas dos últimas semanas. Se trata de los mismos caracteres de reminiscencias étnicas, hay quien dice mágicas (96%) o rúnicas, basados en objetos simétricos y alegóricos a la alfarería primitiva de determinadas culturas, aunque con detalles interiores zoomórficos o mitológicos, o ambas cosas en todos los casos según el 4% de los congregados.
El ojo del espectador ahora realiza un travelling diagonal (si puede llamarse así con propiedad) y se sitúa flotando espeso y lateral en la habitación, siendo que al poco, y en un zoom vertiginoso, llega a escasos centímetros de la comisura de los labios de la señora y observa con sorpresa como esboza una lacónica sonrisa.
Toma final.
La anciana acumula en la parte anterior de su escritorio un buen pliego de folios ya ultimados, hecho que se aprecia desde lo que parece un ángulo alejado de la habitación, en un meritorio y original escorzo, lo que proporciona a la señora un aire majestuoso o simplemente insólito, como de superioridad, viéndola como se la ve ante el conjunto de los papeles en un inesperado B&N (Blanco y negro) tonalidad que resulta sugerente para la gran mayoría, no valorando así el resto de la escena, ya que ésta se desarrolla en el mismo Eastman color granulado años 60 utilizado desde el principio, aunque ahora vira con lentitud hacia un trucaje erosivo y de cierta opacidad que satura la escena dándole ese aire abigarrado que desvirtúa, aunque no demasiado(según el 96 %), el contenido.
Mientras que con esa tecnicidad, si puede llamarse así, el público observa tantas y tan lucidas emergencias del realizador, la señora apila el último folio con la parsimonia plúmbica de las palabras que pesan, como aseverando que a pesar de todo ya ha concluido , es más, certificando que por fin ha terminado, asertiva, con un cierto aire japonés (que dirán veinticuatro de los asistentes) como aquella que llega al final de un camino, o de un largo viaje y no ve más allá porque ese más allá no existe. Quizás, comenta también con aplomo ese impertintente 4 %, la señora vea ahora un acantilado, o un muro, o montañas de muertos o simplemente la Nada. Puede que no vea, que también podría ser el caso, o que mire sin ver, o que le importe un bledo lo que suceda a continuación.
El genio de la lámpara funde a negro tras un poco original diafragma de dibujos animados.
El 96% aplaude.
La señora se levanta y saluda.
12.30.2008
OPINIONES DE ALFONSO ANDUJAR SOUSA. Direcctor del Centro, al respecto de la escritura críptica de Nemesia María Morató. FRAGA (Huesca) Dic 2008
Surge, o por lo menos así se cree, como si de pronto algo imprevisto tumbara con desdén una pared fronteriza de ladrillos o alambradas, con una fuerza sutil aunque irreductible, capaz de inocularse de forma subtersticia y permanecer en cada gesto y en cada opinión sin intención alguna de abandono, o en todo caso, así debe ser manifestado, con la de pasar a otro u a otros en una decantación o infección infinitas.
Puede tratarse de un destilado ponzoñoso -hay quién lo asegura- un susbtrato límico para las opiniones y las historias de otros poetas, podría decirse, y habrá hasta quien intervenga, o que postule o que realice una impertinente tesis al respecto de que el plagio en esta dama nunca es recurrente, o afirmando con insistencia feroz que ello en sí mismo no existe, y tal vez manifieste con vehemencia que hay una corriente cámbrica incontrolable que invade a aquellas que con determinados códigos se acercan a determinadas causas, una imprimación invisible que subyace al lado del pensamiento y que circula paralelo a él, aunque un escalón por debajo, matizando y coloreando el gesto y la transmisión, dando brillo allá donde no hay más que fuego o explosión o cenizas, tendiendo a generar un magma de opinión y sentimiento perpetuo en ese sin vivir al lado de lo formal y de lo desgraciadamente exacto.
12.26.2008
COMUNICADO. 25 DE DICIEMBRE, NAVIDAD. TRANSMITIDO DESDE FRAGA HUESCA
El día que perdí definitivamente la salud era jueves. A las ocho de la mañana, justo después del scanner de costumbre, detecté que mi autoprotección había sido desactivada de forma imprevista y que de la profilaxis de mis circuitos no quedaba más que una serie de instrucciones de emergencia en una servilleta arrugada tirada dentro de este cajón que llevo adosado a la espalda. A pesar de todo, aún podía moverme ¡y pensar! sin saber de qué manera ni cómo, circunstancia apremiante que condicionó la forma que tuve de valorar mi futuro, sabiendo lo que sé, que no es poco, de mi limitada existencia al servicio de la experimentación, la seguridad y el pragmatismo .
La atención que me produjo ese darme cuenta, si puede llamarse así, y viendo que tendía irremisiblemente hacia la autodestrucción o a la desprogramación o hacia la nada, o camino del limbo de transistores tripódicos carbonizados, no pude más que conferirme la certidumbre de que mi Yo autónomo había caído irremediable en el pozo, de momento provisional, de la ya comentada inoperancia.
Para consustanciar lo que estoy exponiendo añadiré lo que sigue.
Es sabido que el ser humano admira al ser humano, generalmente siempre, en ese dechado de ombliguismo sin medida, pero sobre todo lo hace, lo de la admiración , digo, ante el que de una manera u otra alcanza determinada cota de excelencia - según él, claro- y lo manifiesta con todo tipo de inmoderadas muestras de enajenación y catarsis, propias de los auténticos Rumplers de primera generación o de tipo B, o de los de antes, como se quiera, con aplausos, ovaciones, liturgias, fomento de la mítica, aventurados discursos con lógica propia aunque inconcebible para quien no conozca los códigos enrevesados de los que se provee y más, cosas todas que vistas desde la perspectiva de mis núcleos introsféricos de pensamiento y análisis, no he podido obviar considerarlos patéticos y sin sentido.
Así lo manifesté ese martes ante los técnicos de la corporación y en el gabinete al que fui conducido a posteriori y después ante la comisión y en último lugar ante los chicos del taller.
El miércoles, día siguiente al de mis consideraciones respecto a la actitud que el director del centro: Sr. Andujar Sousa mostraba ante la usuaria del departamento privativo A1 , me vi desorientado, para que se sepa, y sin ocupación objetiva, con mis funciones al ralentí en circulación flotante por el perímetro, como perdido, ya se sabe, con la visión mínima, con la nocturna y la microscópica en grado 2 y con la paralela, la inferior, la atómica, la quarquica y la nounica en posición off.
Ante tales circunstancias, y visto lo visto, lo digo por lo que pasa últimamente dentro
de la institución, o por lo menos en alguna de sus galerías, no me pareció como para alarmarse en grado sumo (al margen de que uno se sienta más cómodo en plenitud de facultades, que a todo Rumpler J22 le pasa, y no siendo cosa baladí, antes al contrario, que de serlo haría falta manifestarlo nuevamente ante la corporación como otras veces) mi escamada experiencia reciente en los intentos de fuga me hizo ver en todo una trampa.
La salud se me evaporó, como he dicho, y soy consciente, que ya es mucho decir.
A pesar de todo sigo en funcionamiento y no parece que el estar a la intemperie
catalice por completo mi circuitería, ni mi concepción elástica de las cosas, ni mi adaptabilidad. He visto mucho. He aceptado mucho. Admito que otros J22 sean incinerados tras el más mínimo error, incluso admitiría ser conducido yo mismo al crematorio a través del huerto oliendo los melocotones, que dicen es un paseo poético como último trayecto, se entiende, hacia el Zero total, hacia ese limbo gélido del que ya he hablado. Pero por el momento, y desconociendo la causa, sigo aquí, en la circunvalación perenne de la verja, eternizándome en la espiral calcárea de mi boba existencia y haciendo del óxido una fría pátina que de alguna manera me protege a la vez que fomenta esta costumbre mía de hablarme siempre.
12.07.2008
Novedades en referencia a Anciana retenida en Centro Neurológico de la Defensa. Guantánamo 21. Fraga. Interceptación atribuída a. A. Figo. (ZOR I)
Primer informe: 13, 15h.
Poco antes de las diez de la mañana ha pedido café, tostadas con aceite y, curiosamente, Bacalao Brass. Mientras se decidía si era viable tal solicitud, y el celador del turno entrante (CNA 32702-12) consultaba con el logopeda después con el jefe de sala y posteriormente con la subdirectora, la señora ha solicitado permiso para realizar su higiene personal sin presencia de nadie. Tal aglomeración de inesperadas reacciones ha provocado que, sin pretenderlo, el segundo funcionario (CNA 32729-29) haya confundido de alguna manera sus tareas y permitido, a la vez, que la señora permaneciera más de lo habitual sin vigilancia, aunque en todo momento dentro de su sala. Se ha de remarcar (situación que ya consta en la denuncia que elevamos en su día a través del comité de empresa) que los lavabos de los dormitorios permanecen sin cámara de seguridad, atendiendo a no se sabe qué causas morales o religiosas, circunstancia que no favorece en nada el control acérrimo que este tipo de usuarios precisan y del que por esta causa se ven desprovistos.
En el momento que se ha detectado la ausencia de la señora, a las 12h exactamente, se ha activado la alarma interior, la del perímetro y realizado las llamadas telefónicas preceptivas correspondientes, atendiendo en todo momento al protocolo de seguridad, realizado a posteriori el barrido de todas las cámaras del circuito cerrado. En dicha evaluación no se ha podido determinar de qué manera la anciana ha salido de su dormitorio (Recordamos: Privativo 1- A) ni por qué pasillos ha circulado, pues no consta en las grabaciones de esas dos horas su presencia en el corredor A ni en su intersección con 1 – Servicios Alpha Charlie, ni en Ruta 1 Papa-tango Abastecimientos.
Complemento al 1er informe 14,15h.
-Todos los agentes coincidimos en que la señora ha abandonado la habitación, pero no comprendemos por dónde.
Extracto de segundo informe. 15, 45 h.
-Tras la segunda y la tercera revisión ocular del dormitorio, se confirman los anteriores exámenes de: camastro, mesa, silla, taburete, letrina, desagüe, ventana, reja, pizarrín y pizarra. Encontramos en esta última lo que a continuación consta.
Transcripción literal de Eneido Lluscafreda Segundo. Celador-quiropráctico.
La paz me llega abrazada a una nube de polvo marrón en una habitación sin ventanas, es más: sin puertas, esta especie de poliedro minúsculo adonde he aprendido a acceder buscando lo intangible: reducto a modo de trinchera construido por mí misma, refugio de una prófuga en tumba abierta huyendo hacia la Nada, lejos de una existencia mercurial, a veces múltiple, tetradimensional, diría ahora, una vida cargada de experiencias sensitivas extremadamente complejas o de vivencias valoradas con exageración, quién sabe.
El temblor de mis manos y el ardor de mis pies no van a impedirme seguir progresando en esa convexión cónica, en el camino al infinito menguante de la desaparición, la dilución atómica con mi Yo más íntimo, con mi llanto primero, con mi esencia monocigótica intrauterina (o estelar), hacia adentro, hacia afuera, enucleándome, descarbonizándome.
11.24.2008
Melitón Güi. POEME. Aportación de Sor Nicanora. Clínica Hospitalaria de Beneficencia. Reus.
Apreciada Señora Zoroastra:
Este es el "poeme" que me traspasó Melitón Güi cuando yo misma le estuve cuidando de aquellas afecciones pasajeras que le comenté. Ahora que hace tanto tiempo aún le recuerdo, mucho más, si cabe, sabiendose lo que se sabe de él y de la manía que tenía el pobre de embetunarse el cuerpo sin saber por qué.
Yo creí que me lo dedicaba a mí misma, siendo como era yo entonces una monjita graciosa y divertida, aunque formal, y en realidad de quien hablaba era de su queridísima esposa Nemesia, como supe despues.
Ya me dirá. Un cordial saludo.
Sor Nicanora de todos los Santos
Te escribo tanto la piel que duerme la memoria de tu nombre en mi cuaderno.
Fugaz sorbo que quiebra mi lengua en las noches de ausencia y sombras.
(Precisa la sed. Exacta la voz. Sencilla la luz en tu silueta)
Bordado, tatuado, adherido, escrito queda.
Su verdad no es grito de hueso o carne y busca el silencio necesario.
Lejos de llamarte o presentirte, sueña la fe oírte siempre.
Sin pautas, con el tiempo que nada podrá arrebatarnos.
.
10.19.2008
OTRO INFORME INTERCEPTADO (y ya van dos) Este llegado ayer. Copiado en Fraga (Huesca) Zoroastra P.G. Zori.
Paisaje:
Dos columnas de humo crecen paralelas en el horizonte que se divisa desde su ventana.
No parece incomodarse. En este momento la vemos fija en esa imagen o quizás en alguna inconcreción en forma de gota o mota que haya en el cristal. Creemos lo contrario, o lo primero. Lo que atrae su mirada es, sin duda, ese espeso humo que surge de los melocotonales y que se eleva verticalmente en dos líneas perfectas al estar el viento en calma.
Esta quietud extemporánea (no se ha explicado) ha venido precedida por un basto temporal de frío y lluvia, y de viento a ráfagas, circunstancia que ha favorecido que relajásemos por unas horas nuestra intervención en el caso, no sin avanzar en la medida de lo posible con los datos aportados por la corporación.
La casa está ahora tranquila. No se oyen los animales. Nadie escucha la radio.
Noticia:
Durante la media hora que la señora duerme, dato fehaciente e imparcial del circuito cerrado, no sucede gran cosa, al margen de las humaredas, aunque a pesar de todo los agentes no quieren ausentarse, vigilando ahora a la señora, ahora la puerta, mientras juegan su eterna partida de ajedrez de cada tarde. Al despertar pide agua (sigue negándose a comer) y observa que aún entran mosquitos en su cuarto sin saber exactamente por dónde. Insiste en lo que ya se ha comentado de los acúfenos y de que se da cuenta de todo, acusándonos nuevamente de que esto es una tortura.
Lee algo. No quiere la sopa. No quiere ropa limpia.
Suceso:
Tras varios minutos de humareda más intensa, una de las columnas comienza a manifestar una extraña intermitencia hasta que parece ahogarse tornando su color de negro a gris y antes de desaparecer a blanco. La otra, la que hasta el momento es la más compacta y gruesa, empieza a flaquear hasta que de forma inesperada se convierte en un hilo sutil y titilante, como el de una vela frágil de cumpleaños infantil, poco antes de emitir dos pequeñas vaharadas y desaparecer. La anciana entonces emite también un profundo suspiro, seguido de una especie de gemido (que mi compañero cataloga de animal, en concreto "de rata histérica") para después volver a estirarse en la cama colocándose las manos en la nuca y los pies en el almohadón.
Es ahora cuando silba la melodía que a todos nos intranquiliza, esa hipnótica himnodia de la que ya se ha hablado y que es la que nos obliga a colocarnos los protectores y a cerrar las puertas, y a atar los perros que aúllan como cada tarde o como cada vez que la usuaria utiliza ese recurso.
Ahora ríe, con ese deje, cosa que también nos asusta.
10.17.2008
TELEGRAMA TELEFÓNICO INTERCEPTADO A FINALES DE SEPTIEMBRE. CORREOS Y TELÉGRAFOS. CEUTA. APORTACIÓN DE ZOROASTRA PERARNAU GIL. (ZORI) Ha llegado hoy.
Me miran. Algunos incluso se sientan a mirarme. Pasan mientras miran qué hago sentada, con sus ojos, aquí sentada, me miran. Me levanto con sus ojos que me miran y camino, y los que me miraban sentados se levantan también y con sus ojos vuelven a mirarme. Ojos de mirada inferior, o hundidos, ojos torrente u ojos esponja.
Familias enteras de madres y padres de ojos mórbidos, padres y madres con hijos de ojos tristes y aburridos, caminando sin girarse y mirándome.
Jóvenes bellos también me miran: adolescentes salvajes y bellos, hijos de mujeres y hombres de ojos bellos que caminan deprisa, y que apalean a ancianos y que besan a caballos para cabalgarlos después noches enteras, noches sin ojos, caballos negros.
Fieras de imagen exacta, hijos bellos del caleidoscopio estricto y bello de los cinco ojos y un solo espejo. Ojos no replicados, ojos de otro.
Ojos facetados de mosca impasible también en mi libro abierto, criatura insomne que me empuja manteniéndome en la vigilia de mis ojos para escribirte esto y para que creas en mí. En su abdomen palpitante de mosca crece la angustia y después lo harán sus hijos mosca, hijos sin ojos y padre muerte por la boca de de su propio padre mosca.
Murallas de ojos girando como ojos inalcanzables, desorbitados ojos ciclópeos creciendo en los rostros de los seres inocentes, ojos en manos y pies, ojos torácicos, visiones quiméricas de futuros inciertos, o no tanto, perspectiva vital condenada al fracaso, al fin de la partida de ojos ficha y de naipes ojos, jugadores ciegos de augurios circulares, vacilantes, jugadores de ojos de madres y de ojos de hijos, ojos brocal y ojos pozo, ojos espectadores desde dentro, hacia adentro, bucles infinitos sin retorno hacia los ojos que buscan y miran sin poder evitarlo.
10.10.2008
ÚLTIMO SITIO DONDE SE VIO A NEMESIA. 14 FEBRERO 2004 Lo digo ahora por aportar algo. Zori.
CIRCULO VITORIANO. Lugar de encuentro del gupo ufolófico "La cúpula Celeste". Año 1971. Aportación de Pacho Benavides.

Querida Zori:
Consternado me hallo al saber de ti y de Atahualpa.
¿Han sido tantas de veras vuestras penalidades?
No me extraña, es tan burro tu jefe, hija.
Me alegro que te encuentres bien de todos modos y que estés en la Argentina, bonito país, pero demasiados psicólogos para mí.
Me gustaría visitar al Ata, pero le llamo y no constesta: con eso de que ahora tiene la incapacidad y sus asuntos los llevan el Lucio ese y el sobrino de Roser, pues no se me ocurre cómo, la verdad.
Pude verle en Vitoria la pasada primavera, pura casualidad, te lo juro, un viaje del inserso y tal y cual, y le comenté lo de La Montoya, una antigua amiga nuestra de la que no tenía ni idea, como te lo digo, supongo que tú tampoco.
Bueno. Te paso la foto que a él le prometí del local donde se reunían las tres gracias y dónde Nemesia dio tantas conferencias cartománticas.
Espero que todo se solucione lo mejor que se pueda, ya se ha complicado bastante la cosa desde que la Nemesia se fue aquel día sin decir ni pío.
Un beso, maja.
Pacho.
Centro de la tercera edad Montecarmelo.
Cuarta galería.
NEMESIA EN LARACHE Cementerio español . Abril 1986. Aportación de Mohamed Mohamed. Tienda de chilabas Mohamed. Larache.
TORTUGAS DEL CREPÚSCULO Nº 74
En determinados lugares (*) y en según qué momentos (*’) se generan simetrías imposibles que convierten a los espejos en objetos feroces que vibran a la búsqueda (también imposible) de realidades que no existen, en transito hacia otras coordenadas lejos de los teoremas más rancios, de la perspectiva militar o de la cinta métrica.
Los acantilados de chumberas juegan a veces a favor de ese equívoco y provocan también la sensación de vértigo y ansiedad que da siempre el fin exacto del paisaje.
Resulta insólita la emoción contenida del espectador anónimo del mar mientras se acerca al borde de ese abismo y mira por encima de sus anteojos de concha ese lado luminoso y no respira, o alza la nariz, sin miedo o inconsciente.
El hombre reflejado no descansa. Busca, inventa, juega. En el perfil de los acantilados intuye mataderos, barrios nuevos, cementerios. Cree ver calles que serpentean entre socavones y basura, pero también niños y ríos de polvo y puertas azules de barberías.
Ahí su silueta compacta oscila y se deforma, y esa difracción en la bruma salina no es más que otro guiño del sol y de las nubes.
En la mentira perfecta, cadenas de pasos y palabras le reclaman más propósitos (o augurios), largas paredes, autos, avenidas, que abatan el miedo y no se muestren vacilantes, y que aún así prosperen, y atraviesen con él la infección de esos barrancos de la manera inversa a que se dicta una carta en la última noche.
Entonces, insomne, graba en el mercurio del espejo palabras gruesas sobre el vino rancio de los proscritos, el que se bebe a cielo abierto en panoramas circulares, cegadores y salvajes, puede que para dejar constancia de que la estética floreada de lo amoral no es otra cosa que la tristeza abrupta de la unicidad en una cornisa marina repleta de escombros. Meando contra el viento insiste en que en ese lugar una música impracticable surge después de todo, pausada, como una lágrima de rimel se disuelve en ese mismo vino, y que habrá que silbarla alguna vez aún sabiendo que no hay retorno posible desde ese otro lado, ni ideal que le alumbre, ni bola extra.
Descubre el trazo vil del trampantojo y no lo acepta. Sólo puede concebirlo después de ver crecer algo de hierba entre las ruinas de fósforo de un atardecer cualquiera, o de admitir que hay montañas de huesos calcinados que sostienen palabras plateadas y solemnes, u ostentosas, o de llorar y de negar la lógica del tiempo.
Al final, la sombra del perro rabioso sigue gravitando entre los haces de luz de lupa y el aire espeso de la calle. Entonces surge un niño pequeño que abre torpemente la verja y le lleva de la mano hasta la tumba. En silencio le acompaña mientras hace más fotos y se sacude el polvo que cubre el negro de las botas. El niño se agacha y huele con delicadeza unas violetas que otro turista habrá dejado en el plano incendiado de este espejo.
(*)…donde converge la sinrazón de teorías y fórmulas alienantes y se clava en el esternón de un fuelle atonal de aire azul y quejas, allá donde hay ángulos hirientes que acotan ejes cartesianos sin principio ni final en un ruedo anamórfico de helechos y cenagales…
(*’)…cuando los espacios se reducen al recorte nocturno que crea la ventana en el horizonte negro de un fuego que se intuye, cuando hay carreras y gritos, y disparos, después de que una huella de plomo y tinta aislada en un papel es contemplada a través del microscopio y puede observarse con detenimiento su contorno y apreciar la cresta oscura y expansiva que la circunda, sólo entonces…
10.07.2008
NUEVO PARTE MÉDICO. (copia) Zoroastra Perarnau. Zori. (Desde un lugar de la Patagonia)
Badalona viernes 3 de Octubre de 2008
A la atención del Doctor Don Lucio Anneo Lamela Smith
Responsable y tutor de Don Atahualpa Figo Moreno.
Nuevo parte médico que, según se nos ha demandado, completa la segunda semana de externalización en el tratamiento de nuestro paciente.
Insistimos en que tras la intervención nada ha vuelto a ser igual en la vida disoluta del señor Atahualpa, aunque eso ya se haya comentado con anterioridad.
Hoy se ha levantado temprano -nos ha dicho- y antes de salir de casa, tras la ducha el escueto café y las tostadas (hoy tampoco se ha afeitado) ha comprobado la cicatriz en la frente y con mucho cuidado ha vuelto a taparla. No haría falta, lo sabe, pues ha sanado de forma aceptable, y a pesar de tener ese aspecto, el aspecto, siente un extraño pudor e insiste en mantenerla, según él, fuera de la vista del común del populacho
Atahualpa siempre ha sido un hombre sistémico- afirma hoy- aunque faltaría verlo en su oficina y comprobar su escritorio, u observar sus cajones impolutos, o vacíos- como él mismo también dice- o sus armarios de cocina, o su caja fuerte. Desde finales del verano, y tras la intervención, vive solo y centra sus tareas de tiempo libre (ya no trabaja por la tarde) en ordenar su vida ordenando sus pertenencias: Papeles que no encuentra, informes que no existen, casos que en su otra vida llenaron sus horas y sus bolsillos y ese largo etcétera en el que insiste e insiste y del que lamenta no poder aportar pruebas
Hasta la operación, nunca había notado nada, también se informó en su momento.
Como indica, duerme razonablemente bien, sobre todo desde que ha abandonado esos vicios que tanto pesar le han acarreado, entendiéndose como bien las ocho horas reglamentarias, no haciendo nada contradictorio en ese tiempo de descanso al margen de levantarse alguna noche y orinar sentado para no salpicar el inodoro. (Deberemos examinarle la próstata). Ha sido al poco de regresar del sanatorio, pues ha parecido absurdo prolongar por más tiempo su convalecencia, cuando ha empezado a percibir esa tensión intracraneal y esas visiones, propias, como ha comentado nuevamente, de un estado hipnótico fruto, a su vez, del tipo de intervención a la que se le ha sometido.
Mientras la inflamación ha ido yendo a mejor y ha remitido, la pequeña cicatriz resultante ha comenzado a manifestar lo que a él tanto parece preocuparle. Lo cierto es que al ver esa pequeña protuberancia, cosa que no se logró evitar en su momento y no pudiendo suturar por cuarta vez el surco en que se ha convertido la cisura, la visión de esa marca lamentable nos recuerda a todas luces un ojo.
Sufre el señor Atahualpa, todo hay que decirlo, una serie de sintomatologías propia de los seres inocentes, limítrofes, de aquellos que acuden a la pregunta -Doctor: ¿Qué tengo?- con la levedad o la inconsciencia de que la cosa no va conmigo, o creía que eso no iba a sucederme a mí. En sus últimos sueños y vigilias, o al menos así lo asegura (creemos que esto será lo más sobresaliente de entre todo lo que se nos ha preguntado), Atahualpa se enfrenta con docenas picahielos puntiagudos y sanguinolentos que flotan amenazantes sobre bandejas cromadas de laboratorio, huyendo él a continuación y en camisón, por cornisas oxidadas de factorías novecentistas del Bajo Llobregat, donde renacen, también según él mismo, centenares de crisalidas cristalinas reconvertidas en obreros en paro, trileros, trapicheros o palmeros de rumba.Mientras, paralelamente, dice recibir estímulos inconcretos tras corrientes extrañas que fluyen por su cabeza, a la vez que afirma que el aspecto de la incisión, el aspecto, va cambiando sin motivo aparente y al tun tún, sin lograr comprender exactamente qué pasa.
Tras el último examen, la incisión (láser) parece haber sanado con total normalidad al margen de un leve entumecimiento y un pequeño edema que persiste en la parte inferior, manifestando de algún modo una cierta semejanza a un ojo entreabierto, de párpado irónico o burlón, o de pasma fullero o maldormido.
Los doctores Sirgón y Güiber, del Centro Neurológico de la ciudad de Badalona creen, por lo menos así nos lo apuntan, que el ex detective Atahualpa merece pasar de nuevo por el quirófano para desmembrarle aún más los lóbulos frontales, no siendo cosa baladí, antes al contrario, pues ese ojo puede ser, según los doctores, un brote espontáneo de su espíritu indomable e insojuzgable, y aunque resulta del todo incierto el resultado de la siguiente intervención, la promueven con el argumento de que quizás Atahualpa nos esté tomando el pelo.No obstante, el ex detective privado insiste con vehemencia en que con ese nuevo ojo percibe con claridad cosas que antes no podía, ni quería, y trata de demostrárnoslo con referencias a nuestro futuro, o al de la humanidad misma, pues pretende haber establecido contacto con las fuerzas telúricas, que dice él, a la vez que con la energía absoluta, la del universo (sic) que es lo que en definitiva las gobierna.
-Ahora le ven cerrado- nos ha dicho- pero es de noche cuando se despierta.-
No disponiendo de otras novedades al respecto de su salud , y posponiendo hasta la siguiente visita el nuevo parte médico, quedo a la disposición de usted para lo que guste consultar.
Doctora Susana Górriz
Club Frenopático y cultural.
Hospital Ruiz de Lopera. Badalona.
5.15.2008
CORREO ENTRE NEMESIA Y ROSER. CARPETA AZUL. APARTAMENTO.
Indalecio Güi, padre putativo, tío y padrino de Melitón, fue empresario teatral, que ya es mucho decir, allá por los espesos y contradictorios años cincuenta y parte de los sesenta. Creo que eso lo sabes de sobras. No tengas dudas acerca de esto que te digo. Sus trabajos de chupatintas, camarero, maître, batería de conjunto y después de mandamás, le llevaron a arruinarse tres veces y a desarrollar aquella febril admiración por las coristas primero, después por las vedettes, hasta llegar a todo tipo de personal que rondara por los escenarios de nuestro querido Paralelo. Sastras y señoras de la limpieza no me dejarán mentir. Bueno, a lo que iba. Melitón fue una víctima más de su padrino, como antes lo fueran tantos y tantas. Es cierto que mantuvimos algunos escarceos de alcoba a espaldas del pobre Melitón, pero es que no paraba, eso también lo sabes, Roser, y si te digo la verdad, me caló bien hondo el sinvergüenza. Tuve hasta celos, dudaba de todas, arrastré a más de una por los pelos, y hubo un momento que hasta creí oler en el cuello semental de Indalecio tu agrio olor de nata y cruasán de la lechería. Pero había tantas. A mi me daba igual, o no, o yo qué sé.
El pobre Melitón anduvo al margen de aquellas correrías y no creo que en ningún momento llegara ni a sospecharlo. Su padrino era mejor amante, y a pesar de ser algo infradotado sexualmente, era un chino en las cuestiones aquellas que no tienen enmienda. Figúrate, al margen de ser un golfo y un caradura, eso también.
Un día nos pilló en su despacho Romero el de la lotería y al poco le encontraron atado a un árbol en la Rabassada, con los pantalones por los tobillos y con esa parte del cuerpo que te imaginas hecha una pena. Estuvo dos meses boca abajo en la clínica de la Esperanza, no te digo más.
Resulta que por entonces a Melitón se le declaró lo de las almorranas, creo que no tenía nada que ver, pero eso me llevó a conocer a otros hombres, al margen del Inda, claro, tipos de baja estofa la mayoría, algún militar y también algún que otro buen hombre.
Entre ellos te debería mencionar a un bailarín de revista de nombre Eleuterio, como mi pobre primer novio, o eso se creía él, Eleuterio, de apelativo artístico Lutis.
Quien lo hubiera conocido en profundidad hubiera dicho que no era mariquita, pero aunque lo juraban entre bambalinas los tramoyistas más castizos, no lo era, marica, digo. Delicado sí, eso lo podría jurar, pero se perdía por unas medias lo que nadie sabe, al margen de que se las acabara, o no, poniendo él mismo después de quitárselas a su legítima propietaria. Juegos amorosos que decía.
Regordete y mariposón, sobre todo de maneras, se me enamoró y me anduvo escribiendo poemas y todo. Incluso intentó llevarme al huerto con aquello de que había sido abducido. Cosas de entonces, ya sabes. A este le encontraron debajo de un carromato de circo en Palencia el mismo día en que el Barcelona ganaba la copa del Generalísimo, el año después de las inundaciones, tieso como un palo, muerto, se entiende, con la letra de aquel tema de Machín: El Bardo, apretada entre los dedos en papel de calca, y con un tiro en la cabeza.
Me dijo Pacho, ya sabes como es para estas cosas, que se lo llevaron en un furgón de color naranja, ¿Te lo puedes creer? Unos tipos muy altos y muy raros, según él, y no le pudieron enterrar porque desapareció.
Al día siguiente el que sí apareció, y también tieso, fue Indalecio, colgado en el telar del Regio que como ya era Vistarama, pues tardaron en bajarlo, la verdad. No tuvo nada que ver, pero qué cosas.
Por eso me pegué a mi marido Melitón y acabé por acompañarle a todas horas en la clínica y curarle como pude las almorranas.
Pero qué te voy a contar que tú no sepas.
3.15.2008
CARTA DE NEMESIA MORATÓ A ROSER SOUSA. OCTUBRE DE 1977. APORTACIÓN DE María del Rosario Sousa.
Bueno, miraré de explicártelo de la manera que mejor sepa.
Ya te he hablado de lo mucho que me costó acostumbrarme a mi nueva condición de viuda, aunque fuera por tercera vez (esperé que fuera la última), y no por el hecho en sí, sino porque a este sí que le quería, aunque a mi manera, claro.
Pero en esos días hubo algo que descubrí que consiguió conmoverme de veras.
En las noches que siguieron a la muerte de Melitón no conseguí pegar ojo, de eso seguro que sí que te acuerdas porque pasé más de una contigo charlando hasta las tantas, pero no es de esto de lo que quería hablarte.
Mi salud se fue deteriorando quizás por ello, ya lo sabes también porque fuiste testigo principal de aquellos días míos.
La verdad es que la cosa se me fue complicando, lo reconozco, hasta que los del grupo me propusisteis, sobre todo Eudivigis, que ingresara en el sanatorio privado del que él mismo era socio, o fundador, o algo parecido.
Fue allí donde descubrí lo que te quería contar y sobre lo que indirectamente me has preguntado. No te he hablado nunca de ello y creo que ya va siendo hora.
Resulta que hasta entonces había sido una ignorante al respecto de lo fundamental de mí misma (cosa que valoro ahora), aun habiendo siendo espectadora de esa doble contradicción noche tras noche y hasta llegar al momento impreciso en el que caí en la cuenta.
La realidad la descubrí en un sueño del que ahora mismo te voy a narrar algo. Como a mi padre y como al tuyo la revelación me sobrevino del mundo de los sueños. ¡Qué te parece!
(Qué no hubiera dado entonces por disponer de alguna de aquellas máquinas de los años treinta en las que experimentaron ellos.)
Lo primero que pude descubrir, y agárrate, después de una cena aburrida en la que las monjas no sabían qué responder a mis más que inquisitoriales preguntas (lo asumo también ahora, no me importa hacerlo), es que mis sueños eran mudos, o sordos, como lo oyes.
Podría decir que en mis sueños había un silencio gélido, pero no, no lo diré.
Si eran algo, mis sueños eran grises, pero no en lo pigmentario (qué palabra) lo eran puramente en lo ideogramático (vaya otra, que diría Julio), en lo subreal o surreal (que diría también él mismo).
La primera imagen que me impactó y de la que todavía me acuerdo, muy a menudo, todo hay que decirlo, fue la de un pequeño lagarto intentando devorar a un enorme insecto. Aquella visión fue como un relámpago en mitad de la noche, como un trueno vibrante surgiendo de la profundidad de un averno. Chica: qué quieres que diga, en otro momento me hubiese despertado sin remisión, y por el susto, más que nada, me hubiese levantado como un muelle de la cama.
Quizás fueran las pastillas, qué sé yo.
Lo cierto es que seguí soñando con aquellos dos pobres seres indefensos en la mitad de un túnel cerrándose a negro. El lagarto muriendo atragantado por su presa y el insecto retorciéndose moribundo en la boca de su depredador. ¿Qué fue aquello, un combate?
En ese sueño te veía a ti, Roser, con las mandíbulas también desencajadas, gritar sin proferir sonido alguno, viniendo hacia mí: suponiendo que yo fuese el espectador, claro, intentando explicarme con sonidos ciegos (la verdad es que no sé como conseguí adivinarlo), que en tu opinión aquello (lo de los bichos) era un acto de amor. Un acto de amor, me decías sin decir nada, un acto de amor, Nemesia, un acto de amor, y así durante un buen rato.
La segunda imagen que recuerdo de ese mismo sueño, quizás la más aterrante, es la de nuestra aparición vestidas con lazos y de domingo puntilloso y acharolado corriendo por un paisaje de edificios gigantescos de cristal y acero. Reconociendo calles vacías y avanzando. Calles absurdamente limpias, perfectas, inclementes.
Convinimos ambas, a pesar de ir a la deriva, como apuntaba yo, que allí había un runrún de muerte, un eco opaco o de implosión bárica, de cataclismo nuclear o de broma macabra. Pero seguimos hacia adelante. Yo asustada. Tú convencida de que al final del último cruce aparecerían todos nuestros muertos ( sin definir número) y haríamos una fiesta. Una gran fiesta, como las de antes, decías, o eso creía que decías.
Entonces grité yo, desencajada (también) con ese miedo atroz que me ha perseguido desde siempre, con el pálpito viscoso de aquellos que saben lo que les espera, sin solución ni desenlace argumental ni lógico, sin fin ni cuenta. Ya sabes lo que pasó entonces, otro grito mudo, claro, el mío, pero en esta ocasión fuiste tú quien no comprendió nada. Pobre Roser, no comprendiste nada.
Así y todo, pude oírme a mí misma (qué no hubiese dado por que tú me oyeras) pero seguiste corriendo pues te estaban llamando y al parecer tú les oías.
Eso fue todo. En ese sueño no hubo amaneceres, como los había habido antes o pudo haberlos después. Todo se desarrolló con la lógica propia del mundo de los sueños, no hace falta decir más. Qué te voy a contar a ti, que andas todo el día en el asunto.
Después dormí días enteros, me dijisteis. Luego soñé mucho, y al despertar incluso me hice psicoanalizar por una doctora de Badalona, pero eso es otra historia y no sé si te interesa.
Ya casi ni me acuerdo. Ha paso mucho tiempo. Pero ya que me has preguntado, he preferido que lo supieras en primera persona.
¿Te interesaría hablar cualquier tarde de estas de lo que te dije sobre que a Melitón le asesinaron?
Ya me dices...
3.10.2008
Correspondencia entre Nemesia Morató y Molly Malone. 1972.(1)
Ha llovido ya bastante desde aquel mes que pasamos juntas y no hay resignación posible que me obligue a someterlo al olvido.
Distante y pasajera, mi mente te imagina meciéndote de nuevo en la alcoba y en el sonido del balancín de mimbre que me llevaba al portal del sueño, sin quererlo apenas.
Mi caballo de enea, me decías, y con la dulzura de una matrona irlandesa acariciabas el embozo de las sábanas con tu mano blanca y con tus dedos lisos y con tu voz de ángel y con tu susurrar de ninfa. Tiritabas después aquí a mi lado y repetías: - Tú, Nemesia, sí eres el ángel, y yo tu aurora-. Como dos luciérnagas muriendo jugábamos después en un torbellino de abrazos -de confidencias y de llantos- yo sin esperar nada y sin desear nada.
Recuerdo tanto de esos días que parece que fue ayer y ya han pasado dos semanas.
Lamento no poder estar ahí a tu lado o no ser la amiga que hubieses querido o necesitado ahora. Molly, te debo mucho, pero no me pidas monedas que no puedo darte, pues también me debo a una misión que me supera y no consigo proyectarme más allá de mí misma.
Nosotras jamás veremos juntas el sol que tanto amas cogiendonos de la mano, y eso me duele, pero tienes ejércitos a tu lado que ni tú misma imaginas, eso ni lo dudes.
Sabes que las sillas no aman, Molly. Las sillas no se mueven solas, Molly. No puedo ser como tú quisieras, lo siento.
Tu carta es el Colgado, no lo olvides.
Amo a mi marido Melitón, aunque sea negro.
Nemesia.
3.05.2008
Nemesia Morató "Cuadernos"
…Pero siéntese, mujer, siéntese.
Ya se lo he dicho: eso no es grato de ver y mucho menos cuando se trata de una persona tan cercana.
Siéntese aquí a la mesa y descanse un poco ¿Quiere usted comer algo? Coma, mujer, coma, que tiene usted muy mala cara. ...
…¿Qué hacía ahí hurgando en la corteza de un árbol? …
…Mire: aquí hay de todo, sólo hay que buscar donde hay que buscar, y tener contactos, claro, que eso también es importante. Yo conozco mucho a un intendente del cuartel de las Corts y eso me va muy bien, pero no se crea. Por lo de los camiones que le dicho, lo de los presos y eso, que al principio hicieron falta muchos camiones, y no es que yo tuviera ninguno, no, pero sabía manejarme bien con ellos. Ahora ya los llevan en los del ejército, pero entonces no. Los traen a la salida del sol, como a su marido, y se pasan la mañana allí despachándolos…
…Tome un poco más de sopa ¿Quiere albóndigas, o prefiere unos huevos duros?...
…Esta usted lívida, señora Hilda. Échese un ratito…
…Ya le he dicho que sólo voy de vez en cuando, cuando me llaman, que no son pocos días, según se mire. Hoy ha sido un día raro. Verla a usted allí y ver que iban a darle pasaporte al pobre doctor. Casualidades ¿No cree? Desde que dejamos la portería de la Ronda y mataron a mi padre que no había vuelto a saber nada de ustedes. ¿Y la Nemesia, qué ha sido de ella?...
...Y ahora, ¿Qué va usted a hacer?...
...La siete y media...
...Han vuelto a abrir los teatros...
...muelas de oro...
...Adios...
2.25.2008
REFLEXIONES. Zoroastra Perarnau Gil ( Zori) Secretaria de Riddel&Co.
Resulta cómico volver al lugar de donde vengo para partir de nuevo hacia este mismo sitio y retornar después para marchar luego.
Perdidos como medusas –vamos- transparentes a merced del flujo salado de un mar muerto. Vaharadas de luz y aire nos mueven en un perdurar espeso de aburrimiento y mentira. Ociosidad y vicio colman nuestras horas, mientras que la verdad trabaja y fuma y fuma y llora.
Espumas de crema se agolpan en los ríos. Arena fría. Cadáveres azules y blandos se mecen en las olas.
La mujer sigue paseando grave por la memoria absoluta de su historia, por los acantilados de una imprimación cerebral de proteína y nervio, sin querer derramar lo que ya no existe, sin comprender más allá del día a día.
Su juventud de hierba ya no es nada, y sus muchas muertes -sus renuncias- o, quién dirá lo contrario: su enfermedad de carne, no resiste en la intemperie de su sexo de niña.
Bueno fue saberlo antes de decirlo. Bueno fue, por ella y para ella.
Decir pan no tiene mérito, hacer pan, decir pan, comerlo.
Saber que hay palabras que se dicen y condenan, que arrastran tras de sí a océanos de aceite, a orugas y a gigantes, que matan, que ensordecen.
Me veo aquí y no soy yo, soy ella, soy su memoria.
Escribo mientras busco dónde está, dónde se encuentra.
2.24.2008
Consejo de Guerra Elliécer Morató (Extractos) Aportación de Julian Forlán Sousa.
“(…) individuo peligrosísimo. Gran propagandista de las ideas separatistas.Militante de grupos y facciones paranormales y constitutor de asociaciones de carácter público y social de afección desconocida, no católica y ajena al Glorioso Movimiento Nacional…”
”(…) en su casa, un infecto palomar de Ronda San Antonio, se celebraban reuniones de hombres y de mujeres. También poseía armas y uniformes. Personaje absurdo y nefasto para el G.M.N. [Glorioso Movimiento Nacional] A los malos informes de Falange, Guardia Civil y alcaldía, se suma la delación suplementaria del honrado vecino Sr. Don Julio Cascante, circunstancia de apremio que constata lo expuesto por el fiscal asignado a este expediente…”
“(…) contra los legítimos poderes del Estado asumidos por el ejército a partir del diecisietede julio de 1936, en cumplimiento de su función constitutiva, desarrolló una tenaz resistencia, cometiéndo a su amparo toda suerte de violencias, hurtos, falsedades y suplantaciones…”
“(…) no contento con ello, quiso faltar al reconocimiento que nuestras honrosas fuerzas armadas le deben al glorioso imperio alemán, socavando la buena disposición que ofrece nuestro G.M.N. y pretendiendo dejar en ridículo nuestra ingeniería patria…”
CUADERNOS "EL VIAJE DE LA HEROÍNA" Artículo de Nemesia Morató. 1987. Hildegarda Xirgu, desesperada, sube a buscar a Elliécer al castillo de Montjuïch.
Teodora se quedó en la puerta de funicular hablando en catalán con descaro.
Se encontraba mucho mejor desde que había logrado desatascarse el gañote a fuerza de no dar respiro a un pellejo de morapio fino que le sirvió de jarabe. Sus contertulios en aquel improvisado discurso no eran otros que dos emboinados caballeros con aspecto de pastores que recién llegados a Barcelona, como nosotras, buscaban un lugar donde asearse o pasar la noche.
Yo, en cambio, no quise saber nada de ella, ni de sus absurdas intenciones. Nunca se me dio muy bien el tocomocho, ni me interesó, qué caramba, y me sorprendió la soltura que tenía la tímida Teodora en asuntos relacionados con el dinero y con los palurdos. Sorpresas se lleva una.
Subida a aquella especie de oruga trepadora con aspecto de tren, ascendí montaña arriba hasta llegar a la media altura del ajardinado Monte.
Poco después de poner pie a tierra, ya pude atisbar el tremendo castillote que corona este distrito de mi querida Rosa de Fuego. Qué triste panorama. Qué suciedad de mundo y qué calor de mayo.
Mi misión era otra.
¿Cómo iba a saber que mi Butterberry había sido condenado a muerte?
Lo supuse, muchas veces; incluso lo soñé en un par de ocasiones. Lo había oído en un colmado y hasta lo cantaban los niños por las callejuelas.
No vienen los marcianos
Ni los americanos.
No tiene el submarino
Ni el aceite de ricino
Van a pelar a un listo
y a ti que ya te han visto.
Ya viene el pelotón
de culo al paredón.
Pero qué iba yo a sospechar ese desenlace si nunca había creído posible tal cosa.
Desmadejada dentro de un cuerpo que me pesaba como mil demonios, llena de dudas y reconcomios, remonté a pie hasta llegar casi a la puerta del castillo. Soldadesca y guardias parecían turnarse por aquellos equívocos caminos, dando adjetivos y sinsentidos a mi propia existencia en una nueva muestra de cómo una servidora no debería haber dejado el pueblo nunca.
De pronto, una voz se manifestó desde dentro de mí a la vez que lo hacía por entre los árboles, en concreto desde la parte más ambivalente de cualquier miembro del reino vegetal: las raíces. Pareció que esa voz surgiera directamente del suelo, del pie de un hermoso pino piñonero que desde el monte miraba al puerto como vigilándolo.
La voz me dijo esto:
- No subas Hildegarda, que ya se lo han llevado.
(continuará)
2.08.2008
"El viaje de la Heroína" Cuadernos. Nemesia Morató interpreta en primera persona las supuestas peripecias de Hilda en 1942,
Se había hecho tarde. No habíamos comido nada desde las sardinas aquellas en la lonja de Montsolís, y las fuerzas ya comenzaban a fallarnos.
No por ello, mi voluntad se hallaba resquebrajada, o hundida ¡Qué palabra!, ni pensarlo: hacía días que me había tirado al monte, en el buen sentido de la palabra monte, y ya casi llegaba a mi destino.
-Cualquiera diría -comentó mi Teodora del alma- cualquiera diría.
Barcelona se abría tristemente ante mis ojos, con mucho humo sobre todo, y me costaba pensar que era cierto aquello que me habían dicho.
He de reconocer que después de cinco años las cosas habían cambiado bastante en la ciudad de mis principios, en el buen sentido de la palabra principios, cosa que me hacía dudar de los caminos que había tomado ella (la ciudad de mis principios) y los que debía tomar una servidora para llegar al lado de su marido.
Recuerdo ahora, no sé por qué, que me abrasaban las alpargatas , sí sé por qué, o los pies por las alpargatas, o ambas cosas, y me senté al lado de un charco con la intención de descansar un rato y refrescarme. Me quedé descalza, solté el atado y me quité las medias medias (lo que quedaba de ellas) acción que sin querer dejó al aire parte de mis aún hermosas piernas y permitió que la brisa fresca de la mañana ventilara aquello que debía ser ventilado sin más tardanza. El camino, la higiene, ya se sabe.
Desde ese rincón del Pueblo Nuevo, casi en la playa, entre tinglados y vías, se veía recortada en el horizonte la silueta de la montaña de Montjuïch de mis adolescentes paseos.
Sabía por ellos, y explicado por los que nunca nombro, que mi Butterberry estaba preso allí, en el castillo militar, purgando alguna de sus ideas, no creo que actos, por lo que la prisa se me imponía no fuera a ser que la cuestión pasara a mayores, a juicios o quién sabe a qué otra cosa.
De pronto, entre pilas de escombros, bidones oxidados y una mula muerta, salieron dos tíos repeinados con cara de pocos amigos y con cara de mala leche (respectivamente), camisa azul (ambos), botas de cuero (ambos), verga de toro (uno) gorra y pito (el otro) etcétera.
Viendo como se acercaban, a la vez que observando que lo hacían directamente hacia nosotras, pensamos (por lo menos yo) que el momento empezaba a mostrarse como uno de aquellos tan delicados que habíamos tenido la suerte de vivir (sin mencionar baremos) desde que atravesamos ilegalmente la frontera escapando de la guerra.
-A ver, putas, qué lleváis ahí.- fue la tarjeta de visita del primero.
-Mierda llevarán- la del segundo.
Teodora, más hermosa que yo, por aquello de los años (aun vestida de negro y calva rapada), quiso sonreír como respuesta, haciéndose la mansa, en el buen sentido de la palabra mansa, siendo tanta la amargura de mi pobre amiga que consiguió que le surgiera del rostro una mirada equívoca que a aquellos dos les pareció un desaire.
No comentaré ahora lo que sucedió después de las bofetadas, los agarrones, el desparrame de nuestros cuatro bártulos o la cuchufleta al ver lo desarrapadas que estábamos.
De nada sirvió el salvoconducto que con tanto dolor de mi alma y de otras partes de mi misma conseguimos en La Junquera. Se lo tomaron a guasa, en el buen sentido de la palabra guasa, sin querer comprender que éramos mujeres decentes de verdad, como ponía en el papel.
Fue debido, quizá, a lo apartado de aquel arrabal y sus aledaños, que la intimidad, la ignorancia y el hecho fugaz de estar sin estar a la vista de nadie, lo que favoreció el acto de darle un tochazo al primero (el de la verga de toro) dejándolo medio lelo con los pantalones por los tobillos, en el buen sentido de la palabra tobillos, y salir zumbando después de pegarle otro (en concreto a este fueron tres) al que estaba intentando mancillar la honra de mi querida amiga Teodora.
De perdidas al río, me dije, y sin recoger nada de lo que por allí quedaba, salimos en desbandada hacia un lugar más apropiado para pasar desapercibidas del común del populacho, aunque con aquellas pintas…
No habríamos llegado aún a la rambla que les vimos salir por una esquina. A correr, nos dijimos, y así lo hicimos, qué remedio.
(Continuará)
2.07.2008
Elliécer Butterberry Morató en compañía de generalato alemán. Barcelona año 1941. Fotografía aportada por María del Roser Sousa.

Hola Amigo Atahualpa:
Esta es una de las fotos que creo que le prometí. Puede que usted la esté esperando, siempre que siga en el caso de la pobre Nemesia ¿No?
Espero que le sirva de algo. En ella se ve a nuestro añorado Elliécer de medio cuerpo vertical y no se le aprecia lo guapo que era. Todas las crías estábamos enamoriscadas de él, sobre todo cuando le veíamos de uniforme, aunque fuera con esa boina. Esto debió ser poco antes de que le detubieran con los planos del minisubmarino en el que quería ir a buscar a Hilda. Decía que no se había ahogado, que estaba tan pancha en el continente sumergido de la Atlantida dándose la gran vida con 39 marineros. Cosas de entonces, claro.
No le diga a mi sobrino que le he escrito, es muy celoso el pobre.
Nada más por ahora. Por el dinero ese no se preocupe, que tengo mucho.
Adeu.
Roser.
¿EXISTE UNA BASE EN LAS BALEARES? Hoy conferencia de Carole Ramis organizada por el club La Vanguardia.
Mensaje de agente Piolín. Febrero de 2008.
"La Carta Blanca" Palabras halladas la pasada mañana .
-Nosotros, los pobres, los excluidos, los que conseguimos siempre lo mismo, el cero despótico de nuestro estéril esfuerzo, después de todo lo yermo e inútil obtuvimos el fruto imprevisto sin conocer de qué modo.
Se dio de pronto.
Eludimos, como todos, los compromisos que en el devenir de los meses forjó su efervescente estilo de ver los negocios. Trucos, sobre todo. No pudimos o no quisimos. Quién puede mentir sobre esto.
Si bien lo fortuito le condujo desde dentro de un género incongruente, evidentemente ilógico, ninguno de nosotros tiene en este momento interés en reconocer que se equivocó en el juicio. No fuimos buenos socios, lo podemos reconocer sin sonrojo-
Elliécer poseyó desde siempre un buen y completo repertorio de libros de estudio, un fichero imprescindible, lleno de los contenidos que todo buen experto quiere descubrir en sus tesis, o, si se quiere, en textos enemigos, o fieles.
Del mismo modo siempre tuvo el reconocimiento de su extenso grupo de consejeros, los mejores de su tiempo, elementos ineludibles de lo que posteriormente fue su grupo ufológico, Prospecciones Celestes.
Puede que por todo eso se instituyó como presidente, como el jefe que todos quisieron.
- Siempre le tuvimos como referente y como núcleo de nuestro club de persistentes estudiosos, como líder y dirigente del grupo. Descubridor de leyes concluyentes, queriendo en su intención ser del mismo modo profesor y discípulo, pudo ir creciendo sobre el lecho que nosotros, sus propios seguidores, le permitimos.-
El misterioso Elliécer “Butterberry” progresó e hizo de ese progreso un triunfo que colmó, evidentemente, los objetivos del grupo, los proyectos que en interés de sus miembros él mismo, junto con otros, fue construyendo.
Ese éxito llegó pronto, con libros, con estudios, con títulos en folletines exóticos; frutos perfectos del esfuerzo de todos, de lo dificultoso en un medio infrecuente, en un terreno no conocido, exclusivo.
Infelizmente fueron él y su mujer quienes obtuvieron el reconocimiento, y esto produjo el retroceso y el rebote de todos.
No les importó, o eso se puede creer después de leído el informe completo; puede que por eso prosiguieron entonces en el empeño imperecedero, según el propio Elliécer, de descubrir otros mundos y sus respectivos inquilinos.
Nuevos estudios, tesis que no pueden entenderse ni en el principio de este moderno siglo veintiuno, surgieron de nuevo del cerebro del vehemente científico.
Contenidos turbios dentro de lo ufológico, en el preciso centro del juego con los números y con los nombres. Trucos dijeron muchos.
Éxitos que le dieron renombre y dinero. Premios que les fueron proveyendo de nuevos estímulos y de otros retos.
Uno de ellos fue el que le quemó el proyecto.
En su fuero interno, Elliécer supo que llegó el fin el dieciocho de julio, justo en el mismo momento en que el ejército se sublevó.
Su proposición se centró en extender el grupo y difundir sus deducciones por el espeso mundo del ocultismo, y, de modo funesto, ese interés no fue recíproco entre él y el resto de los constituyentes de Prospecciones. Los primeros socios no lo consintieron.
Entonces experimentó en sí mismo el perjurio de sus seguidores. Le depusieron por ello sin él mínimo decoro, sin reconocer su esfuerzo ni el extremo riesgo que le hizo vivir siempre entre los límites del bien y de lo oscuro.
Son pocos los que lo tiene presente, pero fue él quien se pronunció sin confusión posible.
-Se terminó-dijo- Me voy. No quiero seguir con esto. Desde este momento, sólo os pido que me dejéis que use de nuevo mi sobrenombre y mi propio signo. Lo que no tengo no lo podré tener –insistió- Sólo existe un ser en el que yo confíe:
NemesiA
2.05.2008
Primera página del primer libro de la primera colección de libros esotéricos. Nemesia Morató. Apartamento.
Mouchos, curuxas, sapos e bruxas.
Demos, trasnos e dianhos, espritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas e meigas: feitizos das mencinheiras.
Podres canhotas furadas, fogar dos vermes e alimanhas.
Lume das Santas Companhas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos mortos, tronos e raios.
Oubeo do can, pregón da morte; fucinho do sátiro e pé do coello.
Pecadora lingua da mala muller casada cun home vello.
Averno de Satán e Belcebú, lume dos cadvres ardentes, corpos mutilados dos indecentes, peidos dos infernales cus, muxido da mar embravescida.
Barriga inútil da muller solteira, falar dos gatos que andan á xaneira, guedella porra da cabra mal parida.
Con este fol levantarei as chamas deste lume que asemella ao do Inferno, e fuxirán as bruxas a cabalo das sas escobas, indose bañar na praia das areas gordas.
¡Oíde, oíde! os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse no agoardente quedando así purificadas.
E cando este breraxe baixe polas nosas gorxas, quedaremos libres dos males da nosa alma e de todo embruxamento.
Forzas do ar, terra, mar e lume, a vós fago esta chamada:
si e verdade que tendes mais poder que a humana xente, eiquí e agora, facede que os espritos dos amigos que están fóra,
participen con nos desta Queimada.
.
Francisco Forlán Sousa. Carta profesional. Febrero 2008.
Barcelona a 2 de Febrero de 2008
Estimado Sr. Atahualpa Figo:
Me veo en la obligación de manifestarle mi más sonora queja ante la insistencia que usted muestra delante de mi anciana y querida tía María del Rosario.
Hace días, y no lo digo por nada, que veo que mi quería tía María del Rosario se muestra muy alterada, por no decir cachonda, sobre todo cuando se le menciona cualquier cosa relacionado con su primera juventud, con sus amistades, con nuestra también senil amiga Nemesia Morató o con el guiso de tripa de bacalao con guisantes. Esto último resulta extemporáneo cuando no menos ilógico.
Observo con atención que en el libro de visitas de mi querida tía María del Rosario (es muy meticulosa la pobre), donde anota también las llamadas telefónicas y el minuteo de las mismas, consta su manía de usted en recabarle la atención al respecto de la desaparición de nuestra querida y también senil amiga Nemesia Morató.
Ni que decir tiene que la edad avanzada mi querida tía María del Rosario la obliga a sustraerse de sí misma en un compendio de excentricidades que usted mismo habrá podido ver , comprobar, constatar y dar fe, y a la vez (y lo digo sin rencores ni interés alguno, lo juro), estos años que tiene la inclinan, vuelcan y decantan a desviarse de la actitud positiva que todo sobrino aventajado espera de una persona de una edad como la suya.
Yo, como sobrino de mi querida tía María del Rosario, me siento en la responsabilidad de controlar sus actos y todo lo que tenga que ver con sus relaciones sociales, no vaya a ser que después de tantos años de patrocinio y ejemplar representación me vea de nuevo pasando el mocho como lo hice desde que dejé el ejército (allí también lo hacía) hasta el momento en que mi querida tía María del Rosario se dedicó casi en exclusiva a hacer de pitonisa en la Televisión de Cornellá y necesitó de un secretario.
No quisiera, y no quiero que en estas palabras vea usted una amenaza (por el momento), que usted alterara en nada la vida plácida que mi querida tía María del Rosario viene disfrutando desde la salita a la cama y de la cama a la salita y viceversa y viceversa, no queriendo tampoco que usted ponga de nuevo los pies en nuestra casa, al margen, claro está, que lo haga para traer dinero contante y sonante y como pago por todas y cada una de las informaciones que mi querida tía María del Rosario le ha proporcionado a usted hasta ahora.
En todo caso, me ha comentado mi querida tía María de Rosario mientras desayunábamos la papilla en el patio, cualquier nueva información que pudriéramos aportar al asunto de nuestra también senil amiga Nemesia Morató podría verse, en efecto, favorecida por el pago que a través de usted realizaría la familia de empresarios de la construcción costera de S'Agaró Van-Gaal Morató ¿No le parece?
Si esto fuera así, y manteniendo la intención de que usted nunca más vuelva a relacionarse sin permiso con mi querida tía María del Rosario, le propongo acercarle yo mismo a su despacho, o enviarle por e-mail, las galeradas y las correcciones de un libro que nuestra también senil amiga Nemesia Morató me ayudo a escribir, editar y publicar. En los márgenes de las páginas hay docenas de palíndromos a los que ella atribuía poderes ocultos, magia y muchísima trascendencia. Ya ve usted qué cosas, como si le hubieran servido de algo. Aunque quién sabe.
Quedo a la espera de su amable respuesta, de su respuesta o de lo que guste usted mandar.
No venga por aquí, se lo prohíbo.
Adiós, machote.
Atentamente
Francisco (Patxi) Forlán Sousa
(Representante)
2.02.2008
"EL VIAJE DE LA HEROÍNA" Hildegarda Xirgu llega a Barcelona. Segundo apunte al caso "CUADERNOS" según Nemesia Morató.
Lamentaría objetivamente, una vez concluida la carrera de obstáculos y perdidas con fortuna las referencias de nuestros perseguidores falangistas, dejar de manifestarles los anhelos y las otras indisposiciones que comenzaron a acuciarme nada más dejar de darle al cross.
Verán:
No por dejar mi principal músculo (el corazón) de batirse en duelo con mis pulmones, mi páncreas, mi diafragma y, sin saber por qué, mis ingles, pude ver como mi compañera no alcanzaba a dominar su propio resuello. Respiraba con dificultad y parecía que aquel músculo del que les he hablado antes (pero el suyo) no podida retomar el sosiego que todo órgano merece disfrutar.
Unas toses y unas bocanadas, más el albino rubor que le provocaron aquellos pedos, hicieron que la pobre se sentara en el suelo a la vez que apoyaba la espalda y la cabeza rapada en la pared. Las orejas, pabellones de esta mujer de los que habré hecho amplia y sustanciosa definición en anteriores escritos, comenzaron a mostrarse pálidos, flácidos y escuálidos con esdrújulo dramatismo.
-Jolines Hilda, no sé qué me pasa-
Dijo mi compaña.
-No pasa nada alma de Dios- repuse- es que llevamos media hora corriendo-
-Ya (tos) pero siempre he sido buena corredora (más tos). Observa me escapé del campo de Argeles Sur Mer (toses, flemas).
Yo, que en mi impertérrito obrar en poco o en nada altero mis constantes, mis variables y/o las costumbres que atesoro y administro, ciertamente me sentí algo trastornada por la indisposición que con tan fragorosas expresiones mi socia manifestaba.
Aquella incipiente bronquitis asmática, aquella tuberculosis quística, o aquel catarro, que también podía ser el caso, consiguieron alarmarme a la vez que convencerme de que algo se debería hacer al respecto.
Una botica nos salió al paso. Mi querida Teodora, sin dejar de toser y esputar, me hizo alguna observación referente a que no se me ocurriera darle pastilla alguna, jarabe, ungüento, emplasto, apósito, parche y mucho menos supositorio.
-Llévame a una taberna, por tu padre, llévame a una taberna.
¡Que toses más espeluznantes! ¡Qué pitos, qué gongorismos!
-Un vermouth, un vermouth, de verdad, y se me pasa todo.
Clamaba mi socia.
-Sosiego, caramba, sosiego. Está bien, buscaremos algo parecido.
Buscamos durante bastante rato.
Inesperadamente y en un chaflán, precedente anticipado de aquello que en su interior contenía, se nos mostró un cartel luminoso y apagado con las letras BAR, a la vez que invitaba a acceder a su interior mediante publicitarias pizarritas donde se anunciaban algunos de los divertidos experimentos gastronómicos de aquel incalificable año 42. Gurullos con caracoles destacaba entre todos ellos.
(Continuará)
1.31.2008
Artículo 1 de los estatutos "Constitutio Princeps" del club Palindrómico-quántico EL BIRRETE TERRIBLE. Aportación Eudivigis Deulofeu.
Afecttio societatis.
ARTÍCULO 1.- La sociedad que se regula por los presentes Estatutos es una organización creada al amparo de lo dispuesto en la Ley pindórica 14 de Abril del 1931 reguladora del derecho de asociación, ayuntamiento, concejo y cuerpo, si hubiera lugar, así como todo aquello que el devenir del futuro vaya proveyendo.
La Sociedad tendrá personalidad jurídica propia y plana capacidad de obrar para el cumplimiento de sus fines a través de sus órganos respectivos, de acuerdo con las normas legales aplicables y con los presentes Estatutos. No obstante, y viendo lo concurrente de esta asociación, se verá de dar mayor enjundia a los albedríos propios de sus constituyentes, así como utilizar cualquier otro nombre, apelativo o remoquete que a dicha asociación promueva estilo.
Quedan establecidos a modo de encomienda diversos nombres sustitutorios del principal, que siendo éste EL BIRRETE TERRIBLE, puede pasar a convertirse en PROSPECCIONES CELESTES, HORIZONTES PROTUBERANTES o LA CÚPULA CELESTE, si fuera menester.
Para mayor claridad de lo que en posteriores artículos se detallará, se elabora un munera census, pues accedite candidatos, siendo esto imprescindible, cosa que sin venir a cuento se enumera de forma que para todos quede clara.
Los constituyentes de la enunciada sociedad son:
Hildegarda Xirgu Magrià
Elliécer Morató Colominas
Melquiades Sousa Martínez
Susana Ruscalleda Gripaubullit
Agustín Forlán Sanedrín
Ernesta Torres Ortiz de Urbina
Petronia Pérez Pérez.
1.30.2008
TEXTO ATRIBUÍDO A HILDEGARDA XIRGU. (Aun cuando se la consideraba desaparecida desde 1937) aportación de María del Roser Sousa.
¡Témpanos, pámpanos y carámbanos!
Tengo los pies helados.
Este cuarto de costura parece una nevera. Malditas ventanas.
Maldito corolario de trapos y de medias.
Siento un frío que me cala el alma mientras que me la glasea a ritmo de polka.
Sabañones, reuma, mocos.
Mientras escucho la radio, en concreto un programa musical que te gustaría (cuando lo hago te recuerdo, a la vez que te evoco y me salen dos lagrimones que se hielan irremisibles) valoro cómo este alma mía me soporta aun el cuerpo, cómo lo trabaja, lo macera, lo deslía y lo da a eternizarse. Coso mientras pienso y veo que mis pies, si pudieran, harían lo mismo. Me sostienen también el cuerpo, cuando pueden los pobres, lo mueven y lo bailan (sobre todo los jueves) lo retienen y lo recorren, como el alma esta que tanto te demanda, y que te añora. Pie y alma me son ahora iguales, y sin ser parejos, convergen como empresa y como finos chorros de aceite verde cayendo en un embudo; como canillas de hilo en la máquina esta, igual que dos solteras con bigote en un palco, como los novios de antes en un baile pisándose las almas.
El zapato entonces digo que es el cuerpo, el abrazo de cuero negro que la verdad da al pie y al alma. El cuerpo hilvana el pie (ya me he perdido) y a la vez es él mismo, viste a los dos y los contiene (al pie y al alma, claro) los protege y los marea.
El zapato olvidado en la pared del espanto y el cuerpo perdido.
El zapato debajo de una cama y el cuerpo dormido, o entre sábanas o encima de la colcha.
¿Recuerdas amor mío?
Atascado ahora mi pie en el pedal de la Refrey o en el brasero apagado de mi pasión por ti.
Me vuelven los disparos.
Jolín, qué mal me sienta. Me haces recordar a cada instante todo aquello, minuto por minuto. Te renazco y no eres tú, es mi memoria, y estás tan vivo que me duele verte sin que estés aquí.
Zurzo calcetines. Cojo puntos de media (carreras, a veces) Huevos de madera, canutillos de hilo de colores, tu cara en la ventana, ideas.
Cuelgo calcetines negros de nuevo en los alambres, en mi oscuro patio de luces, desparejados. Miro al cielo. El mirlo vuela bajo. Está nevando.
.
1.28.2008
Sentencia de muerte. Eliécer "Butterberry" Morató condenado.
Sentencia dictada en la causa nº
345-V-42, por haberse recibido
el ENTERADO del Gobierno de la
pena de muerte a que ha sido con
denado ELIÉCER MORATÓ
COLOMINAS y habiendo así
dispuesto la Autoridad Judicial
que se ejecute dicha sentencia
en las primeras horas de la maña
na del viernes día 24 del actual,
tengo el honor de ponerlo en cono
cimiento de V.S. a fin de que dis
ponga lo necesario para que el día
veintitrés a las veinticuatro ho-
ras pueda este juzgado practicar
las diligencias oportunas y pos-
terior entrega del reo de referen
cia a la fuerza que deberá condu
cirlo al lugar de la ejecución.
Dios guarde a V.D.muchos años
Barcelona a 12 de mayo de 1942.
El Col. Juez instructor
1.15.2008
PAPEL ARRUGADO. Mostrador nº 4 Oficina de Correos y telégrafos. Hospitalet. 14 de Enero de 2008. Aportación: "Antoñito" Oficial postal.
Como no coges el teléfono te mando estas cuatro letras.
Me preguntabas el otro día sobre lo que había en ese despacho. No he entrado. No me dejan entrar. Ya sé que eso no es nada para mí, pero han echado tres llaves y luego está lo del perro. Puede que se hayan dado cuenta de que ando registrándolo todo.
Me ha entrado el canguelo, colega. Si se diquelan me cago. El Ata ese tiene muy mala leche. Se pasa el día escribiendo en el cacharro con la pipa encima de la mesa.
Oye. Quedamos el jueves y me pasas la pasta ¿No? La necesito ya, que debo mucho.
Sobre el menda con cara de plátano que te comenté, creo que se me ha pegado a las clacas y quiero poner tierra de por medio un tiempo. Lo veo por todas partes, nen. Me dijo el hermano del Molas que es de los del Prat. ¿Sabes qué te digo? Que voy a pillar el tequi del Mauri y me najo a Almería hasta más ver. ¿Tú crees que tendré que pedirle permiso al Médico?
Otra cosa. Antes de darme el piro te haré la faenilla esa de las naves de la carretera, pero pásame la puta pasta. ¿Sabes la dirección de Corredurías Olmo? Me dijiste que pasara por allí, pero si no me dices por dónde.
Te paso la llave del apartado de correos para que se las des al Doctor, los recortes de los periódicos los he dejado allí. El nº1 de Hospitalet, como me dijo. Lo de la Nemesia está cada día más claro.
Rompes el papel cuando lo hayas leído.
Conecta el móvil algún día, joder, que no se me da bien esto de escribir. Suerte del corrector.
1.13.2008
CARTAPACIO "LA VOIX DE SIFFLET" 3er Documento (Recorte de periódico) Aportación. P. Abrariamovich

SUSPENDIDA EN EL ÚLTIMO MOMENTO
LA ACTUACIÓN DE LA PULGA MORENA.
Seproncio José Bataller
Barcelona
Después de la expectación despertada en el mundo del flamenco ibérico,
La reservada y enigmática artista La Pulga Morena, mujer menuda y de rasgos
La “espantá” de la Pulga, conocida también como La Voz de Pito o la Sola,
Preguntado por este periódico al respecto, el empresario catalán ha manifestado con todo el dolor de su alma, que se desconoce el paradero exacto de la gitanilla y que se devuelve el dinero de las entradas.
Restamos a la espera de mayores noticias .
CARTAPACIO "LA VOIX DE SIFFLET" 2do. Documento. Cartel Sala de fiesta LOS TARANTOS 1958
NUEVAS PISTAS. Nemesia María Morató- Esa gran desconocida. Aportación de Agente Cóndor.
En el centro como siempre, la nunca hallada. La retenida. La recordada.
Sus captores pululan girando a su alrededor, mirándola a la lo ojos.
Los jirones de sus historias abarcan grandes espacios, el Gironés, las vascongadas, el parking del Pryca....
Más lento que rápido el cuadro se está pintando. La pintura tarda en secar, pero cuando lo hace, rezuma un líquido verde y viscoso que lo empapa todo. Lo contamina. Lo engomina y lo maravillaríayo.
En la oscuridad de las habitaciones. En los mas oscuros rincones del techo, volcado.
Volcando, la mente avanza.No se detendrá. Mirará al pasado y vomitará para poder avanzar hacia el futuro que anhela.
Confesará por fin los crímenes que le han acompañado en silencio durante toda su vida, volviéndole loco de no gritar. De no llorar. En compañía de desconocidos, en sus casas...es mejor.
No temas amigo, la desesperanza tiene cura.
…
1.12.2008
AGUSTÍN FORLÁN SANEDRÍN. Fin del 1er congreso Internacional de Ufología. Barcelona 21-24 de Mayo de 1936.
1.11.2008
TEXTO HALLADO EN UNA CELDA UNISEX EN VITORIA. Aportación de Telémaco Bufanda y Herminio Barandilla. Alguaciles.
ASI LA LETRA CALA LA CARTELA LISA
.NM.1971
1.10.2008
CUADERNOS "EL VIAJE DE LA HEROÍNA" Artículo de Nemesia Morató. 1987. Hildegarda Xirgu reaparece (supuestamente) en la Junquera camino de Gerona 1942
…/
Siendo mi mente capaz de discernir entre verdades, media verdades y quizás algunas certidumbres, dio en ese momento razón de su capacidad y se mostró como pocas veces lo había hecho hasta entonces. Patentizando todo aquello que en largo periplo vital ella misma procesó, me refiero a: moral, juicio, albedrío y exaltación de la fe y, por qué no decirlo, de la fuerza del sino, opté en una décima de segundo por acercarme al chamarilero y esbozarle nuestras penalidades.
Lo hice prontamente y sin demasiados devaneos, haciendo útil mi formación académica (y alguna otra como bailarina), cosa que obligó a que el hombrecillo se cagara en mi madre y de paso en todos mis muertos. No siendo esta la causa por la que yo le correspondí, y aun haciéndolo con exabruptos y agravios de palabra y obra (cortes de manga y pedorretas básicamente), intenté con ello, a la vez que llamar su atención, darle noticia de que a pesar de administrar grandes conocimientos mi origen social era próximo al suyo.
Celebrando el profesional del saldo del descarte y de la mugre tan fraternal coincidencia, admitió que me retractara en lo de mercachifle y quincallero y con ello consintió que, tanto yo como mi joven acompañante, accediéramos a la parte posterior de su carromato y nos acomodáramos entre la variopinta mercancía. Por otra parte, imponiendo ésta (la ñocla) adjetivos distantes de lo ergonómico, el monto de tantas e inmundas cosas consiguió ciertamente importunarnos, pero no reprimirnos, Tomamos posiciones.
En otro acto de insustancial iniciativa, ya erigida yo misma como la catedrática del trío Calatayud, y viendo como la joven Teodora se disponía a mimetizarse con la basura, propuse al anciano trashumante que por una simbólica suma nos condujese a Gerona. Sin pensarlo dos veces accedió a la propuesta, no sin algún que otro rollo macabeo, estirando al alza lo económico.
Al no tener dinero alguno, objetos de valor, comida ni nada, preví la posibilidad de realizar el pago del viaje de un modo romántico y corporal (una vez llegadas a Gerona, no antes), de una forma alternativa, sin pretensiones, cosa que al presentirla deduje que le parecería bien al enclenque calé si le acompañaban las fuerzas.
No manifestando nada de esto por el momento, viendo que a su trayecto en poco o en nada le importaba variar el recorrido (Setenta kilómetros, ahí es nada) y supersticioso como parecía ser el canijo, pronunció las palabras “lagarto, lagarto”, y aceptó lo del viaje a cambio de no mencionar más la palabra Suerte.
Y ahora (disculpen), llegado el espacio temporal que en este artículo se hace tedioso, por aquello de que tardamos unas doce horas en llegar,siendo las tres y cuarto y cuando lo hicimos las cuatro de la mañana tocadas, Teodora se dispuso a dormir con la cabeza apoyada en una garrafa de aceite de ricino mientras yo me quitaba la peluca de pelo de muerto y acomodaba la mía en la carcasa de un obús arrobiñado.
Podría haberme dormido yo también, qui lo sá, quizás lo hice un rato, pero debido a que nunca puedo chafar la oreja si el sol de medio día se empeña en socarrarme la corteza craneal, me entretuve como pude: golondrinas, caracoles, puentes, valles, y viendo que la cosa no iba más allá, también lo hice (lo de entretennerme, digo) en realizar una sucinta sinopsis de las características de nuestro recién alquilado medio de transporte.
Al principio de este escrito consta un escueto catálogo referente a mis ocupaciones, estudios y aficiones. Deben recordar, si lo han leído, que lo que más me tira es el tema ufológico. Que de entre todo ello surge, como con descaro, todo aquello relacionado con el perdido continente de la Atlántida. Además, en la nemotécnica que mí misma intento fomentar, debería estar escrita con letras de oro la palabra Bermudas, en concreto, triángulo de las Bermudas.
Pero a falta de modelo que a mi carboncillo oceánico diera mejor resulta, viendo lo que se nos venía encima y a modo de distracción pasajera, me propuse elaborar, y a ello me dispuse, el sumario de características que al carromato y a su contenido daba forma. Hay que fijarse en las cosas.
Comienzo. Si entre el Tigres y el Eufrates se desarrolló cultura alguna que en su culturalidad diseñó cosa circular que semejara una rueda, y siendo éste: invento que desde entonces ha constado en los anales de la historia que se estudia en escuelas y académias, parecía que a cada lado del armatoste en el que íbamos subidas hubiera uno dando vueltas. Puede que así fuera, aunque por los meneos, devaneos y traqueteos que daba el carruaje, parecía (que por parecer engañaba) que en vez de ruedas alguien hubiese ubicado cubicados cubos.
No quisiera comentar cosa alguna de la carga, ya que sería de muy compleja explicación, siendo el desliz cosa que a mi misma me conturba, por lo que, de los quintales de escombros que portaba (exceptuando a mi compaña), no haré por ahora definición alguna.
Por animal conductor del tan poco definido vehículo, al margen del pájaro que guiaba, iba una acémila del tamaño y la flacura de un muy conocido rocín literario que, con cascabelotes, cinchas, bridas, y cordeles, iba a su pesar adornado. No pudiendo con su alma, que por no tener ni tenía, la bestia, palabra que en nada hace juego con el buen carácter que con su cabeza baja mostraba, arrastraba los cascos, de las sus patas, con un sonoro y repetitivo clocloc.
Entre esta otra afición que me asedia y me complace, que no es otra que dejar a mi pensamiento en la libertad que mi misérrima existencia le permite, pasé el rato, no sin intercalar bostezos, rascamientos, eructos (me repetían las algarrobas de la mañana) y algún pedete. Pudiendo haber hecho mejores cosas (cantar o recitar a Zaratrusta, por ejemplo) no las hice hasta el minuto en que desde el pescante se divisó, entre tímidas lucecillas nocturnas, un enorme puente que unía las dos orillas de un río, y por encima de ellas unas supuestas edificaciones.
Haciendo uso de un patrón utilizado en frases anteriores, diré que: dando muestra pública del buen hacer que me identifica entre otras coetáneas, correligionarias y afines, quise despertar a mi compañera sin, con ello, darle mayores visiones objetivas de la realidad consciente. Lo hice, y haciéndolo, a la vez, y dando muestra de lo sencillo que siempre es para mí realizar con mi cuerpo y mente cosas distintas, pude observar que mi amiga, aunque siendo cosa poco extraña en ella, no conseguía acceder al mundo de los mortales que, aun siéndolo, pretenden desarrollar y ejercitar su vida.
Gerona estaba ahí, a oscuras, delante de nuestros ojos.
(Continuará)
PENÚLTIMO MENSAJE DE NUESTRO ASESOR EN LA SOMBRA. 10 Enero 2008. (Obviamos su identidad por ahora)

Venerado que no venereo Rideel (nocilla que merendilla) Repasando los numeros apuntes del caso desde el bendito blog que modera con tanto acierto, me he encontardo con ésta dirección de correo que supongo será del todo funcional, en el convencimiento de su aprecio por las direcciones gratuitas y/o anónimas.
Aprovecho como le digo, éste medios casual para remitirle, convenientemente digitalizada la nota de prensa de la que le hablé en pasados comentarios y que, por derecho, le pertenece. Creo que una fortuita dispersión del archivo del caso, puede representar un montón de problemas insalobres e indeseados e inclusive, indefensos e irredentos.
Felicitarle por su hallazgo tan oportuno, quizás la casualidad no exista y en el fondo solo somos un montón de marionetas en manos de un esquizofrenico de catorce dedos. Una vez vi una película futurista en la que un pianista tenía doce.
Le ruego no deje de informarme de los tesoros que vaya usted encontrando en las visceras de los Cuadernos de Ufología. Me tiene usted sobre ascuas
Aprovecho también para mandarle una foto de mi prima Amparito, de la que me siento especialmente orgulloso.
Por la pasta no se preocupe, al menos hasta que se levante de la siesta
Un abrazo
(agente *)
1.08.2008
"JOTILLAS" Cánticos escuchados a Elíecer en el terrado del barrio chino. Guerra civil 1936-39 España. Transcritos por Bernabé Tortajada. Musicólogo
No sé si le van a servir, son solo unos trocicos.
Según mi suegra, era esto lo que cantaba el pobre señor, debido quizá al hambre que pasaba.
También según mi suegra, se pasaba el día en calzoncillos danzando por el terrado, hiciera frío o calor, a la sombra y al solano, a sol y a sereno, y a bodas me convidas.
No sé que sera eso.
Aquí van las estrofas.
Vamos a ver la encomienda
Inopinado en la ostra
Vale el horror la merienda
¿Antipasto, arroz con costra?
En formando la opinión
Lujo merece la apuesta
Huelga decir cosa esta
Únicamente mención.
En cosas veredes callo
Viento doy a la expresión
Ovario de mi pasión
Fe de mi Dios gallináceo.
Rito de mi huevo frito.
Irredento pan, pimiento
Tocino fino memento
Óleo de tu figón mi mito.
.
Saludos cordiales.
Bernabé T.
ELÍECER BUTTERBERRY MORATÓ. Castillo Montjuïch Abril 1942. Aportado por el Dr. Lucio Anneo.
Aquí, en el taller del hielo,
nada mejora ante mi débil envite.
En lo oscuro, el trapecio me llama.
Trepo por su cuerda anudada,
donde cada nudo es la suma de un momento.
Único.
Asumo la impuesta facultad de sostenerme.
Gotas de agua salina
con trazas de tierra y aceite
Suelo: madre.
Digo nudo.
Yo, cómico desnudo.
Funambulista inalámbrico,
Hombre y niño, niño y hombre.
Semilla de mí mismo.
Espiral, bucle, abismo.
E.Morató.
.
1.06.2008
"SOY UNA GAVIOTA" SESIÓN PSICOANALÍTICA. Onírica transferida por N.Morató. Dra. Susana Górriz. Hospital Ruiz de Lopera (Badalona) Nov. 1975
Sucede que la madre de todas las arañas es pequeña y pone siempre cara de araña de intemperie cuando ve a sus hijas correr a guarecerse mientras la orilla se acerca, comienza el fresco o revolotean estáticos lo cernícalos.
También resulta destacable en esta playa la presencia alternativa de una foca viva que a modo de protesta ecológica manifiesta asiduamente laceraciones y otras magulladuras producidas, según ella, por la basura que desde los barcos le arrojan los lobos de mar. Nada de esto es comprobable, y es una pena, y aunque lo fuera: nosotras las gaviotas nada podríamos manifestar, objetar ni consecuentemente resolver.
También hay seis pingüinos sarnosos, dos pájaros bobo y un pelícano calvo que, juntos e indistintamente, plantean alternativa vital que desentona con lo razonable, lo lógico además de con lo normal.
En este lugar marino lleno de tan dispares habitantes, y en la parte terrena más ambivalente, hace de su existencia muestrario otro tipo de ser reminiscente y crustáceo, invertebrado, calcáreo, casi fósil, que camina de lado y nunca al revés, aunque así lo afirmen los observadores veraniegos de cangrejos. Se trata de un alimento nuestro y de mis primos gaviones, el Cangrejo, muy duro por fuera pero tierno en su interior, aunque no ajeno de mal genio (por lo que pugna para no ser comido, básicamente), pero dulce y suculento.
Alterna esta especie inverosímil con otras que habitan los contornos: erizos (de mar y de los otros) lagartos, pulgas marinas y muchos que, despistandose de su obligación con el ecosistema, bajan tan campantes a la orilla a darse un chapuzón. Una vez en el chapuzón, bullabesa inconfesable de fórmulas y detritus, comparten el molecular líquido con peces y tortugas, mas más bichos y estructuras quánticas que explicación no poseen ni administran.
En esta sugestiva sopa salada, no se me negará tal licencia poética, encontramos, una humilde servidora y sus parientes, todo aquello que para el progreso gastronómico y digestivo nuestras particularidades precisan.
Ahora bien, si de entre ese magnífico escaparate de lujos y viandas se pudiera extraer variedad alguna de consustancias nutritivas, no haría falta ese peregrinaje perpetuo al que nos estamos condenando desde los tejados del puerto hasta los vertederos de tierra firme.
(Entiéndase como momentáneo este surcar los cielos y los espacios, ya que para nada una cambiaría una lubina de ración por un putrefacto pellejo de pollo, por muy pata negra que sea, aunque créanme, el mar cada día está peor).
Así que en este trance andamos siempre las desgraciadas, vuela que te vuela de un lado para otro, desentrenadas ya en la caza y convirtiéndonos inexorablemente en sucias aves de rapiña.
¿Será cierto que ya nos consideran urbanas?
Valga el ejemplo que acomete a la duda, mientras que la esclarece, la esparce y da a conocer.
Una gris mañana de otoño, bajando suavemente por las corrientes aéreas del cauce de un río seco que divide en dos a una gran urbe, pude ver allí a una cabra negra de cuernos retorcidos debatiéndose por sacar su tren posterior de una poza. Al disponer el hoyo de barros y lodos espesos y pesados, la pobre criatura intentaba superarse y sobreponerse para salir del sitio, no ocurriera, es de suponer, que el fin de sus días se viera en concordancia con aquel infame trance.
-Pobrecilla -me dije, -mírala, esperará que vaya yo a salvarla.-
Nada más escucharme a mi misma, algo me royó las tripas. Buena y melancólica que es una, tonta diría mamá, y en un picado oblicuo con el ala izquierda plegada y la flexión de colita correspondiente, para allí que me fui a ver que se podía hacer.
Ya en la sostenida y rauda bajada, me pareció observar algunas sombras aladas (blancas y grises) situadas alrededor de la pobre y caprina criatura, que si de inmediato relacioné con mi orden, especie, grupo y familia animal (nunca me aclaro con estos escalafones) al poco comprobé que sus intenciones nada tenían que ver con las de quien les cuenta.
Llegando yo como gaviota cerca del combativo cuadrúpedo, nada me conturbó más que el ver como mis parientes me asignaban un número y un lugar dentro de un turno, a la vez que se me aclaraba que en cuanto la cabra la diñara los ojos se los comería el cormorán moñudo, que para eso había llegado el primero.
Carroñeros seres estos (lo cormoranes) al igual que nuestra especie, van a acabar con milenios de aprendizaje yendo a convertirse en parásitos y en seres inanimados, sobrealimentados, obtusos, llenos de reconcomios, odios y celulitis.
Me he vuelto a mi playa y aquí soy feliz. Me he hecho vegetariana. La gaviota vegetariana me llaman, y me toman a pitorreo. Yo los observo desde las alturas (cada vez me cuesta más volar), aunque espero el momento propicio para lanzarme sobre ellos y devorarlos a todos.
.
1.04.2008
El Dr. LUCIO ANNEO LAMELA amigo personal de Nemesia, se justifica.
Valga una anotación ilustrativa para demostrar cómo la dificultad se ha cebado en mi persona desde la más tierna adolescencia.
Descallar siempre me fue difícil durante mis años de bachiller. Mis maxilares, en su acepción próxima a quijadas, encajaban por aquel entonces perfectamente mientras mis dientes quedaban dramáticamente trabados entre sí proporcionando a mi rostro ese aire imperturbable, tan alabado por unos y tan envidiado por otros. Muchos, conociendo el caso, me atribuían semejanzas con Gary Mayo y con Alfredo Cooper en “Solo ante el Caudillo” en el momento que manchaban el slip sin inmutarse.
Luego venían los tirones de nariz y barbilla que me daban mi madre y algunas vecinas de la escalera, turnándose con palanquetas, ganchos y demás artilugios.
Es por esto por lo que detrás de mi cabello naturalmente engominado, mis aparatos ortodóncicos, mi blancura y mi granícula pueril, que se fraguó, no sin esfuerzo (en lo principal de mis padres y demás vecindario), el erudito que he llegado a ser.
A pesar de la gran seguridad en mi mismo que mi aspecto me ha proporcionado, mis silencios han sido legendarios entre mis colegas y discípulos, siendo admirado por ello aunque no siempre comprendido.
Olvidemos pues que, en contadas ocasiones, haya sido fustigado literalmente por la sacrosanta ignorancia que en todas partes coexiste con lo sublime.
Una vez solucionado el tema odontológico mediante mis visitas semanales a un barbero castellano antiguo, de los de tenazas y bacina, mi mellada locuacidad pasó sorpresivamente a ser un nuevo rasgo (el principal) de mi compleja e inabastable personalidad (múltiple, la catalogaron muchos matasanos, meapilas y soplapalpos).
San Agustín, en sus paseos playeros trinitarios, tampoco fue lo que se dice un adagio de comprensión, y no le fue mal del todo.
Dicho esto, paso a rememorar y enumerar diversas vicisitudes relacionadas con estas escuetas informaciones y con mis últimos estudios y trabajos de campo que, como sabrán, me han llevado a elaborar incontables tesis de carácter antropológico y social relacionadas con la comunicación de masas.
Mi último alumbramiento comienza así:
El individuo, y con valentía me refiero a mi persona cómo podría hacerlo a algún viceministro, casi nunca acierta en la indumentaria que ha de llevar en un acto de compromiso: llámese entierro, boda, presentación de libro, cóctel o recepción, confundiéndose uno de corbatas, chaqués, plisados, tirantes, patas de gallo y prótesis de hombro. No disponiendo de secretariado personal de protocolo, uno siempre se está despistado en estos casos y pendiendo de otras miles de cosas, y por lo demás acaba quedando fatal delante de su tía Eugenia, del secretario del obispado o de la esposa del antiguo colega de seminario.
Cabe resaltar que en los entierros las miradas de reojo y críticas son, por ende, menos concupiscentes, siempre que no sea el de uno mismo, reafirmo, lo que no deberá ya importarnos.
Estas brillantes teorías vienen refrendadas por mis amontonados y acarófilos libros de cabecera que paso a enumerar sin más dilación.
Acostumbran a ser:
Las églogas de Arnau María F. Fitzgerald en el tratado “Vestidos para la ocasión” Ed. Alcance. C. de Mexico 1973.También el extenso estudio del profesor Anastasio Espinosa de los Monteros “Casuística de la respuesta social ante el aspecto” Ed. Panocha. Cochabamba 1976. Autor también de “El poncho y el bombín”, “Esquizofrenia y moda” y “El doble en la confección de pantalones”…entre otros diamantes.
No por más modesto en sus publicaciones quisiera olvidar el extenso trabajo del Doctor Nil Pi Janillas i Peres que tan sabiamente dirigió mi doctorado, a pesar de sus tics nerviosos, hasta que una inesperada situación hizo que emigrara a vivir al Congo y que escribió “Indumentaria y lucha de clases” publicada por la prestigiosa editorial Pingüin Esmeralda en Castellón 1989 y “Carácter pusilánime y contactos con salpas y mojarras” del mismo año en la misma editorial.
No podría obviar a los doctores Sirgón y Güiber, autores de “De la cacatúa y de los pájaros” que retomaron mi caso a partir de los avisos y recomendaciones del doctor Pi del que nunca se ha vuelto a saber nada.
El peso de esta basta serie bibliográfica y de otros análisis, planteamientos y elucubrantes pensamientos, ha fomentado en mí esta innata, redomada y efervescente curiosidad por los lugares públicos y los actos de sociedad. La cosa esta, a la vez, me ha llevado a apuntarme en muy diversas listas profesionales, a dar mi nombre en bibliotecas, ministerios, museos, teatros de ópera y a frecuentar círculos ecuestres y/o centros de la tercera edad, entre otros (en ocasiones a la vez), simultáneamente y al mismo tiempo.
Y para que sirva de ejemplo, y como excepción, explicaré a continuación el caso que tengo catalogado como: GALERÍAS DE ARTE nº 6 o DE CÓMO NO RESULTA RECOMENDABLE EL CONSUMO DE CAVA DE MARCA DESCONOCIDA.
Ref. GA.6 o DCNRRECDCDMD
En una ocasión que se pierde en mi memoria, 4 Febrero de 1996 (San Remberto) a las 17,50 de una tarde lluviosa, acudí voluntariamente a la inauguración de una exposición en una galería de arte, de ex profeso, con una especie de chaquetón galáctico, muy caro y a la vez muy soso (adquirido gratuita y sagazmente por mí en unos grandes almacenes) en tonos fucsias y granates brillantes con ribetes negros de terciopelo y con el cuello asimétrico de boatiné y raso, con puntillas de felpa y organdí.
Advertí, a la vez que me di rápidamente cuenta, que todo el mundo iba muy sobrio en el vestir y en el beber, por lo que deduje que debería ser raudo en desplegar mis estrategias, más tendiendo a disimular que a mostrarme en todo mi esplendor.
Me dije: -Lucio: Hay que pasar desapercibido y mezclarse con la gente.
Intenté hacerme caso, pero cual no fue mi extrañeza cuando el magma cultural que allí había me tomó por un artista famoso de esos que venden cuadros y salen en las revistas del que un día fue mi peluquero. Al instante, me asediaron con incontrovertibles preguntas dentro de una especie de interviú a matacaballo, sorpresiva por lo inesperada aunque agradable por lo desenvuelto que me hacía sentir, por fin, después de semanas de clandestinidad e ignominiosa existencia desde mi acertada manipulación del ponche en la recepción del embajador Ferrero Rocher.
Aprecié que mis respuestas fluían tan ágilmente y eran tan veloces y doctas, que constaté que ni siquiera yo mismo era capaz de reconocer algunas palabras que salían por mi boca. En ese trance, un señor de color negro, con bata flamenca y gorrillo de leopardo, se giraba a menudo y me contestaba con su propia, y en una lengua, que después comprobé que era tagala filipina, por lo que convine conmigo mismo que una impropia y arcaica emanación genética me hacia proferir insondables vocablos en el idioma de unos posibles ancestros desconocidos.
De lo que se deduce la prueba nº 1:
Lo mucho y bueno que se consigue llevando una bonita chaqueta y una bien amueblada cabeza.
Al principio de la tarde, durante unos diez minutos gloriosos, los ojos de las muchas caras que me miraban lo hacían profundamente sobrecogidos y sinceramente agradecidos: un cabeceo asintiendo por aquí, una barbilla sostenida por la mano de su propietario por allá, alguna tímida palmada en la espalda por acullá etc.
No puedo obviar que todo ello me halagaba y confortaba, pero tal como iba avanzando el acto y las copas de cava del Penedés (en porcentaje desconocido de Charelo, Macabeo, Parellada o vete tú a a saber) hacían hincapié en mi percepción de las cosas y de las personas, pude apreciar a la vez que observar (o al revés), justo cuando intentaba definir, cuajando la voz y con objetiva equidad el simbolismo enajenado de los próceres del minimalismo puntillista del sur de Cracovia, entre arias de Verdi, silbos de la Gomera y vivas al Athleti, que inesperadamente empezaron a proliferar a mi alrededor las cejas arqueadas y las sonrisas esquivamente ratunas, entre otras expresiones ignoradas por mí hasta ese día, tales como: ataques de furibundia, convulsiones pancreáticas, desmayos faciales y desfallecimientos mandibulares (ambos complementarios aunque no excluyentes) estridencias del paquete (abdominal) y descensos inesperados de las constantes uterinas (en el caso de algunas señoras de edad, simultáneos). Desembocó todo ello en abucheos, batir de palmas, pitidos, soeces onomatopeyas y gongorismos desaforados que consiguieron ciertamente amilanarme.
Se me olvidaba mencionar un subversivo graznido que hizo por un instante que todo el mundo callara de sopetón, mirándose así mismos y hacia mí extrañados, prosiguiendo inmediatamente y por separado con su repertorio.
No comprendí, hasta horas después en comisaría y con varias inyecciones de vitamina E o B o ambas (no recuerdo), que mi decisión de encaramarme en aquella escultura de yeso y aluminio tamaño mamut, simuladora involuntaria de un botijo con tres pitorros, incidió directa y negativamente en la sublime opinión que la concurrencia se había formado hasta el momento de mi persona, máxime al corroborar varias y perniciosas leyes de física conjuntamente, todas ellas acompañadas de muestras clínicas, que, aunque ilustrativas, plásticas e interesantes (por lo visceral en el sentido estricto de la palabra) no vienen al caso.
No quedando satisfechos con mis explicaciones y demostraciones organicogimnásticas, pasé a una dependencia adyacente con un señor uniformado que me propuso acompañarlo, y a veces incluso me animó a hacerlo, con unas maneras falsamente deportivas poco adecuadas para el bonito uniforme que lucía.
A la pregunta -¿Te quieres estar quieto cacho cabrón? quise contestar con cordial concordancia con su condición de coronel condecorado comenzando con una conferencia al uso, pero solamente me salía un descocado cacareo tipo: co, co, co cooo. Al segundo, me instaló en la boca, sin mediar palabra alguna, un paquete de servilletas de papel, envolviéndome a la vez la cabeza con papel adhesivo transparente o celo.
De aquí a la asfixia hay un paso y me dije para mí: -Lucio Anneo, relájate- y en un acto de valentía indochina opté por una técnica de yoga muy antigua que conocí a través de unos cursillos por fascículos ilustrados en la radio. Sentado con los pies detrás de la cabeza, cosa a la que me ayudó nuestro amigo de la milicia, mantuve voluntaria y/o inducidamente la respiración hasta que, como años después me explicó una señora de la limpieza en un bar del ensanche entre copas de chartreuse y tacos de chóped, caí en trance o inconsciente entre convulsiones y bailes en honor a San Vito (On.15 de Junio).
Al despertar de mi letargo en el centro policial, el señor comisario me invitó a no proseguir en el empeño que, su desinformación y consistente sinsustancia, catalogó como: “La puta manía que tienes de colarte en las fiestas”
No barajó, en su macroignorancia, la posibilidad de pararse a valorar que soy en conciencia, voluntad y praxis, el experto más ilustrado en la conducta humana relacionada con celebraciones de etiqueta, pompa y boato desde la Barceloneta a Estambul ida y vuelta, en las croquetas de gallina y en las reacciones nerviosas de algunos ratones y lagartijas a diferentes prácticas de las que no voy a hablar en esta ocasión.
Esta insistencia del pasmarote me llevó, por enésima vez, a pasar a la clandestinidad en la barraca de mi primo Juan Domingo, después de serrar ante una jueza media docena de barrotes dialécticos con una lima de tecnicismos de picapleitos de media caña que siempre llevo en el calcetín para estos menesteres.
Fin del caso.
He aquí un claro y moralejizante ejemplo de la importancia, no de llamarse Ernesto, que no es mi caso (aunque podría utilizar este nombre en alguna ocasión, no sé ya veré), importancia, insisto, de participar de la sociedad y sus solemnes fiestorros, imbuido y enmascarado a la vez que imbricado en sus entretelas, con la sana intención de mostrar, en lo sucinto, lo mejor y más sobresaliente de uno mismo, pero utilizando un discurso asequible al ámbito en el que lo vayamos a desarrollar.
No pretendamos que la ignorancia purgue sus ancestrales pecados, que haylos y muy gordos, con la brevedad de un discurso por profunda y adoctrinadora que su voluntad sea.
El propósito ha de ser firme y el juicio no debe perderse (esto me lo dijo un curioso amigo argentino abogado y psiquiatra). Detrás de una monarquía hay siempre una verdad como un castillo, aunque no supo decirme cual.
Proseguiré en otro momento, Dios mediante, detallando con minuciosidad situaciones socio-culturales divertidas, con no menos de veinte líneas por página a doble espacio, del acontecer y devenir de los muchos y muy variopintos pindorindos en los que he acudido como convidado, o no, y en los que en más de dos y en más de tres ocasiones (santa humildad) las circunstancias me han obligado a ser protagonista.
Ahora tengo que dejarles que he sido invitado a un te-merienda que dan unas señoras de la parroquia.
Muchas gracias.
Atentamente.
Doctor Lucio Anneo Lamela Concha.
ESTROFAS SUELTAS. Carpeta azul. Apartamento.
La niña sola, en la noche espesa,
cantando hacía estallar las copas,
sin saberlo hacía volar las mesas
Su espejo de cuentas, de mano negra,
de descalabro, amor y de condena,
quiso que la gitana rubia, la canastera,
reventara aquella noche por peteneras.
Documento nº 6/07 Aparece en nombre de HILDEGARDA XIRGU en un salvoconducto. Museo de Historia de Catalunya. Doc. aportado por Santiago Gallifa.
12 de Mayo de 1942.
Siendo las seis y cuarenta y cinco de la tarde de el día que consta en el encabezado,
se presentan ante este funcionario dos comadres de cuarenta y uno y veintiocho años de edad respectivamente, para comunicar a la autoridad competente lo que a continuación se detallará.
Que son mayores de edad y ambas dos viudas. Que no poseen ni disponen de acceso a armas de fuego. Que carecen de medio de subsistencia para sí mismas y para sus respectivas proles. Que no tienen valor monetario alguno al margen de algún billetaje del antiguo régimen de tan ingrato recuerdo. Que no desempeñan oficio impúdico y que son honradas, limpias y trabajadoras. Que están desparasitadas. Que no hablan la antigua lengua de Cataluña. Que han sido rapadas sin objeción alguna.
Una vez pormenorizado esto se identifican con cédula actualizada como:
Hildegarda Xirgu Magriá y Teodora Gallifa Soteres y SOLICITAN a justo proceder del que obre en su favor, permiso para desplazarse hasta la honrosa villa de Gerona en plazo de dos días desde el momento que se escribe.
Allí pasarán el fielato de esta visa, no pudiendo demorar el hecho ateniéndose a las consecuencias de no hacerlo.
Sirva este como Salvoconducto
Tercer año de la victoria
La Junquera. Gerona
Mayo 1942
El comisario interventor
12.31.2007
FOLIO APÓCRIFO. Apartamento de Nemesia Morató. 31 Dic 2007. Aportación de Pablo Abrairamovich.
No puedo escribir más y busco y rebusco en mis viejos papeles por ver si encuentro frases ocurrentes, algún que otro texto encadenado que me hable de cualquier cosa y me parezca aceptable.
He perdido la musa, querida. El duende que siempre habías visto en mí se ha evaporado.
Lo último con lo que me he tropezado y que seguramente te merecerá la pena, si no es así estoy dispuesta a disculparme, es el artículo que escribí para Tortugas del Crepúsculo, para el número cero de la revista que se empeño en publicar Eudivigis a finales de los cincuenta. No me pagó, ya te lo dije, aunque siempre supe que no iba a hacerlo. Para más inri, apuntilló que si todo iba bien y conseguía colarla en las universidades y en las bibliotecas, pronto pasaría a los quioscos y de allí al fondo de una editorial de prensa: El Noticiero, o a saber. Moral no le faltaba. Tendría un primo censor, digo yo.
No opuse resistencia. Me daba igual, la verdad. Quería publicar algo, donde fuera.
Tenía título. La voz de pito. (La Voix de sifflet)
Por aquel entonces, yo estaba volcada en la definición de lo excelente, como tú y Julio, aunque mi visión la entendierais mal, quizá por culpa mía. Ha llovido tanto que me importa un rábano reconocerlo.
Mis trabajos, sobre todo los más arriesgados, se centraban en las traducciones de las galeradas de mi padre: El tratado de la Atlántida, La puerta de Tannhäuser... así que a modo de descompresión acepté la idea de Eudivigis de que escribiera para su embrión de revista. Para su muermo de revista.
Ahora también necesito escribir, pero hacerlo con mayúsculas, escribir de verdad, y no precisamente para el público, aunque estoy tensa y no consigo recuperar el pulso, también creo que te habrás dado cuenta. Me veo vacía, Julio diría enucleada, como ausente. La ansiedad, que diría también tu hermano, se cierne sobre mi habitación a todas horas.
Hay algo, no sé, puede que trate de comprender lo que no tiene explicación ni lógica. Perdona si me pongo moralista o llorona. En otras situaciones, tal vez por eso busco respuesta en La voz de pito, la lógica se me ha mostrado por caminos poco convencionales.
La voz de pito hablaba de ello.
Recuerda:
“Hacía dos años que en las peñas y los tablaos se venía comentando.
Hay una cantaora, puede que sea la última”
No fue un buen comienzo para el artículo, pero a Eudivigis le gustó. Creo que porque no era muy riguroso. Tampoco tenía tanta gente que creyera en él. Estaba solo, como yo.
(Después de la muerte de mi padre me costó lo mío recuperarme y sobrellevar aquellos años de penurias. No fue fácil agrupar toda la obra de Prospecciones a la vez que trabajaba, escribía y practicaba con las cartas.)
Yo sé de qué hablaba. Sé de qué quería escribir.
La Voz de pito existió y no fue una loca borracha que cantaba por los bares, como se ha dicho.
“Se hizo el silencio cuando aquella criaturica comenzó a ayear desde el fondo de la sala. Alguien dijo: -Que se calle- pero todos mandaron silencio. Entonces cantó”
La Barcelona portuaria, la de las calles negras que tú y yo conocimos, escondía a aquella perla.
Oí hablar de ella mucho antes de que me interesara verdaderamente. De hecho, cuando me llegaron las primeras noticias de la Voz de pito me vino a la mente la gitana rubia que oí en el barrio de la ribera la noche en que murió Manolo Tarragona.
Recuerdo a aquel ser enclenque de ojos verdes cantando por “tientos” (como después supe), con los nudillos en sangre golpeando la mesa y con aquella voz de tijera clavándose en tu estómago.
Una criatura inhumana chillando, cantando con el quejío negro (que dijo uno) como una diosa oscura para los cuatro que habíamos allí.
Dos días después, en el entierro, Pacho me hablaba de la Voz de pito. La estaban buscando. Asocié ideas. La gitana rubia era La Voz.
“Durante años se habló de ella. Aparecía y desaparecía. En las peñas todo el mundo esperaba, alerta, por si surgía de la nada una gitana menuda como una gacela y se ponía a cantar”
Eso nunca sucedió así, ya lo intenté contar en la revista.
La Voz de pito, la Perla de la ribera, la Canastera, la Sola, se convirtió en una leyenda. No había tertulia flamenca en la que no se comentara. Unos inventaban cosas: que si la habían visto vomitar después de una seguirilla lúgubre, que si rompía las copas con la voz, que si le reventó una vena de la cabeza, otros, sin embargo, la buscaban noche tras noche por los garitos de aquella Barcelona. Ya sabes cómo son estas cosas.
Alguien me habló de un sanatorio en la montaña y de que había una flamenquita pequeña que cantaba como los ángeles. No había montaña. Era el sanatorio mental de San Baudilio, el manicomio provincial, como se decía entonces. Cuando llegué, una monja como un castillo me hizo pasar a un despacho blanco. Me entretuvo lo suficiente como para decirme que había muerto hacía dos semanas y que se la habían llevado unos hombres pálidos con cara de huevo.
-Unos caballeros muy altos y muy flacos. Casi no hablaban.
“La Sola, sola, cantaba en el patio.
Los locos lloraban, las monjas reían.
Reventó cantando,
regalando joyas a otros seres naufragos ”
Me lo inventé, qué quieres que te diga. Seguro que no era ella. De hecho la siguieron viendo aquí y allá.
Puede que fueran únicamente réplicas, o imitadoras.
Ahora recuerdo esto y no se si me sirve. He escrito un poco más. Puede que por hoy sea suficiente. Ya me dirás.
12.29.2007
BATALLA DE BRUNETE. 08/07/37

El pueblo de Quijorna está completamente cercado por fuerzas leales. El espíritu de estas es admirable...A las 16:00 horas repetición del ataque contra Boadilla del Monte y bosque próximo. A la misma hora, una escuadrilla de caza que iba en protección de otra de bombardeo, atacó a cinco "Junkers" trimotores y a un sombrero al suroeste de Quijorna. Se ha podido tomar esta instantánea del extraño aparato enemigo en plena acción.
12.26.2007
"Atenció barcelonins! Hi ha perill de bombardeig, aneu amb calma i serenitat als vostres refugis. La Generalitat de Catalunya vetlla per vosaltres" .
Disculpe el tono de mi carta y si en algo no me expreso con la debida claridad también me disculpa. Ya le he dicho que no me aclaro con las ideas y menos con esto del internet.
Con este enunciado que le he puesto, repipi si usted quiere, mi deseo es transmitirle la angustia que sentimos las barcelonesas en aquellos años de conflicto armado, que se dice ahora. Por lo del hambre, claro, y por lo de las bombas, que es de lo que usted quiere que le hable.
Ya sabe, las autoridades nos daban el aviso, correr nos tocaba a nosotras.
La Barcelona que yo conocí poco se parece a esta, señor Atahualpa.
La de aquellos días fue bombardeada por los italianos, dicen, después de que su infantería fuera desmantelada en Guadalajara, creo.
Puede usted leerlo en muchos sitios, me han asegurado.
Primero las bombas venían desde los barcos frente a la línea del puerto, después desde las escuadrillas de aviones ¡Ya ve usted qué cosas!
Era marzo de 1938.
Sonaban las sirenas y los avisos; después las explosiones.
Sobre lo que me ha preguntado, le diré que la primera Nemesia que conocí, la joven, era inquieta, trabajadora y responsable, malhumorada a veces.
Con quince años, fíjese, bajaba corriendo aquella mañana del diecisiete de marzo desde la Diagonal por Rambla Catalunya. Venía de mi casa, creo que eso usted también lo sabe, de la calle Verdi.
Nosotras teníamos la certeza de que escondía a su padre. Por eso corría.
De hecho, todo el que había tenido algo que ver con Prospecciones lo sabía.
Había pasado la noche en mi casa, porque las bombas la pillaron allí de visita.
Una noche negra, fría y negra. La recuerdo así.
Las bombas seguían cayendo, en oleadas, cada tres o cuatro horas se repetían.
Ese día bajó a Barcelona a pesar de todo, con el pobre Belisario (lo había traído) dándole tirones de correa.
Intentamos impedir que se marchara con la que estaba cayendo, pero cualquiera le decía nada, con aquel carácter..
Su padre la esperaba en el palomar de la Ronda, eso nos lo dijeron después.
Lo otro ya se lo conté a usted por teléfono, lo de la bomba en la calle Balmes y lo del perro muerto y Nemesia con el brazo entablillado.
Le pasó rozando una puerta, o eso me dijo despues, creo.
Soy mayor para algunas cosas, pero no para olvidarme de todo.
Dicen que han escrito mucho sobre nosotras, sobre Prospecciones, sobre nuestros padres y sobre el Loco Forlán.
Muchas serán mentira, otras no.
Dígame donde puedo leerlas. Ahora no salgo mucho desde que dejé la tele.
Ya le enviaré más fotos, que seguro que las tengo por ahí. Espero que le sirvan y que entre todos demos con la pobre Nemesia.
Muchas gracias
María del Rosario Sousa
12.25.2007
NOTA ESCRITA EN PAPEL CORRIENTE. Aportada por el subinspector Pablo Abrairamovich de los Mossos d'Esquadra.
Calle Celestino huertas 24. 15º 2ª l'Hospitalet, BCN.
Posiblemente se trata de la última comunicación entre Hildegarda y su hija Nemesia poco antes de partir la madre hacia su periplo.
Nemesia, querida hija.
Hazle llegar este sobre al papa. Dile que intentaré escribir cuando llegue a Puerto Rico.
Desde allí contactaré con ellos, eso no se lo he puesto en la carta.
Sé lo de Belisario. Ha sido una pena, con lo machote que era.
Lo sé porque me lo ha dicho el pobre Eleuteri. Él te dirá también dónde he pasado estos meses.
Dale un beso al papa y preocúpate de que coma, ya sabes como es.
Un beso también para ti y otro para ese chico con el que vas.
Tu madre que te quiere.
Hilda.
OTRO AVISTAMIENTO DEL SOMBRERO. Aportado por Lewis L.(López) Borot, Historiador. Fot. Batalla de Teruel 1938. Anónima.

Obsérvese usted la central parte izq. El punto oscilado corresponde al aquello objeto volador que le yo hablé a usted yo en el su despacho/oficina.
Disponga yo de otra fotografíada que no localiza by the momento, del campanudo de la catedral, con mayor mucho detalle. En efectivamente, era el famoso invertido hongo (el mex sombrero) tan muy visto y tan muy revisto en todos los campos de guerra de su civil-guerra.
Le envío foto ya pronto de campanudo.
Lewis L. Borot.
PRIMER TRABAJO DE PROSPECCIONES CELESTES. Mayo 1930.
El siguiente experimento, al margen de ser considerado una alucinación colectiva -cosa que no podemos asegurar y tampoco desmentir- fue realizado por el núcleo principal del grupo de ufólogos catalanes Prospecciones Celestes. Hay quien afirma que se trató de un pacto, de una simple fabulación pactada para proseguir en no se sabe que cuestiones asociativas, excursionistas o sindicales.
Primer estudio de Prospecciones Celestes, patrocinado por el Baró d'Eramprunyà.
Castillo de Eramprunyà, Gavà, Barcelona. 1930
La principal aportación que se dará en este limitado informe escrito, pronto vendrá refrendada por una grabación en banda magnética en la que se está trabajando. Valga este prefacio como acotación del tema.
Siendo las cuatro de la mañana, o como se viene diciendo ahora: a/m, el segundo grupo de guardia se ha dispuesto a realizar una nueva inspección del horizonte desde el parapeto amurallado denominado “Pared de aliviarse”, tapia que separa el antiguo patio de armas de la cisterna de agua de consumo del anteriormente citado castillo.
El grupo de ojeadores ha estado formado por Melquíades Sousa, Eliécer Morató y Agustín Forlán, líderes de las diferentes secciones de Prospecciones Celestes y especialistas cada uno en su parcela: Forlán en óptica, Melquíades en grabaciones ferromagnéticas y Morató en empírica, casuística y laboratorio.
Llegando a la parte superior del ya nominado baluarte, y sorprendidos por un resplandor que a todas luces clareaba por las aristas del paredón, ambos tres (sic.) han podido constatar la presencia de una pequeña esfera refulgentente flotando por el aire. Con una luminiscencia de intensidad fluctuante, desde un brillo latente y casi inapreciable, llegaba a alcanzar una potencia especular de fuerza inabastable, casi explosiva, imposible de soportar por mirada humana.
Semejante en tamaño al de una vejiga de cerdo hinchada, como la que las muchachadas de los barrios usa para jugar al balón, parecía venir repleta de un extraño líquido espeso, cosa que favorecía un movimiento oscilatorio y modulado, lento y frenético en lo simultáneo, con sinsustancia a la vez que con aplomo, pareciendo mercurial al mismo tiempo que liviano y evanescente.
Mientras el resto de la expedición dormía a pierna suelta y nadie se apercibía de nada, estos tres científicos han podido constatar que la esfera venía acompañada de un racimo de otras pequeñitas, apegadas a la principal como hijas asustadas.
Tras unos escasos minutos de admiración y catarsis (palabra que nos encanta) donde las fluctuaciones motrices y luminosas han ensimismado a los testigos, han partido todas con una velocidad de vértigo hacia un objeto gris y enorme que se ha presentado por las buenas, rozando las copas de los pinos de este bonito paraje prelitoral.
Esta nave (llamémosla así), semajante a un sombrero de mariachi de gran tamaño, ha manifestado una abertura diafragmática en la parte inferior central, como la boca de una lombriz de playa, cosa que ha facilitado que la esfera y su racimo entraran con mucha diligencia.
Afortunadamente, toda la escena, o por lo menos la resonancia ululante que la ha acompañado, queda registrada en el equipo auxiliar de grabación portado con tal motivo.
Como se ha comentado, este archivo sonoro pronto será publicado.
Barcelona. Mayo 1930
FRENTE DE TERUEL. 22 ENERO 1938. Fot. Robert Capa. De las trincheras del Frente Popular surge este personaje cruzando la linea de fuego.
12.24.2007
Ultimo escrito de ELIÉCER MORATÓ (Padre de NEMESIA) Celda 24 (individual) Castillo Montjuich Mayo 1942. Proporcionado por el Dr. Lucio Anneo Lamela.
Triste final, mi amor, de ecos submarinos
Oceánico lecho azul de mi morir contigo
Perlas de cristal miel los ojos ambarinos
De un marido llorón, de tu mejor amigo.
Si el barco te llevó, si te arrastró el momento
Si huyendo de mí, amor, huiste de mi miedo
Cuando quisiste partir solo me quedó el aliento
De esa esponja de mar que se quebró en tus dedos.
Dame ahora la paz, si quieres, sirenita.
Que si tú huiste a final
Yo me quedé en la sal, flotando en nubes de ebonita
Para explicar fatal
Que tú fuiste cabal creyendo siempre en las naves selenitas.
12.22.2007
"Nuevo avistamiento del Sombrero Mejicano" extracto de OVNIs y Guerra Civil. Nemesia María Morato. Ediciones Estanislau. Reus. 1995.
El día 5 de febrero de 1938 se hallaba el 96 batallón en en el Peñón de la Mata, al norte de la provincia de Granada, con el propósito de defender la posición arrebatada al enemigo. Eran aproximadamente las siete de la mañana, con el cielo muy limpio, recién amanecido, cuando a lo lejos pudo ver con sorpresa lo que parecía un “sombrero mejicano” con una pátina de crema pastelera cuajada opaca y gris. A pesar de la distancia, se podía apreciar con nitidez, dado que el sol oblicuo a aquellas horas reflejaba su matizada superficie. El citado y enorme sombrero permanecía a unos doscientos metros de altura y se desplazaba parsimonioso y con cierta inseguridad, por lo que se ha comentado. “Visto desde abajo tenía la forma de una rueda de carro. En el centro, de donde partían los radios, había lo que parecía la lente de una cámara fotográfica de las de antes”. En los lados también pudo observar unas ventanas negras con los lados curvados.
Preguntado este testigo ocular sobre el suceso, nos aclara lo siguiente:
-¿Despedía el objeto algún tipo de estela o similar?
-Pues sí, despedía por los laterales un vapor como de olla de sopa hirviendo y, en conjunto, daba la sensación de poseer una pequeña cola. No puedo decir exactamente de dónde salía, pero al deshacerse formaba lo que ya digo: Una colita.
-Una colita, bien. Y ¿Su trayectoria fue siempre rectilínea o hizo algún tipo de giro?
-Al alejarse dio un pequeño saltito, como si fuera una pulsación. ¡Plim! A partir de ese momento dejamos de observarlo, ya que no era cuestión de distraerse, cosas de la guerra, ya se sabe.
-¿Nos podría usted describir, con la mayor exactitud posible, cómo era el objeto?
-En un principio parecía un sobrero mejicano, como ya les he dicho, pero con la particularidad de que en sus extremos formaba ángulos rectos, torcidos, regulares y con bolas. Después, al acercarse, al pasar casi sobre nosotros, pude comprobar que tenía unas pequeñas ventanas y que era redondo, aunque no del todo. Giraba sobre sí, en dirección contraria a la de las agujas de mi reloj. En un principio creí que era una rueda de cañón que había explotado, yo qué sé…pero “eso” parecía que llevaba vida propia. Debería tener un diámetro de tres metros, o más, aproximadamente.
-¿Qué dirección tomó?
-De norte a sur, luego al este, otra vez al norte, luego más al este, para girar al oeste y después…
-De acuerdo, suficiente.
Quien relató el suceso fue uno de los que vivieron aquellos angustiosos minutos, ya que era uno de los combatientes. Perdió, días después, una pierna. Posteriormente se hizo trapecista y firmó una declaración jurando que todo lo que contó era cierto; si bien prefería quedar en el anonimato, por no querer la mínima publicidad.
Han pasado muchos años. Ahí quedan los hechos. Aquel día de 1938, en plena guerra, en el Peñón de la Mata, a más de quinientos quilómetros de Badajoz, pudo verse de nuevo al misterioso sombrero mejicano del que ya se ha hablado en tantas ocasiones.
NEMESIA 1936/1939. LA OTRA GUERRA. Introducción a la Mesa Redonda coordinada por el Dr. Lucio Anneo Lamela. Alcalá de Henares Agosto 2005.
¿Qué fue de Nemesia durante la guerra?
Esta misma pregunta ha sido el tema de largas tertulias en multitud de ocasiones.
Resulta curioso ver como se convierte en el epicentro de las indagaciones que tantos estudiosos y productores de radiomagazines han efectuado sobre el particular.
La obra escrita de Hellihezer Butterberry Morató e Hildegarda Sirgú, miles de veces denostada, reaparece como nexo entre ellos y su misteriosa hija Nemesia.
¿Dónde pasó Nemesia los más de dos años que distan entre aquel noviembre de 1936, vista en la reunión de Prospecciones Celestes del brazo de Eleuteri, y el 5 de Marzo del 39 cuando se la pudo ver con su padre en la misa multitudinaria oficiada en la plaza de Catalunya para celebrar la llegada de las tropas nacionales y el posterior final de la contienda?
Hay un apunte que menciona a Nemesia en el supuesto y nunca confirmado entierro de un galgo llamado Belisario, después de un bombardeo aéreo sobre la Barcelona de 1938. Esto último coincide en fecha y datos, pero no consta que se produjera fehacientemente. No hay testigos. No obstante, este dato es defendido con vehemencia por la anciana Médium televisiva Roser Sousa, hija, curiosamente, del que otrora fuera miembro de Prospecciones: Melquíades Sousa.
Aquí se perdería el rastro de Nemesia si no fuera porque se puede elucubrar al respecto. Se sabe por referencias que Hellihezer B. permaneció oculto en el cuartucho de un bajoterrado durante ese tiempo, creyéndose perseguido por los anarquistas y el comisariado ruso. Esta estrambótica situación, anormal por lo anónimo del personaje e ilógica porque su obra no interesaba prácticamente a nadie, pudo ser posible gracias a la colaboración de algún allegado, sobre todo para su alimentación y mantenimiento. Se ha hablado de que Nemesia pudo coordinarse con lo que quedaba del club ufológico Prospecciones Celestes para asistirle en aquel palomar, cosa que resultaría plausible, máxime cuando Hildegarda Xirgu, la esposa de Hellihezer, desapareció en el Atlántico dentro de un carguero de nombre Anglo-Australian, junto a 39 fornidos marineros cuando realizaba el trayecto de Lisboa a un puerto indeterminado de Méjico.
12.18.2007
Diario La Vanguardia. 29 de Abril 1938. Aportado por Eudivigis Deulofeu. Documentación adjunta a su Tesis Atlántida-Bermudas.
Temores de Francia ante el incremento armamentístico de Alemania. Inglaterra y Francia de acuerdo en el no intervencionismo. La jornada del 1º de mayo en Inglaterra dedicada a España. Tropas republicanas se apoderan de material de guerra en Catí-Tirig y Tremp. Habla Companys. Más noticicias del ejército popular. El buque de carga británico Anglo-Australian sigue desaparecido. Espectaculos. China ese país, ...

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DIARIO LA VANGUARDIA, Viernes 29 de abril de 1938
___________________________________
EL VIEJO BUQUE DE CARGA BRITÁNICO
ANGLO-AUSTRALIAN SIGUE DESAPARECIDO.
Con treinta y nueve tripulantes a bordo en
trayecto regular desde Lisboa a Veracruz,
no emite señales desde el pasado mes de Marzo.
El pasado lunes ha hecho cuarenta días que tomó rumbo
al puerto veracruzano de Coatzacoalcos el carguero
con bandera de Reino Unido Anglo-Australian.
Con un cargamento indeterminado, sujeto al secreto
que en estos últimos tiempos se viene dando a todo,
el buque insignia de la vieja compañía transatlántica
Smith-Smith & sons, zarpó del puerto Luso de Lisboa
Con 39 tripulantes a bordo.
No fue, hasta pasadas dos semanas, que dejó el abrigo del
archipielago de las Azores para dirigirse definitivamente
a la República hermana de Méjico, después de haberse
guarecido allí de las tormentas que en este océano se
producen en fechas como estas.
En el momento en el que el buque enfilo definitivamente
hacia América, se recibió el último mensaje desde el
carguero, sin haber podido tener más comunicación con
él hasta ahora.
Un escueto “All well” (Todo bien) resultó ser el postrero
comunicado que emitió y pudo oírse a través de las
ondas de su radiocable.
El capitán, el experimentado ex oficial de la Royal Navy de
su Majestad, Francis J. Cougar, el más afamado y polémico
marino que haya existido desde Sir Francis Drake, viajaba
al mando de este humilde carguero en el momento de su
desaparición.
Dada la antigua graduación del personaje, todo hace albergar
imprecisas sospechas sobre el material que podría transportar
el citado mercante o las intenciones que tendría al internarse en
el Atlántico.
Se desconocen actuaciones al respecto, pero no se descarta
que se desplace hasta las Azores alguna fragata británica para
investigar el caso.
12.17.2007
KEPLER: POLIEDROS Y SISTEMA SOLAR o el Poder del Dodecaedro, según Mª del Rosario Sousa.
.Sena mi señor sí depara.
Caídos para número doce.
Sériale detalles a los alocados dados.
O tómate goma de la jara,
Azuza.
Asuma la soma.
Dodecaedro calé avisa.
A su amotinado no turba esa broma.
O le domas o pira masera
Poco le cose, artemisa.
Arenera
Así me traes ocelo,
Copar es a mariposa modelo.
Amor base:
A bruto no da ni toma, usa.
Así va el acorde
Acedo damos a la musa.
Azuza
A raja le da mogate
Motoso dad soda, cola.
Sola.
Séllate del aire seco
Dore muna,
Rapsodia cara pedís.
Roñes imán esa zuna.
Le dan retos a la luna.
12.16.2007
PACHO Y NEMESIA. Primeros contactos entre Ufólogos por la Igualdad y Horizontes Protuberantes.
Sus supuestas dotes halterofílicas (nunca comprobadas) atribuidas a su persona por la amplitud de sus espaldas y por su porte de hombretón o de descargador de sacos, siempre contrastaron poderosamente con sus amaneradas formas y su vocecilla de flautín. Delicado con sus semejantes, aun viviendo en el lado marginal de la acequia barcelonesa, y aun a pesar de ser considerado un outsider, un cimarrón de la ufología, un héroe, no había conseguido quitarse el estigma, el sobrenombre del MisterMan.
Se sabe que lloraba, que lloraba mucho por ello. MisterMan, Pacho para los amigos, querría haber sido bailarín (seguramente) o en todo caso costurero (sastre), o peluquero, quién sabe.
Ahora, consolidado su trabajo y acabada la purga, podía salir a la intemperie.
Soltero como vino al mundo, sudando como un normando en Algeciras, paseó su soledad de jugador de baloncesto aquella tarde, calle arriba, calle abajo, calle abajo, calle arriba. Al rato, a punto de desasirse de su realidad consciente, apoyada en un triste buzón arrobiñado, contrita y cabizbaja (ella) se encontró a la pequeña Nemesia.
Seria como un ajo, la joven se ofreció en matrimonio a la primera.
Pacho accedió sin dudarlo y carraspeó su primer taco en treinta y seis años.
¡Cojones, pues claro que sí! Dijo, golpeando con el puño cerrado el buzón de correos enviándolo a mitad de la calle.
Quizás se trató de contraseñas, lo más probable, pero debemos ser fieles a la verdad.
En la calurosa tarde de aquel agosto barcelonés, y en un tórrido ambiente que socarraba al más pintado, este sutil contacto no pasó inadvertido.
Alguien venía siguiendo a la hija de Elliécer desde hacía meses, obedeciendo intrucciones (como despues se supo) de la oximorónica inteligencia militar o de cualquier otro aparato del estado. De todas formas, ahora (entonces), el funcionario adscrito al caso Morató quedó inconsciente dentro del buzón de chapa, ahogándose entre correo ordinario, en medio del paseo Maragall de Barcelona y con la inconsciente idea de pasar información de lo sucedido a sus superiores.
Perséforo Bróquil, vocal y mecánico de Horizontes Protuberantes, en el momento de su jubilación. Julio de 1977.
¡Surja la mentira del pozo de piedad y de allí mi propia historia!
Me llamo, o me llamaba, Perséforo Bróquil.
Mi historia no merecería ser contada, si no fuera por lo que me inclinó a escribir ampulosamente y a lo bestia, habiendo sido toda mi vida mecánico de la SEAT en su factoría de la Zona Franca de Barcelona y no habiendo escrito más que en los albaranes, en los partes de faena y en los crismas de navidad (christmas creo que es lo correcto) que año tras año enviábamos a los familiares y amigos; trece o catorce a lo sumo.
Veré de explicarme.
Mi existencia se ha desarrollado a lo largo de mi vida dentro de unos parámetros y cuadraturas a los que cualquiera podría catalogar de lógicos, normales, imbricado en el emplasto de un estándar de persona vulgar: de las del trabajo a casa y viceversa, vacaciones en el pueblo, polvo sabadero, almorranas, acidez de estómago, alioli.
Digo que mi vida ha sido aburrida e inútil vista desde ahora, no antes, valorada desde este Ahora que puedo abarcar sin desmayarme o vomitar, por lo del vértigo, básicamente, desde este lapso intermedio de elevación mística, forzado a ver las cosas con la perspectiva caballera de un telescopio vital de indiferencia.
Y es cierto, el Ahora lo es todo. Mi visión cuadrangular, cúbica en algunos momentos, y esférica en otros (algunas veces todas son una) me ha permitido el crecimiento que me ha llevado a la reflexión a la vez que al arrebato. ¡Qué momento! ¡Qué ñoño me pongo! pero ¿Qué sería de mí si Nemesia no me hubiera subido a aquella nave aquel martes 28 de Febrero (San Leandro)?
El Ahora, volátil polen de impreciso engendro, jubilación anticipada, magma nuclear de cigüeñales, árboles de levas, rodamientos.
Si pudiera (o si supiera) describir estos momentos, este pastoso y dilatado paso del tiempo, en el planeta donde me toca vivir mi exilio de mecánico, mi condición de proscrito, de apátrida, de funambulista inalámbrico, si supiera, digo, si pudiera, escribiría con detalle sobre el paso sorprendente de los días, de estos extraños días de tres amaneceres, de estrellas duplicadas, de lunas ovoides, de galaxias en cabezas de alfileres, de minúsculas nubes de ebonita.
Es aquí donde resido y donde veo, donde mis ojos de sparring cósmico van como locos de un lugar a otro, y eso que ahora estoy acostumbrado, aquí: en el lugar y el sitio asignado, a merced del tiempo y la memoria.
Me han dicho ahora que serán años, trescientos como mucho, y que luego, de vuelta al taller o a un sanatorio, parecerán horas, o minutos. Por eso me dejo investigar, por integrarme, por hacerme un sitio en este satélite de inactividad y de baranda espacial de jubilado, al margen de relojes y de cuentas, pero con voluntad máxima (doscientos por ciento), con la praxis y con muchos otros elementos.
Y regresaré, lo juro.
Eriales, no de tiempo ni memoria, eriales de cráteres donde planto patatas, tomateras y alcachofas ¡Que aquí se hacen solas!
12.13.2007
El Noticiero Elemental 14 nov 2007
Sepronci Bataller.
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Tan pronto como pudo, se presentó el juez de guardia para efectuar el levantamiento del cadáver, cosa que se realizó con prontitud y premura, no sin antes realizar todo tipo de fotografías, dibujos con tiza y recogida de papelillos, técnicas tendentes más bien a la toma de pruebas que a la supuesta identificación del finado, en este caso la finada, ya que se trató del cadáver de una anciana señora.
Ya en el depósito de cadáveres y viendo que no se realizaba ninguna explicación al respecto por parte de la policía ni de estamento alguno, manifestándose todos en silencio con un secretismo sin mesura, corrió el bulo macutero de que el cuerpo podría ser el de la insigne ufóloga desaparecida Nemesia María Morató.
Una vez desparramada tan impropia noticia, cosa que desde este periódico negamos desde el primer segundo, se desplazó al infame depósito el facultado detective Atahualpa Figo, agente personal de la Familia Van-Gaal Morató, famoso tiempo atrás por relacionarse con el mundo del hampa y con muy diversos subsecretarios de finiquitados ministerios.
Entrevistado por este periodista, Figo aseguró que no se descartaba nada, pero que en un principio el cuerpo de la fallecida no parecía ser el de la famosa historiadora sideral.
Al margen de estas apreciaciones, también cabe destacar la presencia en el tanatorio público del subinspector de los mossos de esquadra señor Pablo Abrairamovich, quien está adscrito al caso de la desaparición de la anciana Morató.
Interpelado por tan inesperada visita, Abrairamovich profirió toda una serie de inadjetivables y sesgadas advertencias relacionadas con la sinsustancia de la vida, el porque de las cosas y la vigilancia de la propia integridad física.
Este reportero se retiró al instante, regresando con diligencia a su humilde tablier de paparazzi, de gacetillero, de plumilla, máxime cuando uno no se siente implicado en este caso, al margen, claro está, de los doce dossier publicados en el dominical de este periódico al respecto.
Se comenta que tanto al señor Atahualpa Figo como a Pablo Abrairamovich se les pudo ver juntos, correspondiéndose mutuamente y muchas veces en la bodega de la esquina mientras degustaban orondas tapas, vermuts y aperitivos.
Se desconoce del todo y por completo lo sucedido después.
12.08.2007
SEPRONCI BATALLER CHOUZAS. Dominical del NOTICIERO ELEMENTAL Barcelona NOVIEMBRE 2007. EXTRACTO DE "LOS MORATÓ"
Salir del agujero no fue tarea fácil. Eliécer llevaba tres años desaparecido, al margen de Prospecciones, y había dado por concluidos o abandonados, o eso se creía, los estudios y correcciones de su tratado sobre la Atlántida.
En su zulo, en el escritorio de su refugio intemporal, fraguó el plan.
Sin comer apenas en tres largos años, flaco como una escoba, casi un asceta, comenzó a emitir extraños mensajes cifrados y cánticos repetitivos desde un terrado del barrio chino.
Poco despues, sucio y pestilente, demacrado como un yogui sancritista en cuarentena, salió a la calle en calzoncillos, a plena luz, el mismo día que el ejército nacional entró en Barcelona.
Ante tamaña visión, que por serlo fue acompañada por cantidades industriales de expresiones contradictorias, muchos lo creyeron un héroe, un resistente, otros un fascista, o un cura loco.
En primer lugar intentó contactar con lo que quedaba del Club de Visualizadores Celestes IV de la Federación. Aún cabía la posibilidad de que Forlán no hubiera acabado con todo. Eliécer era consciente de lo que supuso para todos aquella deriva inesperada de Agustín (revolucionaría, según él) y de lo que arrastró tras de sí. La imprudente actitud del que hasta ese momento había sido uno de los líderes de Prospecciones, consiguió desmoronar la frágil estructura de la organización.
Susana, en la trastienda de la Ronda Sant Antoni, había mantenido el núcleo del archivo general a buen recaudo. Fueron muchas las pérdidas, matices, especialidades generalmente, casos concretos sin continuidad, proyectos.
No obstante, y de eso si que se tienen buenas referencias, Morató no lo dio todo por perdido. Ahí estaba su tesis sobre la base Atlántida y sus pruebas de los contactos mantenidos durante ese tiempo. Habló con Petronia Tutusaus, tuvo relaciones más que evidentes con Eleuteri, el antiguo novio de la joven Nemesia, con Rufino Miralpeix. Ellos, junto a su propia hija iban a ser los continuadors de la obra de Prospecciones.
Con Hildegarda desaparecida, Forlán asesinado y Melquiades preso, tuvo que acentuar sus estrategias aunque con el mismo o parecido propósito. Adquirió una nueva identidad -aquí la historia se bifurca- aunque no se sabe con certeza de qué manera logró hacerse pasar por militar de alta graduación. Lo cierto es que siempre que se indaga en el tema surgen nuevas preguntas. ¿Qué buscaba exactamente?
.../...
Como se ha escrito, Eliécer fue fusilado tras ser descubierto intentando robar unos planos de un minisubmarino que el ejército alemán iba a construir en Barcelona.
12.03.2007
"FUTBOLISTA, LOCO" TANGO ATRIBUIDO A AGUSTÍN FORLÁN. ARCHICONOCIDO A TRAVÉS DE PROGRAMAS RADIOFÓNICOS. AÑOS 30.
GLOBO INCANDESCENTE
CENTELLA.
FUGAZ PELOTA EN LLAMAS SOBRE MI CABEZA RALA.
¿SERÉ YO EL ELEGIDO?
BLUCLE INTRATOSFÉRICO, ENDOSFÉRICO.
GIROSCÓPICA BOLA DE FINES DISPERSOS.
CURIOSA COSA, ARGUMENTO AÑADIDO.
VUELAS SOBRE MÍ Y SOBRE NOSOTROS CON EL PASMO PROPIO DE UN SER INOCENTE, CON LA CURIOSIDAD DE UN NIÑO, CON LA ATENCIÓN DE UN PÁJARO.
ESFERA QUE ME HA VISTO
HABLA DE MÍ EN TU ASIENTO.
BALÓN DE REGLAMENTO,
POR QUÉ DE LAS COSAS.
SORPRESA, LUZ, AVISTAMIENTO.
11.27.2007
NEMESIA MARÍA MORATÓ. POEMA ELEGIATICO TRAS EL FUSILAMIENTO DE ELIÉCER. MAYO DE 1942.
Alquimia de mil noches.
Luz de tu dormir sereno.
Eje solar y de lluvia y de pérdida.
Musgo, helecho, nido.
Sueño de barro, de camino y queso.
Sorbo de vino, clara palabra, lágrima sola.
Vertedero del miedo, vómito de piedra.
Verdad y muerte.
Hombre invencido.
Miel
Maestro.
NUEVO TEXTO ALEGÓRICO A NEMESIA. PUERTA DE LAVABO. FCTD. CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN UNV.BCN 1991
11.26.2007
TEXTO PIROGRAFIADO EN UN BOTE DE ALUBIAS VACIO. ZUGARRAMURDI DOMINGO 6 DE ENERO DE 1999
EL PROFESOR EUDIVIGIS DEULOFEU EN LA PRESENTACIÓN DE SU TESIS. UNIVERSIDAD CARDENALICIA DE REUS. 1968.
DIARIO DE VERANO. Mayo 1984. RUFINO MIRALPEIX (Catédratico de ciencias paranormales Unv. de Vic BCN)
Nuestros estudios e investigaciones corrían el riesgo de quedar disueltos en aquel final de los años 30.
No diré que nos había sido fácil pasar aquellos tres años en la Barcelona de los bombardeos y las Checas, del hambre y la Anarquía. Preservar nuestra obra y, por qué no, investigar desde un punto de vista bélico, nos había dado la tímida ilusión, impúdica si se quiere, de un experimento nunca antes llevado a cabo.
¿Qué actitud iban a tomar nuestros visitantes ante tamaño despropósito? La guerra, desconocida para ellos, les ofreció la oportunidad de conocer algo más de nosotros y, como supimos –con dramatismo al final- consiguió que se sintieran profundamente defraudados, vencidos.
Pero ¿Y nosotros? ¿No fue la ocasión que habíamos estado esperando? ¿Dónde fallamos?
Muchos coincidimos en que la actitud de Forlán y su empeño de llevarles al frente, fue la clave y a la vez el error. Forlán y su doctrina revolucionaria.
Una vez muerto, con Sousa en el manicomio, la única opción fue recuperar el contacto con la base del Atlántico. Aquí Eliécer retomó el mando.
11.19.2007
NOTA MANUSCRITA ENCONTRADA EN UN PASILLO DEL METRO DE BCN. LÍNEA 1 ESTACIÓN DE PLAZA CATALUNYA. NOVIEMBRE 2007. APORTADO POR EMILI FLO. CAMARERO.
Me siento en medio del paso de la gente y me repito insistentemente eso. El tono lo es todo.
Alargo la mano, seca y áspera. Veo mis uñas, sucias y rotas.
Me yergo y recompongo mi vestido de lazos, mis tirabuzones.
Miro mis zapatos de bolsas, el collar de mi perro muerto.
Huelo mal, lo sé. Nadie se da cuenta, me digo.
Atajo por principios y dejo de juzgarme a mí misma.
No soy nadie, no soy nada, no estoy aquí.
Llevo dos años fuera de casa, soy una anciana. Dos verdades más.
¿Qué me queda de aquello? Quizás esta chispa de lucidez que me hace pensar sentada en este pasillo. Floto a mi alrededor y me veo desde arriba.
¡Caramba, la primera moneda!
Estoy presa, lo reconozco. Este cuerpo anciano mío, mi cárcel de ahora, es rico: Siendo tan poco, contiene tanto.
Quién sabe, puede que sea a la inversa. Mi cuerpo de hoy es muy pobre, muy pobre. No puede sostenerse ni a sí mismo ni a quien cree poseer.
Soy fuerte, me repito. El tono lo es todo, insisto.
Canturreo, me mezo. Mezo a la viejita que soy. Le canto a ella y a todas las viejitas que cuidé, a todos los niños que amé.
¡Otra moneda!
Hace calor. Me duermo.
Dormida los veo a todos. Ellos me enseñaron a ver.
11.18.2007
11.16.2007
Trozo de una carta de Nemesia Morató. Noviembre 1975. Aportada por el doctor Luccio Anneo Lamela.
Yo era joven entonces, joven y viuda. Murio mi perro Belisario y luego Eliécer, mi padre, pero eso ya lo sabes./
/Una guerra que recuerdo en blanco y negro.
Luego Portugal, los casinos, mis contactos con X-RO, las traducciones, las correcciones inacabadas de Eliécer, su tratado sobre la Atlantida./
/Mi madre también desapareció. Quise creer que fue abducida.
En realidad no soportó el esperpento./
EL SOMBRERO.(Según apelativo popular entre las filas) Fot. aportada por Estulcio Fonollera, del Centro de Estudios Aéreos de la Defensa.

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Aeroplano visto sobrevolando Brihuega (Guadalajara) el 13 de marzo de 1937 durante los enfrentamientos entre las tropas gubernamentales de la República y las unidades Italianas agregadas a los sublevados.
Según diversas fuentes, ambos ejércitos atribuían esta nave al bando contrario.
Sr. Atahualpa.
Esta es la foto que le comenté el otro día despues del concierto.
Acongojante ¿No?
Un saludo.
E.Fonollera.
HOSPITAL DE CONVALECENCIA 1935. BARCELONA. MELQUIADES SOUSA PRIMERO POR LA DERECHA.APORTACIÓN DE Mª ROSARIO SOUSA.
11.15.2007
APORTACIÓN DE EUDIVIGIS DEULOFEU. VOCAL DE LA ASOCIACIÓN HORIZONTES PROTUBERANTES, CREADA POR NEMESIA MORATÓ EN 1971
En respuesta a su carta y al respecto de lo sucedido en Badajoz, le paso por escrito lo que le comenté por conferencia.
Le diré que la muerte de Forlán no supuso gran cosa para Prospecciones. De hecho la asociación ya había dicho todo lo que tenía que decir y en nada iba a cambiar la ufología española hasta mediados los años sesenta, cuando los hijos de los que fueran sus fundadores tomaran el relevo.
Es cierto que tanto Elliacer como Forlán habían polemizado mucho en un principio, que su ideario al respecto de Prospecciones Celestes y de los avistamientos variaba en demasía, pero había algo que los hacía complementarios. Agustín Forlán tenía la fuerza y el coraje y Elliacer el poder de la ciencia. Ambos eran uno, y su propósito siempre fue la verdad.
El contrapunto de ambos siempre fue Melquíades Sousa, algo más pragmático que ellos, quizás el más ignorado, pero en definitiva quién logró preservar tanto trabajo y pasar el relevo a la generación siguiente.
Las pruebas nunca salieron a la luz, a mucha gente le interesó que no se conociera cómo en las décadas de los veinte y los treinta del pasado siglo se estableció en Reus (Tarragona) una base lanzadera de naves espaciales.
Ahí se fraguó el extenso trabajo de un grupo de entusiastas catalanes. Un grupo de aficionados, en un principio, a excursiones de fin de semana con la intención de contemplar las estrellas.
Éramos soñadores, dijo Sousa y ha recogido su hija María Rosario en sus memorias “Mirar al mundo desde dentro” Barcelona 1992 Ed. La Cúspide. donde además, en un lenguaje novelesco, muestra las vicisitudes de aquella triste época de posguerra y cómo Melquíades sobrevivió como prófugo durante más de treinta años, preservando, a la vez, sus objetivos más concretos, los de Agustín Forlán, Elliacer Morató y tantos.
Agradezco de nuevo que nos permitan colaborar con este Blog.
E.Deulofeu
Vocal de Horizontes Protuberantes.
TEXTO ENCONTRADO EN UN PAPEL ARRUGADO. CAMPO DE LA BOTA. BARCELONA. MARZO DE 1942. SEGUNDO PAREDÓN.
11.13.2007
PARTE MILITAR. BADAJOZ 1938. MELQUIADES SOUSA, COFUNDADOR DE PROSPECCIONES CELESTES, INGRESA EN EL MANICOMIO PROVINCIAL.
11.06.2007
NEMESIA MORATÓ. "ABDUCCIONES " EXTRACTO. ED. HEREDEROS DE FORLÁN BCN. 1996 TESIS NOVELADA.
Resulta grotesco verles asomar la cabeza por la zanja mientras miran hacia arriba.
Supongo que me sucederá lo mismo a mí poco antes de entrar en el agujero. ¿Pondré yo también la misma cara de miedo?
Los prótodos de ahí abajo parecen esperarnos. Pedaleamos con rabia (algún aprendiz con entusiasmo) cuando nos acercamos a las primeras rampas y nos lanzamos hacia la oscuridad con la única luz de las linternas. El chirriar de las ruedas de los triciclos contrasta con el ruido incesante del agua y los soplidos de las calderas de Assú. No obstante, seguimos descendiendo uno tras otro hasta llegar a la primera bóveda. Allí nos esperan los rastrilleros del turno anterior y realizamos la ceremonia de la sal como cada veinticuatro horas. Se llevan los triciclos y comenzamos con nuestra tarea. Por grupos nos vamos distribuyendo en las cuevas y el ojeador nos indica cuales son las grietas más propicias donde escarbar.
Un prótodo al día por persona es lo único que nos exige la compañía, un prótodo al día.
Si el ojeador es bueno o valiente puede distinguir entre una veta seca y las demás. En la seca hallaremos algún prótodo con certeza, son más largas y estrechas pero compensa rastrillar, aunque sea a golpes cortos y repetitivos. En las betas blancas y en las de Assú se hallan menos prótodos pero es más llevadero el trabajo.
A veces, entre los prótodos más pequeños aparece una gorma madre, de las azules, con sus racimos de pequeñas gormas.
Es imposible extraerlas sin que se estropee alguna y la gorma central se estremece y sus raíces parecen sufrir.
Llevamos trapos para envolverlas y las dejamos en las carretillas cerradas para que no se malogren con el contacto del polvo. Una gorma madre a la semana da prestigio a la brigada y la compañía ofrece una prima al rastrillero y al ojeador que da con ella.
Los caldereros son tipos duros, mucho más que nosotros. Si bien ellos no sufren por las limaduras ni los derrumbamientos y tienen luz de gas en sus bóvedas, tienen que soportar los vapores sulfurosos de la tierra de assú y el gemido lacerante de los prótodos.
Un calderero no aguanta mucho realizando su trabajo. Son sustituídos a menudo y enviados a las torres del campo tres para recuperarse. Muchos han vuelto hasta cinco veces, aunque no es lo normal . Luego se retiran.
Cuando se entregan los prótodos se contabilizan y se marcan en el cuadrante del líder. Nunca entregamos más de uno por bracero y expedición, ni más gormas que una por semana.
Acostumbramos a tener un remanente de vetas localizadas de prótodos que complacen a la compañía y nos permiten seguir bajando aún día tras día. Para no interferirnos, las diferentes cuadrillas dejamos marcas identificativas en cada veta descubierta, lo que de alguna manera nos la otorga en propiedad.
11.04.2007
PERIÓDICO FRENTE POPULAR. S.SEBASTIAN AGOSTO 1936 UNAS LUCES EN EL CIELO ATEMORIZAN BARCELONA.

UNAS LUCES EN EL CIELO ATEMORIZAN BARCELONA.
En un principio se temió que se tratara de
aeroplanos de combate, pero poco después se
contrastó con diversos intermediarios del
bando de los sublevados y se comprobó que
no.
Esas luces, circulares la mayoría y con un cierto
parecido a sombreros mejicanos, estuvieron
toda la noche del sábado gravitando sobre la
ciudad condal y sus alrededores. De colores
vivos algunas y amortiguados otras, rondaron
la montaña de Montjuïch parándose en algún
momento sobre el castillo militar.
Ante tal hecho, la batería antiaerea de dicha
guarnición intentó abrir fuego sin éxito, al
comprobar que, sin motivo alguno, las piezas
de artillería no respondían.
Se está a la espera de noticias por parte del
Ministerio de la guerra al respecto.
RECORTES Y ROTURAS DE UN DIARIO PERSONAL. APMTO. DE NEMESIA MORATÓ. CONTRAFORRO DE UN MALETÍN MARRÓN. En el sobre está escrita la palabra Melquiades.
- ¿Bajas? o qué.
El viento me iba a dar aquella noche, él solo, la siguiente crónic...
…ra Celestí Ortega Moraleda, fotógrafo retratista de p... za de partido, que se había echado al monte con su Leica de 35 mm y la Kodak Brownie de medio p...
..su trípode, el tabaco de picadura y su maletín de médi...
...o de Badajoz, me aseguró, no fue una explosión, y esa luz, yo nunca había visto nada seme..
…olamente, fueron los legionarios, de los que ya te hablé, entrando por la ventana del cuartel de la Bomba a bayoneta calada. Los tres pequeños seres indefensos parecieron no entender nada cuando Forlán se interpuso entre …
…yacían allí entre…
…tonces los vimos bajar caminando lentamente por la avenida. Su majestuosidad e indiferencia parecía mantenerlos al margen del fuego cruzado. Incomprensible. Venían a buscar los cuerpos de sus hijos, en aquel momento lo comprendí…
…El estallido fue ensordecedor. El destello que lo produjo enmudeció la ciudad. Recuerdo que cesaron por un minuto los disparos, las explosiones y los gritos, o quizás quedaron amortiguados por tan tremendo ruido. Aquella especie de sombrero mejicano brillante se había elevado hasta el cielo, lentamente en un principio, para después desaparecer en una luz y un estrépito. Un miliciano entrado en años se santiguó a mi lad…
.
FOTOGRAFÍA REALIZADA A LA SALIDA DEL PRIMER CONGRESO CATALÁN DE UFOLOGÍA ABRIL 1931. Aportación de Justo Robles Quiosco Robles Ronda Sant Antoni BCN
Aprecido señor Atahualpa Figo:Aquí les mando lo que me han pedido.
Helliazer B. Morató no aparece en la fotografía. Probablemente la realizó él mismo. Sin embargo, y en primer término, se puede apreciar a Melquiades Sousa, Eleuteri Trufat, Agustín Forlán, Petronia con las gemelas... En segundo término y vestida de negro, se puede ver a la medium Ernesta Torres con Susana y el loro.
10.29.2007
OTRO SONETO DE CARÁCTER ETOLÓGICO ENVIADO POR EL DOCTOR LUCIO ANNEO.
Hay alacranes en la rosa de los vientos,
tiburones que van a la oficina,
mastines que ladran a su vecina,
y pingüinos con traje y emolumento.
Se ven vacas chorreando sus calostros,
ratas que se comen a sus hijas,
lagartas que no son ni lagartijas,
y lobas de la noche sin su rostro.
Son seres que maquinan y que piensan
que inventan que sueñan que imaginan,
que arrastran, que soportan y que tensan
a otras gentes que vagamente opinan;
que los miden, los cuentan y los censan
esperando a que otros listos los definan.
10.28.2007
PRIMER ENCUENTRO OFICIAL DE PROSPECCIONES CELESTES. CLUB FUNDADO POR ELLIAZER BUTTERBERRY MORATO
10.25.2007
Mensaje anónimo y sin remitente recibido en el asilo Monte carmelo. Muchos lo atribuyen a Nemesia. Oct 2007
Esperé la respuesta y ésta no se produjo.
Durante un tiempo anduve confusa por caminos erróneos.
En plazas extranjeras hablé en el único idioma que conozco.
Pagué con dinero antiguo.
Mi palabra no tuvo valor.
No comprendí el precio de todo aquello que se me reclamó, pero contribuí con lo que se esperaba de mí.
Busqué el sitio asignado.
Percibí una sombra, pero ella no me miró.
Comprendí que me esperaba, pero no me miró.
Me paré en un pedregal yermo con los brazos en cruz, y pasó a mi lado sin lograr tocarme, sin verme.
Entonces creí poder escapar, pero sus redes se hicieron invisibles.
Caí de nuevo en el recipiente cónico que generaba su voluntad de carne y no conseguí mantenerme despierta.
Llegué a la cúspide invertida de su trampa de araña, y temí abandonarme.
Entonces algo surgió desde mi interior con una pequeña voz casi inaudible.
Era yo.
Era la esencia de ese ser superviviente al siempre he apelado en los momentos difíciles.
Me abatí sobre esa imagen sintética y me dispuse cubrirla con mi pesadumbre de cera derretida, pero no conseguí invalidarla.
Brotó de nuevo.
Intentó ampararme, a mi pesar, con un conjuro de palabras justas y sencillas.
Me mostró un precipicio de escaleras infinitas, pero me enseñó la manera de superarme.
Esa maestra reciproca y altruista era mi esencia, y a la vez no provenía de mí.
Se trató de un espejo gris de bruma transparente, con aspecto de alma, del que no supe aislarme.
Esperé a la sombra porque ella fue la que me trajo hasta aquí.
Quise preguntarle yo a ella el porqué de tanto.
No vino, pero me envió un mensaje.
-Seguía presa y mi lucha no era mía.
Me encontré inmersa en un combate fratricida entre mi yo más íntimo y la negrura a la que me prometí por miedo.
Quieta en el dolor y absorta por los lentos movimientos de esos alfiles, quise de nuevo abandonarme, pues yo misma no soportaba ese vacío de explosión sorda, de mitad quebrada y sin desenlace.
Nadie pareció escuchar y entonces caí en un sueño lúcido de revelaciones duplicadas.
El ansia de salvarme.
Imágenes perpetuas que me iban a marcar como ser inerte: observadora indiferente de derrotas propias en tableros míos.
Creyeron rendirme cuando la sombra y mi yo salvaje me dieron la espalda.
Cuando ya no se esperaba vencí, y vencieron ellos, cada uno a su manera.
Huí del círculo del retorno perpetuo.
Me erguí sobre mis pies en el mismo momento que se me exigió.
Esperé la respuesta y ésta no se produjo.
"Habla el toro". Lucio Anneo Lamela Concha. Concurso literario de Jamones Picuezo Oct. 1997
Desde el lado más cruel de esa mañana, desde el frío, bajaban dos abuelas acarreando leña.
Y yo lo vi.
Y el gris crespó mi lomo de tierra seca,
como a la hierba alta vendida a la libertad y al aire,
como a una idea de muerte seria, solemne y no lejana.
Me uní a las ubres de mi madre y latió en mi hocico su corazón de vaca.
Más tarde tentaderos. Corrales, carreteras.
Una puerta negra y un círculo y un hombre (bueno, muchos…)
Bailarín del hierro, del guiño y del estupro… y ese ruido.
Demasiado ruido.
TEXTO ENCONTRADO EN LA CÁSCARA DE UNA CASTAÑA DESPUES DE UN AQUELARRE OFICIADO POR Mª DEL ROSARIO SOUSA. CUEVAS DE ZUGARRAMURDI 22 DE MARZO DE 1968
10.24.2007
Soliloquio introspectivo de Amador Puig, secretario de Ufólogos por la Igualdad. Alcalá de Henares. Mayo 1988.
Césped verde, de hojillas verdes, con tréboles, berzas y verdolagas verdes.
Cuando llueve, que no lo hace poco (según se mire) parece el campo agradecerse, y para demostrarlo se estira hacia el cielo aun cargado de húmedas partículas.
Qué bonito, qué plástico, parecen gritar las margaritas de la línea medular.
A veces no es lluvia lo que cae, es agua del periquito, pero a la alfombra le da igual.
Mientras se arquea más el arco e intimida con su elástica perpendicularidad a las hormigas afanosas que recomponen sus hileras y agujeros, mis trabajos de campo, que son variopintos, avanzan, se desarrollan, explotan en sí mismos.
Hoy, pienso, después de segar, me toca lavar los banderines, también marcar con cal las frontales y replantar el segmento por donde merodea el cancerbero.
Es entonces que comienzo.
El cortacésped me ayuda con su crep-crep-crep... como siempre a estructurar mi pensamiento. He de reconocer que es el reiterado rodar de las cuchillas el que crea la armonía hipnótica que me conduce al trance.
Mientras tanto sigo caminando.
Mi mente se despeja a la vez que se concentra y mis pies van avanzando y retrocediendo sin orden alguno, sin orden alguna.
La idea, un paso por delante.
No fluye ni se desplaza, aunque no está quieta, como flotante de un sinsentido lleno de las cosas más insólitas a la vez que de las más simples.
Sigue el crep-crep-crep llegando a la primera vuelta.
Predomina en el ambiente el olor a hierba segada y a gasolina mezcla.
Vacío el saco.
La idea, y la forma con que mi energía la modela, permanece ahí, a un paso de la máquina, sin esperar nada y sin desear nada.
Sin embargo yo, que ya me la conozco, comienzo con mis estratagemas.
Prosigo cortando el césped y peino el campo ahora del revés.
Empiezo a acosarla. Tímidamente acoto su forma intentando que no se de cuenta. La observo, la delimito, la compacto, con intención liviana en un principio, pero no sin la fe extrema de que será vencida.
El olor me invade. El sol me quema la gorra.
De pronto la veo esférica, que es en definitiva lo que quería, y empiezo a bombardearla con mis mejores fuerzas vectoriales.
Se asusta, no le queda más remedio, pero tozuda insiste en desplegarse y modificar su aura. Yo, mientras tanto, le aplico otra tanda de punterazos.
Llego al final de la segunda línea. Vuelvo a vaciar el saco.
Me quito la gorra, me seco la frente y busco una canción que silbar. Me decanto por un standard de Jazz que no ubico.
La idea sigue ahí flotando, pero la reconozco más pesada, perezosa, como siempre. ¿Será el movimiento? ¿Será el calor lo que la somete?
Sigo imaginando que soy yo quien la domina, ya que es fruto de mi mismo, pero no quiero olvidar que muchas veces ha sido ella la que me ha llevado al huerto.
Cuando me paro, sigue ahí. Cuando camino, también.
Parece que se ablanda, pero qué va. Le han salido piernas y se ha puesto a mi lado. Me va hablando de cosas antiguas y cree que va a convencerme. La tumbo, la atropello y la devuelvo a su lugar.
Insiste, la golpeo. Silva algo para confundirme.
La cojo, se escapa, y así durante un buen rato.
Acabaremos en tablas, lo estoy viendo.
Vuelta tras vuelta ya he llegado al final del campo.
Han pasado casi dos horas y aun tengo que lavar los banderines.
Alguien ha colgado la red.
Chuto y Gol.
10.20.2007
Carta de un tal Sánchez. Recibida vía email desde un correo ficticio.Barcelona Octubre 2007
El mensaje es éste:
Hola Rideel, ¡Qué sorpresa!
¿Sabes quién soy?
Venga, a ver si lo sabes. Claro que lo sabes, ahora mismo has murmurado mi nombre.
Dime que no. Por supuesto...
No te asustes. Me han dicho que has estado preguntando.
Qué sorpresa, después de todo aquello, y tratándose de ti.
Déjame que me ría un poco, pardillo.
Veo has podido abrir tu despacho de detective del tres al cuarto y que alguien ha vuelto a confiar en tus dotes profesionales. Un Blog, muy bien. ¡Qué original! Como siempre, a la intemperie. No, si no aprendes, aunque quién sabe.
Creo que algo te tendrás entre manos. Vamos a ver por donde asomas y de qué manera actúas ahora.
Ya sabes que somos muchos los que te tenemos aprecio, aunque no te diré en que grado, no hace falta.
¿Creías que me iba a olvidar de ti? He tenido mucho tiempo para pensar, aunque eso también lo sabes .
Qué trabajador te has vuelto, y serio, y honrado. Tengo la impresión de que no tienes remedio, chaval, pero qué le vamos a hacer.
Seguro que se te ha acabado la pasta… ¡Ay! que poco ahorrador que has sido siempre. Espero que no te lo hayas fundido todo (más te vale) , que aun conserves algo.
Esto es una cuestión de la que pronto deberemos hablar ¿No te parece?
No sé quien será ahora el incauto: ¿Tú? ¿Yo? ¿Prospecciones? ¿Abrairamovich?
Aun tenemos deudas pendientes, tú ya lo sabes, y a mí no se me olvida.
Es un aviso. Cuatro años en el dique son muchos, guapito.
Qué causalidad: Nemesia Morató.
Este es mi primer mensaje, a ver si tienes cojones de publicarlo en tu Blog.
Un cordialísimo saludo.
Tu amigo Sánchez.
10.19.2007
Introduccion a una clase magistral. Nemesia Morató habla a sus alumnos del Asilo Montecarmelo. Abril 2000. Aportado por Justo Presili
Acostumbrado como está a ruidos y apariencias, acude a la monotonía de gestos aprendidos y nunca comprobados, tabla rasa de nada, empírica rutina de un ser inocente que ensalza la verdad y se vuelca en el proyecto.
La cábala requiere exvotos luminosos.
Noticias de arquetipos que vienen a cubrir los huecos de lo antiguo, o de lo sórdido.
Un pez, un pan, el traidor.
Quizás números, laberintos, disparos al aire, abrazos.
En el círculo de cartas sudadas huele a talco y miseria, a amor, a miedo, a búsqueda.
Cartas nuevas.
Árbol, virgen, pozo, águila.
Manos que vuelan, crecen, se ahondan en la mesa.
Amasan sacrificios, sugieren, osadamente indican.
Consignas que brotan de los nudos, de las plumas.
Palabras que derriban horizontes, que los abren otras veces.
La magia de los vértices valientes, delante y detrás de la respuesta. Más preguntas, más preguntas, más preguntas.
Los ángeles pasean, y no es esa la expresión correcta: deambulan libres, observan.
10.17.2007
Texto atribuído Nemesia. Misal deshojado. Editorial Fomistá 1939. Llibrería de vell "L'ou de reig" Barcelona 2006
Aunque esqueletos de bruma cuelguen de los balcones, las banderitas verbeneras seguirán intactas.
De las noches más negras surgen caballos alados.
TEXTO ENCONTRADO EN EL CULO DE UN CAZO DESPUES DE UN AQUELARRE OFICIADO POR Mª DEL ROSARIO SOUSA. CUEVAS DE ZUGARRAMURDI 22 DE MARZO DE 1968
10.15.2007
BELISARIO DIXIT. Aproximación a la mente de Belisario. Soneto del Dr. Lucio Lamela. BCN Mayo 1999.
hundido en el agreste muladar,
la cal antigua brota y va a vengar
a la bestia, al animal que llevo dentro.
Contenida en el éter mi victoria,
arrancadas mis garras y mis dientes,
sin piel propia ni sexo ni simiente,
me queda la venganza de la historia.
Clama así mi fuerza violenta,
hollando y revolcándose en el mal,
respuesta que así da a tanta afrenta,
y atendiendo desde ahora a esa señal,
de su vientre el ansia ya revienta,
forzada por mi sangre de animal.
10.14.2007
Más datos sobre la relación de Nemesia con su tercer marido Melitón
Mi relación con Nemesia data de 1966, de cuando estuve ingresado en la Clínica Canals & Nubiola con un problema de varices.
En la cama de al lado, de mi habitación de hospital, se comprende, había un negro muy prieto y poderoso, silencioso, un tipo nilótico risueño, oscuro y saltarín.
Este personaje, un loco, como diría cualquiera, estaba día y noche mirándose en el espejo del cuarto de aseo, en el espejuelo que escondía debajo de la almohada y en el mango bruñido de su cepillo de tocador.
Alternaba estas aficiones con una que otro catalogaría de excéntrica (no yo): las sombras chinescas. A cualquier hora disfrutaba generándolas con todo tipo de objetos y órganos corporales, plantándose a veces delante de la lamparita de la mesita de noche (en cuclillas, a horcajadas, "escarramat" o haciendo el pino) con la intención de proyectarse a sí mismo, o eso creo yo, hasta más allá de la pared de nuestro infame y doble habitáculo.
Si no fuera porque yo lo veía todo negro, a él, diría que no lo era.
Al margen de parecer negro, cosa discutible para todo el que quiera sospechar de las cosas, alternaba como el marido de una señora de baja estatura, de alta alcurnia y de mediana edad.
De nombre Nemesia, a fe mía que parecía ser médica, gobernanta al uso, maestra generala o funcionaria adscrita al instituto armado y benemérito de la Guardia Civil.
Las pocas veces que cruzamos ambos las miradas (la señora y yo) en la semana y media que su negro marido purgaba unas hemorroides y la inflamación de las mismas, caí en la cuenta de que hay mujeres que miran y apuñalan, que alzan la barbilla con descaro diciendo al contrincante
- Qué carajo pasa con esa cara de burro que tienes, que pones o que arrastras.
He de admitir que la señora Nemesia en ningún momento sonreía, antes al contrario, forzando en todo momento su expresión hacia el paroxismo, la mueca, el síncope y, sin temor a equivocarme, hacia una desmesurada violencia, que no por ser excesiva conseguía del adversario la estampida.
Practicaba curas y práticas sanativas a su marido con una diligencia y un nervio que, exentos ambos de cuidado y mesura, favorecían que las enfermeras y celadores acudieran en tropel ante los gritos que emitía el tremendo y retinto señor.
No obstante, he de manifestar, con vergüenza y rubor, que algo de amor parece que se tenían, ya que se ejercitaban juntos y sin recato en la letrina, haciendo ruidos guturales y otras estridencias propias de los animales que por aquel entonces yo mismo trasladaba por los caminos de España.
Lo más extraño del caso es que coincidimos en la cafetería del sanatorio el día que nos dieron el alta.
Nemesia, arrobada por no se sabe qué causa, me convidó a un café, a un anís y a un cruasán desde la mesa colindante, de espaldas a la mía y saludando sin dar la cara como aquel que espanta moscas.
TEXTO ENCONTRADO EN EL INTERIOR DE UNA PAMELA DESPUES DE UN AQUELARRE OFICIADO POR Mª DEL ROSARIO SOUSA. ZUGARRAMURDI 22 DE MARZO DE 1968
Excursión al castillo de Eramprunyà (Gavà-Barcelona) Club de Visualizadores Celestes (Prospecciones) Junio 1930. Doc. Aportado por M.Moraleda.
Aquí aparecemos todos.Nemesia joven, Forlán, Heliécer Morató, Hildegarda, Ausias, Melquiades, Lis María...
La foto nos la hizo el Mossén Leandro despues de pasarnos la noche en vela viendo pasar docenas y docenas de bolas luminosas por encima de nuestras cabezas.
Fue divertido.
Muchos y muchas perdimos la virginidad (celeste) aquella noche, al margen de darle al rom cremat y a la havanera.
Perdone que no me extenga en más detalles, pero la memoria es lo que más me falla a mis noventa y cuatro años de edad.
RESPUESTA A LA CARTA ABIERTA DEL SR. RUFO MIRALPEIX. Julian Sousa. Barcelona Octubre 2007.
Permítame hacer algunas puntualizaciones a raíz de la carta abierta aportada por el sr. Rufo Miralpeix, antiguo cliente nuestro de insania mental ampliamente demostrada.
Decir Miralpeix no es decir mucho.
Miralpeix no es un hombre, es un estado de ánimo.
Miralpeix responde a ese estereotipo de hombre-esponja con el que se viene adjetivando a los seres camaleónicos que mutan aleatoriamente, sin intención, sin propósito.
Miralpeix no es un hombre responsable, es un estado de sitio.
Es cierto que desde siempre, aun siendo secretario del Club de Buceadores de Combate y Hombres Rana (CBCHR), nuestro cliente muestra ciertos bríos (que no facultades) folclóricos, tímidamente juglarescos, ridículos en definitiva.
Quizás esto no tenga nada que ver, o tal vez sea exacto, pero desde el colectivo de madres y padres de contrato (CMPC) queremos hacer algunas puntualizaciones al respecto.
Miralpeix no tiene voluntad, es parco en palabras.
Cuando habla, que lo hace poco, parece que la voz no sea la suya, que se la hayan prestado (de hecho desconocemos su verdadera voz). Para agregar algo, diremos que esos sonidos los consideramos más bien como ecos submarinos, reverberaciones de otro moduladas con amplificación o insulsia (según el caso), y con el destino impersonal de querer simular alguna cosa.
¿Está poseído? ¿Dispone de ideario?
No tiene diario ni dietario.
Parece cavilar siempre y, cuando se le pregunta, pone cara la elíptica de un ser predestinado a la oquedad, como una boya llena de un simulacro impropio, de aire ajeno: húmedo y traslúcido en espumante latencia.
Miralpeix parece no necesitar nada, aunque para él nada es diferente. Toda cosa es una desde su particular ábaco quántico y su silenciosa facultad de reinterpretar la matemática moderna le lleva inexorablemente a la cocina del espejo del guarismo y del dígito.
También a la Ufología, a la captura del fletán, a la cura del sabañón, a las tertulias.
Esto será lo más singular y extraño. ¿Que desea entonces?
Es buen hijo de domingo, pero vulnerable, influible, sobretodo frente al otro o en alta mar.
Come todo lo que se le pone, pero no dispone de energía propia recargable. No fuma. Es previsible.
Lo poco que tiene de lúcido lo emplea con ahínco en buscar un modelo, una estela a la que seguir, una escafandra donde meterse y un disfraz que colocarse.
Miralpeix es así, si ser así es ser algo.
Quizás mienta. Será, quizá, el autista mentiroso que disimula su arquetipo de hombre milenario, sabio del slalom acuático de la supervivencia, aduciendo anagramas antediluvianos como coartadas de ese existir aparente y sin sentido.
Lo dudamos, pero no hay que descartar nada.
Si le llevamos al teatro canturrea la canción de moda. En el casino pone cara de alguacil. Se nos duerme en el autobús. Tiene esa facultad de mutar y parecerse al otro en ese dechado de ser maleable: en el frontón, en los baños, en el taxi.
Le crece el bigote, se le tuercen las cejas, le cambia el pelo de color. Es forzudo en el estadio, en el circo bailarín, jardinero en el Ocaso (un parque) preso en el Uruguay.
Levita, flota. No se está quieto.
Miralpeix no sabe que no es nadie.
Qué se ha creído.
10.09.2007
NOTAS A PIE DE PÁGINA (pags 2,16,18, 22) DE " GEOMETRÍAS ESTELARES" J.J. Fajardo. Ed. Pitiusas 1960. Atribuidas a N.Morató.
Cuánto te dije y te diría, si no fuera por tu mirada estilográfica, por tu iris de pozo y de aventura, de libro ya leído y de dieta.
Se me acaba la tinta en tanto espejo, que de saberte me hundo en tu extravío, mirada de entre tiempo, de castaña, opaca y fría luz de ojo glauco.
Brilla categórica luz negra, resplandece en la mixtura y en la lágrima, desbordada ya tu angustia -ciegamente- alimenta mis legañas, desconsuelo.
10.04.2007
THE NATIONAL GEOGRAPHIC MAGAZINE, August 1932

9.30.2007

"Carta abierta..." aportada por el sub-secretario de "Ufólogos por la igualdad" Murcia, septiembre 2007.
Hace más tres años que no sabemos de ti, querida.
Tu amable posado serio no nos acompaña, ni tu ceja arqueada, ni tu morro torcido.
Nemesia, Meme bonita. Nos faltan otras cosas tuyas, tu voz ajada y tus rabietas, por ejemplo, tu bizcorneo mirar introspectivo y tus consejos e indicaciones de matrona cilíndrica. Hechamos en falta tus quejas y sus largas y amargas valoraciones, también tu telescopio.
Desconozco que te ha hecho estar alejada del mundo en este tiempo, quizás estés muerta -de hecho ya tienes una edad- o puede que, cumplido uno de tus sueños, hayas sido abducida de una vez por todas.
No hay mejor recompensa al final de nuestros días que ver la quimera al lado exacto de la vida, y nosotros allí para contemplarlo. ¿No es cierto?
Qué quieres que te diga. Te cambiaría el puesto.
Somos muchos los que creemos que estás al otro lado de este asunto y nos lees, y nos ves. Quizás estés leyendo esto ahora mismo y te rías, qui lo sà… Pero no podemos permitirnos más duda que la razonable, ya sabes lo que nos decía Jacinto Boladeras, ante la duda… la determinación más absoluta.
Te diré más cosas, Meme. Te hablaré de nuestras nuevas conclusiones, de lo mucho que nos está ayudando la fotografía digital y los programas informáticos de retoque de imágenes para nuestras investigaciones. Se acabó el llevar cámaras de super8 a las altas cumbres, se acabaron los cargantes magnetoscopios, los casettes y las tiendas de campaña.
Todo va bien, muy bien diría yo, pero se te hecha de menos.
Qué melancolía nos invade. Cuánto deseamos volver a verte (si estás viva, claro está).
Recuerdo muy bien aquel sábado en el que me hablaron por primera vez de la ufóloga Nemesia, el martes que leí tu artículo en “La puerta de Thanhausser” sobre alienígenas enanos, y el primer jueves que compartí tapete contigo en el casino clandestino de la Farmacia Sr.Pi.
Cuántas veces te dije que me forzaras el ritmo, cuánto te hablé entonces de lo necesaria que era para nuestro equipo una persona como tú. Cómo olvidar aquellas noches en vela en las cimas de los montes, a la espera de que la radioestesia, la logarítmica y la paciencia nos mostrara a nuestros vecinos estelares.
- No estamos solos.- ¿Recuerdas?
Nemesia. Resulta cómico hablarte ahora que no estás. Muchos dicen que te han asesinado, que andas sumergida en un pantano o haciéndote raíces de altas enredaderas.
Yo, por mi parte, dudo lo razonable, aunque no acepto el silencio de tu persona como una voluntad extrema, a la vez que creo que eres libre y que pronto sabremos de ti mediante un nuevo descubrimiento tuyo.
De hecho, la velocidad de las naves de Ganímedes te pueden traer en un santiamén.
Lee esto y me dices…
Rufo Miralpeix
9.28.2007
9.27.2007
PLANOS DEL SUBMARINO ALEMÁN REQUISADOS A UN ESPÍA EN LAS ATARAZANAS DEL PUERTO DE BARCELONA 1941.


9.26.2007
TEXTO ENCONTRADO EN EL ENVÉS DE UNA CORBATA DESPUES DE UN AQUELARRE OFICIADO POR Mª DEL ROSARIO SOUSA. ZUGARRAMURDI 22 DE MARZO DE 1968
YO SOY YO. SÓLO SI SOLO SOY YO SOY
9.25.2007
SONETO LEÍDO SUPUESTAMENTE POR DOÑA NEMESIA MORATÓ EN EL ENTIERRO DE SU PERRO BELISARIO TRAS UN BOMBARDEO. BARCELONA 17 DE MARZO 1938
desnuda de sustancia y sentimiento,
súbdita del hombre y su tormento,
emerge su alma flagelada.
Cerdo, perdiz, paloma, golondrina,
ballena, atún, lorito, perro,
gallina, cabra, salmón, sardina,
sois para el hombre del amor destierro.
Si en tiempo fuiste leal o amigo,
si a sus hijos diste abrigo o alimento
a ti que no eres nada animal te digo:
quedarás sin recuerdo ni memento
y aunque de tu dolor como hombre me desligo,
por siempre serás de lo humano fundamento.
LUCIO ANNEO LAMELA : SONETO. SEGUNDO PREMIO (PRIMERO DESIERTO) EN EL CONCURSO "PRIMAVERA CULTURAL" CÍRCULO ECUESTRE, ZARAGOZA 1998
de luz nuclear que a la propia luz abrasa,
emplazando a la luz donde la luz se incendia
en un bucle de luz que al besar traspasa.
Como luz radial de sombra infinita,
la luz que ahora en la lámpara estalla
se expande y a la sombra que en la luz habita
da más luz que luz, da la palabra.
La Unidad de la luz de la nada y del fuego,
de la luz azul que desde el mar reclama,
cegada con la luz de la verdad sin silencio,
que además tras su luz proyecta la templanza,
va a convertirse, en luz, sin sombra, en el comienzo,
pues si hay luz hay voz y alumbra la esperanza.
Texto publicado por Eliacer Morató y Hildegarda Xirgu en la revista Science&Paradigm."Hipótesis perro nº1" Fildelfia Abril 1931 (trad. L.A. Lamela)
Quien se ha dedicado a contar el tiempo anuncia que, si bien nadie recuerda el momento exacto en que se produjo tal cosa, el establecer con rigor una minuta del caso, cronológica, detallada y escrupulosa, nos ayudará a todos a comprender esa elevación perruna y a asumirla como fruto ineludible de una voluntad extrema.
Al principio nadie quiso ver en ella, en esa evolución, digo, nada extraño, achacándola, a lo sumo, al impulso irrefrenable de una emanación genética de un ancestro perrocircense.
Si se hubiese intuido la suma de calamidades que para el ser humano (ese otro animal erguido) tal hecho iba a suponer, se habría combatido a la primera (de eso no nos cabe duda), a la vez que exhortado (violentamente, también nos consta) a los cientos de perros a deponer esa ácrata actitud, mientras que obligado al resto a no imitar a sus peludos congéneres.
Ante aquellos asombrosos desfiles, donde ingentes cantidades de cánidos parecían marcar el paso de un progreso impreciso pero a todas luces triunfante, el común del ser humano no pudo más que aplaudir, vociferar, lanzar salchichas y emitir sonidos onomatopéyicos relacionados con la antigua y recíproca relación (ahora ya inservible) que mantuvo con el animal perro desde los albores de su civilización.
Al principio, y como ya se ha dicho, este cúmulo de actitudes perrunas no supuso más que unos ciento veinte estudios etológicos y universitarios, y no más de unas docenas de reportajes gráficos, contando con los que en Botswana, Burundi y Reus (Tarragona) se realizaron sobre el perro licaon de las praderas africanas.
Nadie, a excepción de un insistente científico, quiso ver en este conjunto de excentricidades un riesgo para la integridad del ser humano, como animal unicista y social, como delta lógico de de una sinrazón histórica, fruto, tal vez, de una inseminación áurea o extraterrestre.
Repetimos: nadie, a excepción del insoportable señor antes mencionado, se aventuró a ver, en este extraño caso de desfachatez zoológica, y después de que el primer perro tomara la palabra (en un perfecto castellano), un recelo mayor que el que confiere a toda sociedad avanzada el leer en las primeras páginas de los diarios de provincias “Ha estallado la Guerra”.
No por ello, hubo gente humana que declaró que se sentía especialmente asustada cuando se veían a familias perro pasar si pagar en el metropolitano, acceder a instituciones, ir a la playa los domingos, consumir a cientos paquetes de mortadela, lamer los cubos de la basura e incluso ir en porretas por las calles a todas horas.
El imprevisible científico insistió en el tema, arrastrando tras de sí a manadas de humanos que parecieron comenzar a hacerle caso, por lo de escucharle, básicamente, al mismo tiempo que le miraban asombrados pensando quizás que se cantaría algo.
Tímidas manifestaciones (muy motivadas, de eso tenemos constancia) se produjeron, Esloganistas, pancarteras la mayoría, mientras perros y perras policía (con esto de la simpática paridad entre los sexos) comenzaron a controlar todo desde las esquinas, farolas y azoteas.
Se tomaron precauciones, no obstante. Se acordonaron zonas de las ciudades y del extraradio (también de algunos pueblos con costumbres reaccionarias). Se establecieron rigurosos controles sanitarios y, sin vergüenza, se empezó a confeccionar un exhaustivo censo del canis familiaris y de sus ramificaciones, mezcolanzas, bifurqueos e hibridaciones.
Perros pastores, perros lazarillos, falderos, cazadores, perros de guerra, de presa, perros y perras vigilantes, vagabundos. Perros de aguas, de carreras, perros saltimbanquis, perros perros, perros canguro, perros de pelea, tartamudos, bomberos, escritores.
Poco antes de morir devorado por una jauría de perros bípedos, anuros (por lo del rabo) y extrañamente depilados, el impertinente científico detalló, con todo lujo de detalles, que los perros habían sido inoculados con la misma semilla galáctica que el llamado Dios (en realidad se trataba de un funcionario del planeta Qwerty) facilitó al homo erectus (antes de serlo) hace algo menos de doce millones de años.
Aproximación a Nemesia a través de un texto atribuido a ella, encontrado debajo de un colchón. Barcelona noviembre de 1937. Datos de Ambrosia Salcedo.
No es cierto que sus contornos se agranden con auras fotográficas, aunque en su inconsistencia plateada se dilaten y se tornen envolventes.
Las sombras no desaparecen en la penumbra: crecen.
Sombras ahí, imperecederas, anhelantes, anónimas.
Las percibo cuando crepitan las baldosas en sus paseos inertes, en el espejismo sonoro del viento, desde temblor retenido de las tejas o tras el chirriar inesperado de las viejas puertas.
Desde mi interior afloran sombras de infinitas divisiones que asumo y enumero exponencialmente hasta cifras que aún controlo.
Son muchas sombras, según parece, o una muy compacta que se derrama en innumerables hijas, controladoras todas de la casa, el patio o el desván.
Súcubos simpáticas y equívocas que juegan con los visillos.
Los libros retorcidos (sombras también de próximas cenizas) suelen cobijarlas, y sus figuras dormidas reflejan nuevas sombras que combaten o se alían con las otras, según avanza la noche, sus símbolos, o los entresijos que contienen.
Mi pobre Belisario ya ni les ladra: parece conocerlas. También él proyecta sombras, perrunas, lobunas muchas veces. Asustada y ruin, se eriza la sombra del lomo de mi perro en un zigzagueante crestón de perro lobo dual, sometido y salvaje.
No obstante, la espesa madre gris y asexuada que me ronda, (Lilith, errante, alada) no muestra intención de abandonarme. La veo muchas noches circundar mi cama, triste, abatida, como velándome el sueño, en un sin vivir protoesponjado y apático, arrastrando los pies que no tiene.
Otras veces, sin embargo, renuncia a ese tono glacial, se sienta a mi lado, cordial, e intenta hablarme.
Yo, desde esa antesala que es la vigilia de los viejos, la observo más que la temo y la escucho por no apenarla.
Quizás por eso me cree suya, y me enreda, me llama por los muchos nombres de sus amantes celestes, me confunde y me duermo.
Es ahí cuando sueño que la gran sombra que proyecta mi alma planetaria se estrella en el universo de una pamela amarilla de soles inmóviles, donde la luz brota a la inversa desde un sobre de palabras y de dos lápices inmensos.
No quiero vencer a la sombra, por eso la alimento.
Si quisiera de ella el fin de una guerra limpia, con o sin muertos (o caballos), bastaría con encender perfiles de locura y abrasar con ellos las paredes.
Podría declamar a gritos como la actriz que soy, o volver a recorrer mis pasos hasta el cruce erróneo de mi mayor mentira. O, por ejemplo, extender seis letras luminosas en un mar deprisa.
Sería fácil para ella descifrarme, amarme, vaciarme los bolsillos o colgar mis zapatos de una cuerda ególatra. Lo sería escribir de mí o de mis sombras en el borde exacto de una nube incendiada.
Lo sería huir y rondar como sombra en las camas ajenas, en las vidas ajenas, a los perros de otro.
Alimentar a más sombras me resultaría entonces una práctica cómica, aunque vencerlas careciera ya de mérito o recompensa.
N.Morató
Referencia a Eliacer Morató, aparecida como cuento en la revista LA ESFERA INMÓVIL 17 de noviembre de 1951.
Eliécer Morató tenía una forma muy particular de realizar su trabajo; una serie de extraños métodos y artificios en los que se aplicaba para elaborar sus enrevesados párrafos.
Todo el mundo asegura que desde muy joven había practicado esas técnicas, las que creían propias de su invención o heredadas, con poetas consagrados, con aprendices e incluso con compañeros de la institución.
Se desconoce qué le obligaba a obrar así.
Sus alumnos y discípulos, o al menos algunos de ellos, al margen de la mezcla de miedo, burla y admiración que el serio corrector les provocaba, aseguran que esa energía que parecía poseer, que le forzaba a erguirse y declamar extrañísimos versos y cánticos, brotaba de su alma sombría, y que era esta misma la que le condenaba después a permanecer días enteros postrado y como en peligro.
Verso tras verso, en rebuscadas jergas o con agudos o ininteligibles razonamientos, iba transformando lo que en un principio era un discurso lógico hasta convertirlo (y convertirse él mismo) en un sinóptico punto en el que no podía ni reconocerse.
Quién sabe por qué explico esto, quizás porque ahora comprendo mucho mejor lo que le hacía conducirse de aquella manera.
Cuando le fusilaron, yo ya no era la proyección de una sombra chinesca ni un anónimo atisbo en lo más íntimo de mi creador, aunque quizás he sido solamente eso: un presuntuoso eco o un desesperado latir entre barrancos.
Qué importa eso ahora.
Papá, en aquel verano, ya sabía de mí por sus sueños y empezaba a fraguarme de alguna manera en su pensamiento por los negros augurios que a veces le sobrevenían.
La relación entre papá y Eliécer Morató hace mucho que es antigua.
Surgió poco a poco de las larguísimas tardes en los bancos del seminario donde sindicaban sobre salmos y rezos u objetaban ante grotescos profesores.
Aunque su amistad nunca fue profunda y estaba basada en sutiles y a veces hasta imperecederos silencios en los que ambos creían encontrar hilos de araña que comunicaban sus mentes, era compacta, intestina, como la de un molde y su figura, si bien nada ni nadie podrá jamás determinar en esa relación la más mínima camaradería.
En su juventud habían compartido las vivencias propias de su edad mientras viajaban juntos por los más recónditos pueblos del país a la búsqueda de antiguos grabados (aucas y gozos, generalmente), documentos o libros, en los que creían poder encontrar alguna cosa.
Tal vez en ese perpetuo surcar librerías y paisajes llegaran a compartir algo, quizás lo consiguiera la cotidianidad de aquellos días estivales de la adolescencia o simplemente lo indispensable del camino.
Otra cosa parecería absurda, o me lo parece a mí, pero visto desde ahora y sabiendo lo que sé, me resulta lógico.
Fue en el momento en que papá me habló de mí, cuando por fin pudimos hallar sentido a lo que uno y otro habían perseguido tanto tiempo atrás.
Entonces vi en sus ojos (lo recuerdo ahora) la sorpresa absoluta de la conquista y, de forma automática, la decepción de una maravillosa pérdida.
El objetivo más concreto de Eliécer, tan pocas veces explicitado, llegó a papá también a través de los sueños. Dos días después de volver a crearme, antes de encerrarme de nuevo, me habló de ello.
Supo de la angustia de Eliécer mientras dormitaban apoyados en una tapia, a la sombra de una enorme higuera en una calurosa tarde del mes de Julio.
Después de algunas jornadas que no quiso detallar en número, y de que Eliécer cerrara por primera vez los ojos agotado por aquel caminar sin descanso por cunetas bajo un sol de plomo, un extraordinario fluido (calificado por papá de magmático) surgió del cuerpo de su compañero.
Según papá, no se trató de materia. No era energía.
Nada le hizo prever que el líquido irreal y luminiscente que parecía derramar Eliécer fuera a tomar forma, ni que de ello pudiera mi creador obtener referencia alguna de lo real. No obstante, descubrió, entre tanta futilidad e inexistencia, un volátil segmento de algo mayor: un títere ovoide truncado por ambos polos (como dijo), palpitante, esencial en su forma pero absurdo en sus movimientos.
Fue esa danza inadmisible y de lo que de ella se desprendía, lo que en definitiva le acercó al final, a la comprensión del viaje.
Si bien de ello, de esa nueva forma, obtuvo una descarada visión del egoísta examen que el corrector le aplicaba a él como individuo, valorándole con llaneza, casi con lástima, lo que acompañó a la visión compensó tal agravio.
En la otra blanda y deforme destilación que manaba de Eliécer, papá me aseguró que pudo ver su proyecto último, el de Eliécer y el de ambos, casi como un designio, y que si éste no era ni comparable al suyo ni en lo intenso ni en lo grave, mantenía una aproximación en los contenidos de tal exactitud que no pudo hacer otra cosa que quedar inmóvil, aterrado.
Tras esta eruptiva alucinación, un destello de la aureola que rodeó a la segunda imagen, y en uno de sus perfiles, me aseguró que pudo ver algo mágico surgir de la nada: una extensa área de bruma volcada sobre un mar en calma. Con un grosor de micras, esa enorme y afilada cuchilla de consistencia etérea, evanescente, sintetizó lo que ambos habían ido elaborando, separándoles en una cisura exacta e instantánea.
Aquella especie de niebla mineral emergía hasta flotar a escasos centímetros del agua y se dejaba traspasar por la luz matizando su tenue estructura y facilitando que transmitiera misteriosas irisaciones y músicas. Extrañas en sus contenidos, con desconocidos y metálicos ruidos, parecían trombones quebrados y lejanos, como láminas de acero rozándose y rompiéndose.
Tras ese advenimiento, donde los elementos parecían manifestarse con entera y pausada libertad, mi creador obtuvo su pago en forma de revelación.
En aquella doble espiral concéntrica, hija también de la involuntariedad o del genio del corrector, captó de inmediato cual iba a ser el siguiente paso, y el siguiente y el otro.
En un principio, papá se vio a si mismo velando el dramático sueño de Eliécer, sin pretender nada, sin desear nada.
Esperó convulsiones, espasmos de su vientre o gritos. Nada de eso. Mientras, el corrector supuso, quizás en su momentánea inconsciencia, que su elevación se vería acompañada por lo complementario de mi padre, por su respuesta.
Posiblemente éste también lo creyó así por un segundo, pero de lo sucedido, o de lo que fue para ambos aquello, lo que se me ha transmitido escapa de lo que ellos mismos jamás podrían explicar.
Mi creador no tuvo más que desearlo cuando, en un bucle perfecto, Eliécer derramó nuevas disoluciones de letras y números. Párrafos inconexos de oraciones complejas. Insultos. Absurdos coloreados con normes propios, lugares ciertos e imaginarios ordenados alfabéticamente o con diferentes criterios.
A través de la urdimbre de aquel espacio surgían también, a borbotones y en manojos espontáneos, operaciones matemáticas irreales con factores de lógica propia imposibles de transferir. Sumas de dinero, Deudas.
Eliécer quiso entonces descomponerse. Absorbió por completo su plasma irreal (ahora sin sustancia) y quedó en el estado que tantas veces ha mostrado después de sus seniles esfuerzos. Flojo, baldío, enucleado, como de espuma, frágil.
Pareció envejecer entonces hasta llegar a su propia inmolación. Un final de opacos tabloides sin grafismos ni mensajes claros.
Mi creador, mi verdadero padre, optó entonces por abandonarle: dejarle consumido en el verano de las palabras, del lodo y de los signos.
Eliécer Morató, corrector, ufólogo, literato, guitarrista, asceta, me buscó con ahínco, nos buscó a los dos.
Papá en aquel momento quiso esconderme del mundo. Lo intentó en las playas, en los ríos y en las cuevas, en la casa de los animales, entre otras como yo, en mí misma, pero para entonces ya era tarde. Era mi egoísmo el que en esos momentos dirigía sus pasos.
Si bien podría haber tomado papá el camino de regreso y con ello el del éxito, fue noble y no quiso conmigo acceder a otras esferas que no fueran las propias del estudio y la contemplación.
Me creyó perfecta, universal, infalible, eterna.
Hizo que me sintiera amada por vez primera.
Me imaginé liberada de ideas y de fines, nueva para mí y para él, adornada con la cinta extraordinaria que une esos parámetros ventriculares cercanos y distantes del sueño y la vigilia. Fue allí donde papá me había buscado sin hallarme hasta entonces.
Mi padre, mi creador, con su proyección absoluta, consigo mismo y con su hallazgo, maduró el hecho de devolverme a Eliécer, o compartirme, darme en definitiva a conocer a su mayor enemigo.
Fue ahí cuando, en mi capricho, me negué a ello y amenacé con explotar.
Hablé de reventar mi proyecto de cosecha y así el de todos, con arrasar los mares, los montes, los climas…
Hundiré catedrales, le dije, perderé rebaños. Descompensaré la estructura de los muros, confundiré caminos, malversaré zapatos.
Le llamé tirano, cocinero. Suflé desinflado sin proyección alguna. Perjuro, cobarde.
Y lloré. Lloré como una mala hija y quise irme.
Fue entonces cuando papá cerró el manual y sonrió.
Siguió sentado, esgrafiando la puerta con las uñas.
Me dijo que otro día hablaríamos de mí.
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Onírica transferida por una tal N. Morató y transcrita por la psicoanalista Dra Susana Gorriz Pedernals. Hospital Ruiz de Lopera. Badalona abril 1979.
Hola Nemesia: Soy tu pamela.
He sido conducida hasta ti por el mismo viento que nos separó.
Comprendo que te sorprenderá encontrarme de nuevo colgando del perchero, esta vez ya sin el polvo típico con el que has acostumbrado a camuflarme.
Creerás que he vuelto desde la nada, desde ese espacio intermedio o final a donde me condenó tu desidia.
No es cierto, no creas, que piense que tú fueras capaz de abandonarme. No es posible que tu alma albergue rencor por mí: de hecho nunca me usaste.
No sé que recóndita intención te hizo poseerme si en definitiva jamás has llevado sombrero.
He llegado volando, he entrado por la ventana,
Te diré que en ese lugar absurdo que me ha hecho conocer la corriente de los océanos y el anagrama telúrico de los intersticios terrenos, he conocido otras gentes y otros sombreros, partícipes todos de fiestas, aquelarres o entierros. Conocí, por ejemplo, a un triste bonete que buscaba con ahínco a su dueño. Más triste que grande y más gastado que sobrio, rodaba por las avenidas de un barrio sin farolas.
También he podido ver, en ese accidentado deambular sin tránsito, boinas, chisteras, birretes, salacots, tricornios, gorras, chapelas, huérfanos todos de cabelleras y ausentes de sus cortezas craneales.
Ahora me ves aquí y es cierto: aquí estoy.
El clavo que me administra de nuevo la existencia reluce al mismo tiempo que yo mismo le protejo y el mismo me soporta, como un maridaje a la antigua, vamos.
Esta última situación, al margen de algunas otras que se presenten, parece condenada a la perennidad, no siendo la situación algo que me incomode, antes al contrario, y creo que será hora que te transmita mis más humildes anhelos de pamela evanescente.
Verás Nemesia:
Albergo alguna duda al respecto de mi futuro. Quisiera saber de tu boca que va a ser de mí, ahora que no se llevan pamelas y que los rayos del sol hacen aparecer cosas tan absurdas como ronchas y pecas de textura y calibre impredecibles.
Quizás pudieras venderme a un vendedor de helados, de aquellos que los domingos entretienen a la gente sacando de neveras de corcho cucuruchos, mantecados, helados con forma de oso o politos de colores.
¿Quedan? Me refiero a que si quedan heladeros como estos y si la juventud de ahora sabe de nosotras las pamelas, sombreros volátiles dijo Eduvigis Flo ¿Recuerdas?
Vi a Eduvigis poco antes de regresar a casa, suspendido, como yo, de una corriente aérea. Él, sin embargo, no parecía flotar dignamente como intentaba una servidora, se resistía heroicamente (he de decir) al capricho de las ventoleras y a las otras hijas del temporal.
Le pude ver intentando agarrarse, como panamá que era, a arbustos, a espartos y cañizos que, secos como él, se batían ante la desesperación de la tormenta.
Le perdí de vista cuando se quebró la última palma y partió con dos monteras y un tirolés con pluma.
Supongo, como es lógico de suponer, que andará perdido, como emigrado tropical que es, a la búsqueda de su doble función de sombrero y abanico.
Ya ves Nemesia: yo lo he conseguido, lo de regresar al hogar, me refiero. Pero me abato. Tan tristes y desaventajados se encuentran mis primos y hermanos, que ya casi me veo de nuevo volando por ahí, en su ayuda solidaria o en la boca sarnosa de un perro, chafada en un charco o en el asiento trasero de un coche.
No lo permitas Nemesia, no dejes que me vaya de nuevo. Sé que soy una sentimental y que ha sido mi antigua voluntad de servirte la que me ha hecho regresar a casa, a servirte y a estar contigo.
También sé que quizás debería ya inexistir, y ya va siendo hora, flotar mi alma en las partículas ya desmembradas de mis fibras inconexas, pamela inexistente, inexacta, inexpresiva.
Muerta ya como conceptual sombrerito protector de cabezas y de ideas, compañera graciosa de carnavales y acontecimientos al aire libre, de bailes y meriendas, receptáculo de guantes blancos, compañera de sombrillas de pomo con cara de galgo.
Soy lo que queda de mí, querida Nemesia.
Me gustaría, por otra parte, que un día te levantaras, que rociaras con alcohol las casposas zapatillas y que les pegaras fuego, ya sabes que las odio y mientras ardieran en la galería o en el balcón, te colocaras de nuevo el corpiño, las puntillas y tu vestido rosa y saliéramos como nunca de paseo al parque y al teatro de marionetas.
Te llevaría al lago a ver los patos y los peces y, si te decidieras, podríamos decir juntas adiós a todo, a los vientos ególatras y a la jodida televisión.
Desde arriba del puente, con dignidad y soltura.
Conversación entre los personajes Nemesia e Hildegarda. Extracto de "La tina de aguardiente" Corral de comedias. Almagro 1929
La profesión no hace al galgo y sí al galguero.
Ahorcar al perro es una canallada, cariño.
Un taxidermista también es un ser humano, mejor dicho, lo era, hasta que se estigmatizó, se descompuso e hizo de su mano un injerto.
En ese vulgar e infraetereo crepúsculo anular de los espacios, donde el profesional de la plástica recomposición de cadáveres ejerce sus oficios, las almas de los bichos escapan aturdidas y se funden en la diadema de las auroras boreales.
¿Entiendes esto que te digo?
-Creo que sí, mamá.
-Se van en taxi, algunas, otras en cuadrúpedo, las más listas huyen por las nubes.Pero no importa el hecho por sí mismo, y sí la causa que las empuja a hacerlo.
¿Es esa extraña pulsión de perpetuidad la que les obliga a irse, o es la tozuda costumbre de substraerse de su confín corpóreo?
¿No será más adecuado creerlas inmortales y verlas deambular en carrozas de insomnio como a espectros de antepasados aburridos?
-No sé mamá, a veces sueño.
-No comas tanta carne Nemesia y no tendrás esas pesadillas.
-Es que sueño con bacalaos, mamá...
-Dime ¿No serán sus almas zoomórficas de fondo culinario más espesas que las propias de los bípedos rosados?
¿Qué desmerece más, un fantasma del siglo XIX o el de un pollo a l’ast en una sobremesa de domingo?
-Hazme un plano de cómo se rellena un ciervo de paja y dime como se le aplican los ojos de cristal, mamá.
-A dormir, Nemesia.
AMANTE GRIS EVOCA A HILDEGARDA. Recopilación y corrección de estilo a cargo del Dr. Lucio Anneo Lamela Concha. Barcelona, junio 2001
Puentes de barro de todas las orillas.
Puentes, aljibes, linternas, torres de las horas.
Memoria de barcas nocturnas bordeando acantilados. Ladridos de niebla lejanos.
Hilván suspendido de una extensión irreal o imaginada.
Comenzar sería fácil.
Anunciaría chimeneas y cocinas huecas, estériles de fuegos, crisoles o humaredas, hijas del sur salino que seca lo pequeño, lo sencillo, lo triste.
O fondos panorámicos de corales arrasados.
O cuencas vacías de seres náufragos.
Barcos ardiendo en batallas cotidianas.
Peces enjutos colgando de los palos.
Madera blanca o negra batiéndose en las rocas.
Sal, que no Mar.
Cenizas, que no Fuego.
Saliva, que no Vida.
Si no son, nunca fueron.
Mil prólogos anuncian las tormentas.
Uno sólo las desencadena.
¿Escribiría así de amor? ¿De soledad? ¿De ideas nuestras?
Si me dieras los textos propios de una vida, con su argumento, sin adornos, sería yo mismo capaz de inventarme huidas, hierros, oleajes, o intercalar disidencias con platos y con risas. Muestrario desquiciado de una vida carente de emociones, paralela al tiempo, con incremento cero.
Si no dispusieras de nada tangible, asumiría el riesgo y extendería el tapete azul del escenario muerto.
Tensaría cuerdas, y alambraría el juramento y la tarima, y el arrojo capaz en la intemperie hacia la arboladura de las perchas incandescentes.
Valiente entonces, y aún después derrotando, sin saberlo, flotando hacia ese vivir viscoso de párpados pesados, de brazos pesados (entusiasta lento e impertinente).
Si de pronto adivinara que queda aún algo de aquello que me diste, me alzaría, volvería a pasear el muelle de tu huida, y a aventar tus trapos, y a destramar tus redes.
Cavaría con cuidado hasta encontrarlo, pues sería mucho lo que ignoré en la escollera del grito y del humo negro.
Quizás fue cierto y hubo algo.
Otro día escarbé sin muchas ganas.
Y soñé que regresabas al principio sin haberte ido nunca, para marcharte entonces nuevamente sin mí, y regresar y marchar en un bucle insoportable.
Así hice el prólogo de nuestra posible historia, de nuestro No lineal de navegar contra corriente, de ese nexo virtualmente amable u homicida, anudado al fruto híbrido de un árbol fósil, abismal y falso, abrasado por la sal y por tu ausencia.
De pie frente a la línea del horizonte y de lo irónico, seguiré las estelas que me lleven de nuevo a ese perímetro, a esa deriva concéntrica que es el limbo azul de las mentiras piadosas.
9.24.2007
Triste historia del Perro Belisario. Contraportada de la revista satírica "El Ñu" once de septiembre 1983. Holofernes Cuadrumán
Era la tercera vez que le advertían y él no pareció comprender.
Resignado se echó en su rincón.
Belisario no era un perro corriente, no, no lo era, aun cuando su conducta en los últimos meses se había vuelto más tranquila, algo taciturna y esquiva, sedentaria se podría decir.
Belisario, aparte de lanudo y asimétrico (de orejas sobre todo) siempre fue un perro insólito, perifrástico, un galgo alienígena que tan pronto permanecía un día entero de pie, parado en sus patas traseras, como que se liaba un cigarro y se lo fumaba tan campante.
En un principio, su dueña, la joven Nemesia María Morató, profesaba por el chucho una devoción rayana a lo absurdo, una filia maternal extrañamente admirativa; un compendio de comportamientos alterados que, siendo ridículos, no dejaban de parecer penosos, grotescos, enfermizos. Se empeñaba la buena chica en que el tuso aprendiera a escribir, ya que él mismo parecía querer comunicarse en todo momento, utilizando ladridos, aullidos y todo tipo de expresiones foneticocaninas, sin éxito aparente.
Alrededor del nucleado Belisario hizo girar toda su vida cotidiana la amante señorita: las largas veladas, los festivos, las vacaciones. Figúrese el lector, un perro con coeficiente intelectual y todo.
El cánido fue en otro tiempo, eso sí lo tuvo, un precioso cachorrillo de suave pelaje, de conducta juguetona y cariñosa que complacía a su propietaria y que la hacía sentirse prendada por el pequeño animal.
Belisario, no obstante y como se ha comentado, no tardó en crecer.
Al segundo año dejó de observar sus tareas académicas y se le manifestaron las prolongaciones de aquella conducta de perro falderillo y consentido, comenzando a a desarrollar por aquel entonces unos hábitos perrunos algo molestos, naturales, aunque nada sorprendentes.
Si por un lado estaba perfectamente educado en lo referente al control de sus deposiciones y estas las realizaba siempre en el mismo parque infantil y a las mismas horas, había algo de su comportamiento en el aspecto sexual que llamaba poderosamente la atención.
Belisario era un ser arrebatado por Eros en el sentido menos templado de la expresión. Se le veía extremado y vigoroso en ese campo, y se mostraba excitado y dispuesto a la cópula en cualquiera que fuera el momento y el lugar.
Su partenaire favorita, como todo el mundo observaba con asombro, a veces con deleite, otras con cubazos de agua, era una solemne perra de muy largas patas y melenas que se desahogaba en el mismo parque que él mismo, con diferentes mecanismos, aunque nunca simultáneamente.
El entusiasta de Beli, en su afanoso obrar y sin ambages, no hacía ascos ni ignorancias a ningún tipo de ser cuadrúpedo que por aquel sitio circulara, rondara o hiciera traviesa, además de alguna pierna humana, claro está.
En estas abandonó definitivamente los ejercicios que a diario practicaba, llámese matemáticas para gorilas, dicción, gramática, teatro chino, mimo y pantomima, tango, etc...
En aquella babilonia para perros donde Beli se relajaba de la insistencia cultural de Nemesia, rivales perrunos marcaban sus correspondientes territorios con la micción oportuna al soporte en cuestión, delimitando espacios e intenciones ante las supuestas ingerencias de otroriedades perrunas. Esto último, siendo cosa importante para nuestro galán, facultaba que el amigo manifestara su intransigencia más estricta.
Quizás por esta jefatura de macho alfa, y durante un tiempo, Beli fue un campeón, y no uno cualquiera ; se podría suponer que uno hace referencia a aquellos que siempre pendencian con los más pequeños y que a los de su tamaño enseñan simplemente los dientes, no, al contrario. Nuestro protagonista era un camorrista de tomo y lomo, un bravucón que no permitía que ningún otro bicho se acercara a su coso de promiscuidad canina ni a su teatro griego de operaciones.
Aquello tenía que acabar.
Sucedió que un día, tan ufano y vigilante paseaba Belisario por el parque en cuestión que nada presintió cuando, tras un hombrecillo gris de ralo cabello y costillar marcado, apareció un gigantesco perro albino con collar de pinchos llamado Turco (el perro), con aspecto ausente, ignorante, indiferente. Esta tríada de apariencia inofensiva se le manifestaba a cada paso y tras las tímidas órdenes que el pequeño hombrecín, es decir su amo (el del Turco), se empeñaba en manifestar.
Los que lo vieron aseguran que con una parsimonia ajena al mundo animal, el ya definido Turco, comenzó a olfatear las cagarrutas y micciones que a cientos había por aquella explanada, como aquel que busca algo sin saber a ciencia cierta el qué.
Mientras sucedía esto, seguramente incontables cosas más, Beli, ojo avizor, tieso y a la carrera se aprestó a identificar al recién llegado.
El impávido Turco, que de hechuras, peso y planta rondaba las de un mastín hiperdesarrollado, correspondió y fue a curiosear en el equidistante apéndice de Belisario en el que nuestro protagonista se mostraba tan interesado, aun no siendo el suyo propio.
Qué mal día para el pobre Beli.
Fue ahí, en ese lugar y en el sitio justo, donde el indiferente perro, con su estampa glacial, impasible, propinó una silenciosa, precisa y tremenda dentellada dejando a nuestro Belisario como le han conocido al principio del relato.
Ahora duerme en el patio trasero, lee algo, pero no mucho, y la rigurosa señorita Nemesia se ha agenciado un loro.
Carta de amor a Nemesia encontrada entre las hojas de "La musa poética". Biblioteca municipal. Palencia 14 de enero de 1947
Sabré de ti ahora que te pienso.
Nemesia salvaje, amante pastoril y perversa.
Si regresar se me hace cada día más difícil, no por ello dejaré de imaginarte como la víscera latente que fuiste, y volveré a verte como la disciplina oriental de la que nunca debí separarme.
Aunque supe de ti en los barrizales y te amé también en ellos, Nemesia: que poco me besaste, cuánto me diste y me quitaste, que contradictoria fue tu forma de tratarme.
Tampoco deberé culparte, a pesar de dolerme el modo que tuviste de abandonarme.
Caí, como bien recuerdas, después de nuestra desigual ternura (tumbados en la playa, volando las ciénagas o los acantilados) hasta el tatami mortal de nuestra indiferencia.
Hubieron golpes, lunas y ecos de lunas, cadáveres, ejes de regiones inexploradas, árboles mínimos (todos girando imparables).
Tu piel indómita se cuarteó en mi recuerdo como el barro de mis campos y no pude más que amarte, que imaginarte con el sudor de la lucha y del amarnos de siempre. Nemesia fluvial y encañizada.
Privado de ti dejé los gimnasios, los lirios, la familia.
Corrí de nuevo los fangales como aturdido y caminé las aceras descalzo.
Comí de una mano.
Dormí en el suelo de una casa. (...amansé halcones, segué campos, vendí cocos, aparqué coches, merqué chatarras...)
Amé por ti a la misma turista que tú conociste en los portales del verano, de la calle y la fiesta.
También la vi engordar y después irse.
Nemesia: mi naufragio es Ahora.
En las saunas perdidas de la adolescencia, en las largas charlas (ya nunca) de alcohol y risas; en el rumbear por donde no crecía la hierva.
Sólo recuerdo el licor tan dulce que destiló tu vientre y lo amargo que fue el último abrazo con aquel olor nuestro.
Qué te diría que aún no supieras.
Cómo acallar de nuevo tu tormento.
Si me esperaras vendría (volveré de todas formas) a tu ejercicio, a que cribaras mis chinas, mis palabras, y me colmaras de pólvora la garganta.
Comienzo mi regreso a ti, Nemesia, a tu provincia, a tu abrazo asiático irascible, imperturbable, paritario y cruel como la propia vida.
Jeque Amin ab-d'alah Jusuf Ferenández
Elegía al tercer marido de Nemesia. Documento aportado por el sacerdote Batusi José Luis Pérez Madariaga. Reus-Okabongo 1988.
Le recuerdo, que no es mucho decir, no por el hecho en sí, fruto quizás de una voluntad impuesta, sino designio de casualidad de arquero-palomero. Le recuerdo, digo, y es por eso que paso a retratarle.
Melitón era, aun a favor de su opinión, negro, de color y de alma (como luego se supo), concordancia que para los tiempos que corren ya no resulta extraña ni atrayente, mucho menos exótica. Era de ese color oscuro, pero no del que cualquier lúcido lector querrá o podrá suponer: negro abisinio, moreno oscuro, ni biafreño, ni nubio, ni nada.
Melitón era negro azabache, pero retinto, impenetrable, de los negros color teléfono que de tan foscos parecen culo de sartén.
Quizás lo peyorativo pudo parecerle un día, a sí mismo y a su nutrida y concurrente afición de afro-voluntarios, el fruto de muchas y encontradas energías y de negras y malversadas intenciones.
Diremos que el agravio a su persona, al margen de otras muchas cosas, le resbalaba, le pasaba de largo, y si conseguía rozarle, cosa casi imposible, salía indemne, impoluto, inmaculado.
Decirle negro a secas sería efectivamente un insulto, al margen de una realidad, quizás una injuria, por lo sucinto y evidente, aunque si de ofendidos anda el mundo lleno, gozando Melitón siempre de muchos y muy variopintos enemigos, lo resbaladizo de su conformada moralidad facilitaba que le diera tres cuartos que le llamaran negro, automóvil o palíndromo.
Melitón no era de aquellos negros revolucionarios que, después de la intervención de la moral colonizadora de la vieja Europa, con sus contradictorios compendios, hiciera exploración moral alguna de sí mismo, ni balance de su ego, ni contrición, antes al contrario.
El negro Melitón era plano, sonreía..., sonreía mucho la verdad. Mostraba a cada rato su dentadura de marfil de dominó, de teclado de piano y de cáscara bruñida de huevo de avestruz.
Le gustaba ser negro (¡Qué carallo! decía él) y parecía disfrutar con ello.
Sonreía, era feliz, bailaba. Tocaba bien su saxo y el ukelele, y hacía sus pinitos con la txalaparta, la gaita y en el difícil arte del toque de almirez.
El negrazo Melitón tenía sólo un defecto, al margen de considerar que era negro, aunque él nunca lo apreciara, suponiendo que ser negro sea un defecto y cosa que también resulta contradictoria, pensando mayormente que lo parieron en Ginebra (Suiza) y que sus padres eran gallegos de Orense y rubios, aunque no albinos.
Tenía ese otro defecto que digo y que intentaré definir diciendo que era un enamorado de las personas bajitas, que perdía el oremus por las señoras de corta estatura, vamos, casi tanto como lo hiciera otro afroamericano del que he olvidado el nombre, y que al contrario de nuestro protagonista no era negro, aunque tuviera innumerables y poco simpáticas pecas, ronchas y lunares, complementarios en sí mismos aunque nada definitorios en origen ni cometido.
Así que, avanzando en el retrato del prieto Melitón , y para que nadie pueda entrever en este retrato segundas intenciones, diremos que este gran negro en todo momento se mostró sensible, algo rudo, extremadamente animoso, aunque sincero y de muy noble carácter.
Siempre fue así, como digo, hasta que contrajo matrimonio con una tal Nemesia Morató en el año 65.
Pero este resumen del yo del negro Melitón no es fruto de la estadística o de sumar el monto de sus negros días y establecer la media, pues, como se comentará, esto no respondería a la verdad si no se explicara algo de lo acaecido semana y media antes de que dejara este mundo.
Si luego está bien lo que bien acaba, el final del bueno e insólito negrón no supuso confirmación a la regla, más bien al revés. Su extraña muerte, al margen de lo mucho que se explayó la prensa, aun no ha sido del todo esclarecida: somos muchos los que tenemos nuestras sospechas, aunque otros no quieran ni recordarlo.
Sucede que el tremendo negro, en esos diez días y medio, comenzó a pasear sus más de siete pies de altura y sus muchas libras desde el club donde le daba a la cornamusa en la Diagonal de Barcelona hasta su hogar del bajo Llobregat bien entrada la madrugada. Supimos, los otros negros voluntarios (esta vez), lo mucho que caviló y se devanó los sesos en esos paseos, a la búsqueda, fundamentalmente, de una explicación a su insólita tonalidad epidérmica. Si bien su pellejo, como se ha comentado, era extremadamente oscuro y llamaba la atención de todos, parece ser (¡Qué caramba! era cierto) que desteñía y acababa por untarlo todo, desde camisas a toallas, pasando por bocadillos, instrumentos y todo tipo de utilería.
Melitón, como se ha informado, caminaba mucho, sudaba su negrura y a menudo hasta tomaba frío.
Las últimas fiebres que tuvo, las que le condujeron al terrible desenlace, fueron, al margen de ineludibles, concluyentes pero categóricas: Debajo del Pedazo de negro de Melitón se escondía otra persona, como si de una mesa camilla imaginaria se tratara o de un voluntarioso transportista-torerista a cuello. Melitón ocultaba a alguien es sí mismo, oiga.
Alguien dijo que de su pelo ensortijado en una ocasión surgió una raíz rubia y lacia, casi con mala leche, dejando en evidencia unos misteriosos ancestros del negrón, convicción que al día siguiente se evaporó dejando a todo quisque con cara de póquer y en la arbitraria sospecha de que otro pugnaba por salir a la luz desde el interior de tan tremendo ser.
La fecha del fatídico desenlace aun fue peor. Los que lo vieron aseguran que entre siete tuvieron que tirarle al estanque del parque de la Marquesa para que se refrescara (tenía una fiebre insoportable) siendo entonces cuando ese otro, del que se ha hecho mención, se hizo presente.
Si bien establecer con rigor un resumen argumental de aquellos momentos resultaría imposible, ya que los que lo presenciaron nunca se han puesto de acuerdo (eran sus amigos negros voluntarios, estaban preocupados por su salud y venían siguiéndole a diario) resulta que al tirarle a la sucia piscina, cosa a la que se resistió con fuerza, a veces con encono, y verle flotar boca abajo en ella destintándose en un nimbo de témpera negra, algunos dijeron Titanlux (otros betún), supuso para su club de fans el más dramático de los fraudes además de la decepción más absoluta.
Hubo hasta quien explicó que del estanque salieron dos personas, un negro vaporoso por un lado, levitando y repartiendo sonrisas a diestro y siniestro, y por el otro lado el cadáver hinchado y blancuzco del hijo suizo que nunca quiso ser.
La tos y la noche. Introducción al ensayo "Reflexiones de un Brigadier" Celestí Ortega Moraleda. Convento de las Mojamas Chauen-Marruecos. Agosto 1991
Lo demás, como poco, es discutible.
Sobre todo me refiero a lo de la fiebre ¿Qué son unas décimas?
Además no conozco cual es mi temperatura basal, ni mucho menos cual es el linde de la fiebre, la destemplanza, la febrícula o la calentura.
Lo de la tos es irrebatible.
Otra cosa, por ejemplo la dolencia de mi espalda, es relativa.
El padecimiento es tan propio e incomparable que uno ignora dónde comienza y a partir de que momento crece, mengua, muta o resulta insoportable. Por otra parte, lo gradual no se me dio nunca muy bien, mucho menos las mediciones.
La tos no ofrece dudas, está ahí.
Me asedia durante el día en docenas de escaramuzas que soporto manifestando un tono orgánico gallardo y altanero, como diría sor Társila,...a lo héroe americano.
En mis nocturnas es cuando viene lo peor.
(Sonámbulo, noctívago ser que soy y que me muestro)
Lo llevo mal, lo reconozco.
Si me viera la pobre monja a las cuatro de la mañana, untado de linimento, con el pañuelo al cuello, envuelto en la bata y en las sábanas, no podría más que emitir aquel quejido lastimero con el que me animaba en los insulsos años de la niñez.
-¡Ay Celestino! ¡Qué poquita cosa eres!
Toso. Toso y toso. A menudo carraspeo, gargareo, gorgoriteo.
Mi tos, aunque parezca increíble, no es una: son varias, contrapuestas, complementarias, como piezas de un puzzle pulmonar, visceral y latente.
A veces pienso que cada una de estas toses corresponde a malestares heterogéneos de un sinvivir erróneo y mesotrófico, y que se van turnando una detrás de otra para identificarse.
La más aguda, que es la Asidua, es entrefina y larga, como una risa incontenible y homicida que me vacía por completo los pulmones y juega a impedirme tomar aire. Me estira los bronquios con un punto egoísta y nicotínico, alquitránico, resinoso, plenipotenciario.
La otra, la más informal -lo digo porqué no avisa-, se alambica con unos ecos respiratorios de cavidades acuáticas, cavernosas, como si de un pre-afinar de barítono se tratara, naufrago de grisú teatral y silicosis, como en un ejercicio pleurásico modular y perruno. Me contrae, me expone al mundo, mejor dicho: me lo muestra mientras se me cierra en un diafragmático laminado de imágenes borrosas de contornos disminuyentes.
La tos más excéntrica que atesoro y administro también surge de mí. Mientras, parece un galope de corceles y dromedarios entremezclados, con golpes de cascos y pezuñas aleatorios. Alocada tos la llamo. Corre entrañas arriba revelándose como una tos neumónica y corporativa, a la vez que juguetona y mansa. La relaciono con mi afición a los hipódromos y con mi falta de tino en lo referente al atuendo. Siempre se me olvida el paraguas, a veces los guantes, a menudo la bufanda.
Hay más, lo juro.
Pondré un ejemplo: la Percutida. Esta la he definido así porque me recuerda al sonido medular de una caja china, al de ese instrumento filarmónico o infantil cuando se le golpea con un palitroque acolchado, mejor dicho: como si se derramara encima de dos viejas cajas chinas bolsas enteras de pelotas de fieltro, de paddel o de tenis.
Esta serie de espasmódicas sacudidas me ensarta de modo transversal y se empeña en desplazarse de lado a lado de la caja torácica, haciéndome exteriorizar ese sonido compacto aunque estéril, ajeno a toda melodía, ritmo y sustancia creativa.
Está la perifrástica. La meteorológica (por lo de las nubes de evolución diurna) Tengo la tropical, la hospitalaria, la del Beri-beri. También dispongo a veces de la Griposo-productiva, de la Aparentada y seca, o de la Político-social.
Tengo en mí un catálogo, lo reconozco.
Toso, toso mucho.
En ocasiones las diferentes toses se interseccionan, parecen asediarse.
Se hurgan, se provocan y riñen entre ellas.
Toman territorios, establecen campamentos.
Algunas se alteran y se muestran en su máximo esplendor; otras, sin embargo, acuden al combate por la espalda, con disimulo, en voz baja, yo diría que sólo para que no se las ignore.
En fin: un mundo complejo de expresiones alveolares donde la libertad que siempre les ofrezco no concuerda con el mínimo decoro que sería exigible a una toses ajenas en un cuerpo impropio.
Calidad tienen, voluntad también, es por eso que no acierto a controlarlas, a hacerlas comprender.
Lo he intentado meditando, haciéndome interior de mí mismo en unas inspecciones plúmbeas de soliloquios médicos, clínicos muchas veces.
Lo he pretendido con prácticas ancestrales de pueblos primitivos, con hierbas y con danzas.
Con drogas, con ponzoñas.
¡Qué decir de estos fracasos!
¡Qué no decir de las muchas noches en vela, o de las emisoras de radio, o de las novelas arrugadas! (Estoy jubilado, afortunadamente)
Con un caudal imprevisible aunque yermo, ha surgido una que parece oficiar de árbitro (de mal carácter, ¡qué caramba!) una tos seca de tos seca, rotunda, de un cuajo ciclópeo y severo que acaba por imponerse a todas sin paliativos.
Es en la que más confío y la animo a enseñorearse y a hacerse respetar. Es fuerte. Me arrastra tegumentos, glándulas y secreciones, pero eso aún no importa. Creo (más bien tengo la esperanza) que lo que va a fundamentar mi mejoría es dejar que esta tos gobernadora sea la preponderante, la q





















